A debate

Activismo cubano por la no discriminación racial a fondo

Tomás Fernández Robaina

Licenciado en Información Científico-Técnica y Bibliotecología, trabaja como investigador histórico cultural y bibliotecólogo. Miembro de la Comisión Aponte y de la Cofradía de la Negritud.

En estos momentos está muy fuerte. No se siente más porque la única organización que ha logrado tener un espacio, a veces, en la televisión y en la radio, es básicamente la Comisión Aponte, que es la oficial y a la cual pertenezco también. Es evidente que es la organización que tiene el visto bueno para hacer sus actividades. Se reúne periódicamente con el vicepresidente del Consejo de Ministros Miguel Díaz-Canel y con miembros de las asambleas provinciales del poder popular (gobiernos provinciales).

En la Cofradía de la Negritud, sin embargo, enviamos cartas a la Asamblea Nacional del Poder Popular, a diferentes organismos, a los sindicatos y nunca tuvimos una respuesta.

Ahora estamos en un momento muy importante. Por ejemplo, las mujeres están haciendo un trabajo increíble. Gracias a ellas se publicó el libro Afrocubanas y la Red Barrial Afrodescendiente, que surgió en La Lisa, está haciendo muchas actividades comunitarias.

Los grupos que estamos luchando para mejorar nuestra sociedad desde el punto de vista de la discriminación racial, tenemos diferentes metodologías, diferentes puntos de vista. Hacemos lo que podemos. Lo que nos falta es divulgación, nos falta operar dentro de una red donde todos sepamos lo que se está haciendo y nos comuniquemos de manera visible.

Hay muchas cosas que nos limitan y esas limitaciones, a veces, están en nosotros mismos. Yo vivo para la causa de mejorar nuestra sociedad poniendo un granito de arena. Otros no viven para la causa, sino que viven de la causa. Sé que lo que estoy diciendo son cosas terribles, que a mucha gente no le van a gustar, pero me caracterizo por ser honesto, y como dice (la intelectual cubana) Graciela Pogolotti en la antología, hay que coger al toro por los cuernos. No podemos seguir silenciando los problemas que enfrentamos porque la historia nos demuestra que haber silenciado tantos años ante este problema, lejos de mejorarlo, lo ha agravado. Justamente en este momento, por todo lo que estamos cambiando en el país, no podemos seguir callados. Tenemos que decir la verdad y enfrentarla con la honestidad revolucionaria y humana que debe caracterizar a los que estamos luchando de verdad por mejorar nuestro país.

Se ha logrado algo, pero muy débilmente. Por eso mi discurso es amplio y conciliatorio en el sentido en que tenemos que luchar unidos en este frente y no siempre sucede eso. Acabo de publicar Antología cubana del pensamiento antirracista y estoy trabajando en otro proyecto que se llamará Pensamiento antirracista contemporáneo. Y eso forma parte de lo que estoy haciendo desde mi ejercicio profesional.

Escribo pensando en el mejoramiento de nuestra sociedad, en trasmitirles a los jóvenes parte de mi modesta experiencia, de todo lo que he podido reflexionar y darle gracias a la vida porque estoy en Cuba. Mi campo de batalla está aquí. Lo que más deseo es que haya oídos que puedan oír y comprender lo que estamos haciendo, con un sentido constructivo, no para sembrar resentimientos ni odios.

Hay muchas experiencias de organizaciones que solicitan su ingreso al registro de asociaciones y nunca ven una respuesta. Sé que la Cofradía de la Negritud presentó una solicitud.

Uno de los aspectos de la historia de Cuba que no puede pasarse por alto es que, desde la colonia, los negros se agruparon a través de los cabildos, luego existió el Directorio Central de Sociedades de Color dirigido por Juan Gualberto Gómez. Ya en la república, la Federación de Sociedades Negras de Cuba era una organización muy importante, con un programa, un proyecto para ayudar a desarrollar la revolución cubana.

Debe existir, como no. La sociedad civil, históricamente, se expresa por la agrupación de un grupo de personas que tienen intereses comunes y luchan por un factor común. Existe la Federación de Mujeres Cubanas. Mucho antes del triunfo de la revolución, existieron organizaciones de mujeres. ¿Por qué no se permite una organización de afrodescendientes?