A debate

Líderes naturales en Cuba: perdidos en las comunidades

Ailynn Torres

Investigadora del Instituto Cubano de Investigación Cultural “Juan Marinello”.

Las problemas son diversos y están asociados, en buena medida, a las condiciones materiales de vida, precarizadas. Vemos líderes comunitarios con más frecuencia allí donde las condiciones de reproducción de la existencia son más precarias y las personas tienen que buscar algún tipo de asidero social, a veces, frente a la insuficiente protección recibida por parte de la institucionalidad del Estado y de la política social. (más…)

Antes de responder sobre el “liderazgo natural” de las comunidades cubanas, creo que es útil atender al carácter y sentidos de los “liderazgos formales”. Como es conocido, el sistema de Órganos del Poder Popular en las bases —instancia local del sistema político cubano— integra a los delegados del poder popular, con presencia a lo largo y ancho del país. Ellos podrían pensarse como los líderes formales de las comunidades, pero su legitimidad es harto discutida. (más…)

Consideramos que aún es incipiente el protagonismo en las comunidades y los mecanismos actuales no se corresponden con el discurso oficial. Las reformas requieren personas con creatividad y capacidad de convocatoria que no estén permeadas de los estereotipos que han caracterizado el liderazgo a nivel comunitario.

La actualización del modelo necesita para su validación práctica de estos líderes naturales, que existen, para materializar los cambios que exige la sociedad cubana actual.

Las comunidades rurales sobre todo y cada una por separado necesitan de un urgente estudio para reordenar necesidades, capacidades y orientación de recursos que no pueden salir sino de ellas misma donde, el líder comunitario amen de los miedos debe ejercer su fuerza y hacer acciones sobre lo que está legislado en Cuba. En cambio, trabajan para leyes electorales y consejos populares desconocidas para la mayoría de ellos.

En primer lugar, las personas no reconocen a los líderes políticos como vía para solucionar sus problemas sociales. Quizás la estructura vertical establecida para pronunciar una necesidad, acercarse a determinado ministerio, institución o grupo, hace que las personas no se sientan identificadas, a pesar de las condiciones para el poder popular, avaladas en los estatutos del país.
La voz del pueblo es horizontal y siempre hay una manera muy directiva y vertical para conectarla con las autoridades.
Por eso, las personas se acercan un poquito más a los líderes (naturales) antes mencionados.

Las reformas han contribuido, quizás, a aumentar el protagonismo de las personas, al diversificar los actores de la economía y priorizar el trabajo por cuenta propia; pero no ha promovido hasta el momento espacios de organización productiva, política, social y otros, que aseguren o dinamicen el de las comunidades.

De hecho, el nuevo modelo económico —cuya prioridad es, como se ha reiterado, aumentar la producción— no ha involucrado una reflexión de fondo sobre las implicaciones que ello tiene para los espacios locales. Sin embargo, es conocido que se están llevando a cabo experimentos importantes de descentralización, económica y política, en las ahora provincias de Mayabeque y Artemisa; pero aún no hay mucha información pública sobre sus resultados.

Si logramos que con el actual proceso de cambios se estimule un mayor protagonismo de las comunidades y se generen sinergias y complementariedad entre ellas, podremos quizás reconstruir actores, espacios y procesos de interés para la democracia.

Esta es una pregunta —también lo son las anteriores— que no podría responder del todo, pero me referiré a algunos aspectos que contribuyan a pensarla. Con ella se apunta hacia el tema de la desigualdad de género, muy trabajado en Cuba a nivel académico y menos en los espacios de decisión política. Nuevamente, comienzo por un lugar de interés que contribuye a analizar el tema.

En lo referente al ámbito político, algunos estudios recientes hablan de una presencia significativa de mujeres. Nosotras somos 49,9 por ciento de la población, 42 por ciento de los miembros del Comité Central del Partido (Comunista de Cuba), 48,86 por ciento de la Asamblea Nacional y 44,7 por ciento del total de delegadas de las asambleas provinciales del Poder Popular. En el Buró Político, sin embargo, solo hay una mujer. Pero, cuando se indaga en los espacios locales, a través, por ejemplo, del número de mujeres delegadas municipales, este es significativamente inferior. Tendríamos que preguntarnos si ello tiene que ver con que, a nivel municipal, no funcionan las Comisiones de Candidaturas y las cuotas de promoción de la mujer en cargos políticos no es posible de establecer. Si eso fuera cierto, habría que pensar que es en los espacios locales donde se expresan los procesos más abiertos de desigualdad de género. (más…)

En línea gruesa, pienso que no lo es. En Cuba tenemos graves y antiguos problemas relacionados con las posibilidades asociativas de sujetos y grupos sociales, sea para cualquier fin. Ello, definitivamente, coarta los procesos organizativos “naturales” de las comunidades.

Por el contrario, nuevos actores locales, para constituirse como tales, requieren pasar por aletargados caminos de autorizaciones para lograr una presencia en las comunidades, gran parte de los cuales terminan desautorizados. Ahí está incluido el trabajo de las ONGs, que con frecuencia tienen notables problemas para establecer anclajes estables en los espacios locales.

Nuevamente, hay felices excepciones, localizables en disímiles lugares del país. Pero su trabajo ha sido y es, en general, muy dificultoso.