Amaranto, por una población mejor alimentada

Ciudadanía y científicos fomentan el estudio y cultivo de esta planta por su alto valor nutritivo.

Archivo IPS Cuba

La demanda de proteínas en la infancia puede satisfacerse añadiendo un 14 por ciento de amaranto en su comida habitual de otros celereales, según Naciones Unidas.

La Habana, 5 mar.- El sol y el calor casi perpetuos de Cuba resultan beneficiosos para la siembra de amaranto, una planta prehistórica cuya importancia para la alimentación de personas y animales ha sido redescubierta en la isla caribeña desde hace muy poco.

Investigaciones científicas demuestran que las condiciones tropicales del clima cubano repercuten de manera positiva en el crecimiento de esta especie botánica, cuyo nombre griego significa “no se marchita”, en alusión a su resistencia considerable a las sequías y otras condiciones adversas del clima.

Un grupo de investigación de la Universidad de La Habana, dirigidos por el especialista en Fisiología Vegetal Eduardo Ortega, probó cómo los cultivares Amaranthus cruentus, Amarantus caudatus y Amaranthus hypocondriacus, tienden a desarrollarse de manera muy rápida en el país.

Solo a 85 días después de la siembra, las plantas, cuyas semillas son ricas en almidón, alcanzan tamaños entre los 100 y los 180 centímetros de altura, recabó el colectivo científico. En ese período, las hojas pueden lograr hasta 25 decímetros cuadrados de superficie.

La investigación tuvo en cuenta que las hojas del amaranto pueden ser incluidas en la alimentación humana como verduras y los granos de esta especie poseen, además, cerca de un 20 por ciento de proteínas con alto valor biológico.

Los resultados expuestos por Ortega durante un foro sobre desarrollo sostenible, celebrado en febrero pasado en La Habana, indican que de fomentarse la siembra y una cultura de consumo de la planta, la dieta de la familias cubana podría enriquecerse con aminoácidos esenciales, grasas, vitaminas E y B1 y minerales como hierro, calcio, magnesio y selenio.

Un grupo de activistas medioambientales que desarrolla acciones comunitarias en el municipio Cerro en la capital, fomenta el interés por el amaranto y aboga por explotarlo en el país. Entre ellos figura el proyecto comunitario Ando reforestando, liderado por Sandra Ribalta.

Las y los especialistas imparten talleres en la llamada Finca de Los Monos varios fines de semana al mes, explican a los participantes algunas técnicas de cultivo, proponen recetas culinarias y comparten material con información científica sobre esta planta.

El amaranto se emplea para mejorar la calidad y el sabor de las comidas, mezclándolo con harinas de otros cereales. Es un alimento libre de gluten, lo cual lo hace muy apropiado para lactantes y personas alérgicas o celíacas.

Del mismo modo, se ha probado su eficacia como medicamento en la cura de enfermedades virales en el ganado, su utilidad como materia prima técnica y la posibilidad de emplear sus hojas, tallos y botones para producir tintes de color anaranjado.

En Cuba el grano se utiliza para la cría de aves, cerdos y ganado lechero. Algunos estudios han demostrado que en el último caso, las semillas de amaranto, mezcladas con maíz, aumentan el forraje básico y el contenido de grasa de la leche. (2013)

Un comentario

  1. Fruuoso Perez

    Puede cultivarse en la zona de viñales.!!!

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