A debate

Líderes naturales en Cuba: perdidos en las comunidades

Lázaro F. Cuesta

Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Cuba y presidente del patronato del Asilo Nacional Masónico Llansó.

En este momento, la mujer juega un papel importante. La mujer de por sí es una líder natural, lo que muchas veces no se les da espacio.

Para la masonería, la mujer es considerada la base de la constitución de la familia. Es responsable de ser la base del concepto familiar y tiene un papel protagónico en todo: las manifestaciones de la vida, el hogar, la proyección educativa de sus hijos y tener presencia en el medio social donde se desenvuelve.

Tenemos la fraternidad de las Hijas de Acacia, que llevan de Oriente a Occidente el pensamiento masónico a través de la palabra y la proyección femenina.

Hoy conviven diversas situaciones, inquietudes y problemas, ya sean sociales, políticos, religiosos o comunitarios, que generan líderes que defienden determinados criterios. Toda vez que hay grupos, aparece el liderazgo. En un colectivo, algunos son simples seguidores, otros están presentes de verdad y algunos son presentes-ausentes, pero siempre uno toma el liderazgo y defiende la idea, la plantea, la proyecta.

El líder nace según las circunstancias, se proyecta de acuerdo con la forma de vida del medio en que se desenvuelve y las necesidades del entorno.

Las dificultades sociales y económicas que hay en la actualidad hacen, fundamentalmente, que las personas se agrupen y surjan liderazgos. Por ejemplo, un “llega y pon” (barrio improvisado, precario e insalubre) surgió de personas que fueron fabricando sus pequeñas viviendas con lo que encontraron: desechos, tablas, etc., y, cuando fueron un grupo, generaron un líder con capacidad y voluntad de defender el derecho del colectivo de permanecer en el lugar ocupado.

Mientras, la diversidad de ideas sobre determinado asunto también fomenta liderazgos. Cada casa y familia religiosa (creyente de la Santería, de origen africano) tiene un líder con proyecciones propias, que no siempre coincide con las ideas, criterios y proyecciones de los representantes de otras casas.

Por otra parte, existen fraternidades milenarias con diversos liderazgos. En ese caso está la masonería en Cuba, que tiene dos líderes: el que dirige la Gran Logia de Cuba, que radica en Carlos III, esquina Belascoaín; y el que encabeza el Supremo Consejo, enclavado en la calle Jovellar, número 164, entre Espada y San Francisco, que en este caso soy yo.

En estos momentos, atiendo el asilo por la parte masona, pero por ley está establecida una dirección alternativa con el gran maestro de la Gran Logia de Cuba. Por los resultados que hemos obtenido en nuestra gestión, se nos ha ratificado reiteradamente en el cargo desde 2011. Y justo ha sido en reconocimiento a lo que representa para los hermanos y hermanas tener una obra propia y filantrópica, como una residencia para personas de la tercera edad, en un país que envejece aceleradamente como Cuba.

En el Parque Central, en La Habana, hay un liderazgo deportivo. Cada uno de los que están allí defiende un criterio que considera verdadero y muchos se convierten en personajes, en líderes de puntos de vista deportivos.

Los principales líderes se identifican de acuerdo al sector, área y proyección de su trabajo. Existen líderes masónicos, religiosos, políticos y comunitarios, que son naturales porque surgen de forma espontánea.