Agricultura cubana invierte en semillas de calidad

El suministro de las semillas ahora recae en parte en manos de los productores, quienes las adquieren en dependencia de sus necesidades y posibilidades.

Entre las variedades que pueden adquirirse en las tiendas estatales, se encuentran pepino, rábano rojo, quimbombó, pimiento y melón de agua.

Foto: Archivo IPS-Cuba

La Habana, 13 jun.- El acceso a semillas de calidad es un requisito indispensable para el ansiado despegue de la agricultura y la deprimida economía cubana en general, sobre la que pesan importaciones de 2.000 millones de dólares anuales en alimentos.

Como en todos los sectores de la sociedad cubana, la crisis económica iniciada en 1991 impactó la agricultura y la producción y conservación de semillas, lo que provocó inestabilidad en la distribución a los productores.

El Ministerio de la Agricultura intenta hoy revertir esa situación.

Según Roberto Ramos, de la Empresa Productora y Comercializadora de Semillas, un slogan del mundo de la semilla versa que sin ellas no hay producción y que mientras más calidad tengan, mejores serán los frutos de las cosechas.

Este es un negocio muy lucrativo, por eso unas cinco o seis compañías semilleras en el mundo dominan el mercado. Incluso, algunas que antes se dedicaban solo a medicamentos ahora incursionan en las simientes, incluidas las obtenidas por métodos biotecnológicos y transgénicos.

La necesidad de incrementar la adquisición externa de simientes y garantizar su reproducción en el campo para no tener que seguirlas comprando en el exterior llevó a las autoridades cubanas a incluir este aspecto en el documento programático de la actual reforma económica.

Como parte de las transformaciones en curso en el país, el suministro de las semillas -antes responsabilidad total del Estado-, ahora recae en parte en manos de los productores, quienes las adquieren en dependencia de sus necesidades y posibilidades.

De acuerdo con el especialista, en la nación existen dos sistemas de propagación de simientes: el informal en el que el productor obtiene de forma independiente sus semillas, no siempre de la más alta calidad, y el otro, estatal y centralizado.

“Cuba tiene la posibilidad de tener un sistema formal por ser la planificación un instrumento y un mandato de la dirección del país de que cada día se fortalezca más y tengamos un sistema formal de semillas de mucha más calidad”, destacó.

Este complejo productivo, unido a los sistemas de gestión de la calidad, ha propiciado que el plan de frijol está por encima de las 2.500 toneladas de semillas, lo que garantiza toda la demanda de simientes de granos del país, en variedades y calidades.

En el caso del maíz, agregó, hasta hace poco una especie deficitaria en semillas, se están produciendo alrededor de 800 toneladas con el objetivo de incrementar la producción nacional de piensos.

Según el experto, se trabaja también en el rescate de la producción de híbridos de maíz, de los que la agricultura cubana cuenta con excelente material genético para la reproducción, que en algún momento se deterioró aun cuando Cuba fue uno de los primeros países de la región en producirlos.

Para no pocas personas resulta contradictorio que teniendo la nación tales riquezas genéticas y numerosos centros e institutos de investigación, la agricultura continúe deprimida, sin aportar alimentos suficientes que permitan disminuir las importaciones y copar los mercados con productos de precios asequibles.

“Los productores la ven cara y se impresionan, pero la semilla en muchas especies no constituye más del cinco y siete por ciento del costo total. Valen más los fertilizantes, los pesticidas, el riego y la mecanización”, destacó.

A su juicio, hay un renacer de la semilla en Cuba. “El país ha tenido grandes problemas en el orden financiero, todo lo que pasó en otros sectores le pasó a la semilla también, pero hay un renacer, una conciencia que antes no existía”.

“Ahora estamos siendo más racionales. Antes al productor no le importaba el precio, era financiada por el Estado, pero ahora tiene que comprarla y entonces elige la más beneficiosa”, sostuvo.

“Con las semillas que estamos adquiriendo, he podido aumentar el rendimiento de mi producción de tomate. Yo probé varias y escogí para este año la que más produjo en la cosecha pasada”, dijo Emiley Gatos, productor de semillas, de la centro sureña provincia de Cienfuegos.

Analistas que siguen la temática agrícola consideran que no existe la suficiente divulgación sobre estas posibilidades que tantas bondades podrían significar para los agricultores interesados en sacarle más frutos a sus suelos.

No todas las semillas pueden producirse en el país. Por sus características y requisitos, diferentes especies  de hortalizas deben importarse y están a disposición de los productores en la red de tiendas de semillas distribuidas en todo el archipiélago, donde también se brinda a los agricultores asesoría sobre la siembra y el manejo del riego.

Entre las variedades que pueden adquirirse, se encuentran pepino, rábano rojo, quimbombó, pimiento, melón de agua, cebollino, acelga china, berenjena, remolacha, habichuela, culantro y tomate, entre otras. (2015)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.