Apicultura cubana renace gracias a la ciencia

La producción de miel, uno de pocos productos que Cuba exporta a Estados Unidos, ha sufrido el impacto de severos eventos meteorológicos.

El equipamiento adquirido mediante un proyecto con la FAO permite determinar los residuos en la miel y otros productos alimenticios.

Foto: IPS_Cuba

La Habana, 15 ago.- La confección de mapas con la ubicación de los apicultores, apiarios, especies melíferas y hasta las zonas de riesgo por inundaciones o incendios, enfrasca a investigadores del estatal Centro de Investigaciones Apícolas (Ciapi).

Se trata del Sistema de Información Geográfica para la Apicultura (SIGA), que está en proceso de elaboración y ya ubica las colmenas, los recursos melíferos y los productores de varias provincias, adelantó Adolfo Pérez, el director del Ciapi.

Esta iniciativa es una de las más novedosas desplegadas por el centro estatal que persigue elevar la producción local de miel de abejas y productos derivados.

En las instalaciones del Ciapi, se certifican 11 parámetros para la miel de exportación con nueve técnicas analíticas acreditadas, de ellas, dos están relacionadas con residuos de antibióticos a niveles muy bajos, así como con varios parámetros en propóleos y polen.

Las exportaciones de miel y sus derivados constituyen uno de los rubros exportables más importantes del Grupo Empresarial Agroforestal del Ministerio de la Agricultura y hoy reportan ingresos anuales por 20 millones de dólares.

Fortalecimiento local

Fundado en 1982 como Estación Experimental Apícola, el centro adquirió su actual nombre en noviembre de 2007 y se encarga de proveer la base científica y técnica para garantizar la calidad de la cadena apícola en el país caribeño.

Cuenta con un laboratorio de cromatografía para el estudio de la composición y certificación de la calidad de los productos de la colmena, así como otros dos más: uno dedicado a investigar la composición química y otro para analizar la actividad antibiótica del propóleos y la miel y la calidad sanitaria.

Las pruebas que aún no realizan las asume un reconocido laboratorio alemán, pero la perspectiva es continuar ampliando el diapasón de residuos de antibióticos que pueden analizar especialistas cubanos capacitados para ello, al contar con un sofisticado equipo para la determinación de evidencias de la presencia de residuos.

“La apicultura en Cuba tiene 33 normas que garantizan que los procesos se realicen de forma organizada y basados en criterios científicamente establecidos”, sostuvo Pérez.

El centro se encarga de proveer la base científica y técnica para garantizar la calidad de la cadena apícola en el país caribeño.

Foto: IPS_Cuba

Recurso esencial

El equipo multidisciplinario de investigadores, especialistas y técnicos está integrado por casi 100 especialistas, que satisfacen las demandas de conocimientos de la apicultura y las exigencias de calidad e inocuidad del mercado, el cambio climático y los fenómenos extremos.

A juicio de Pérez, una parte esencial del centro radica en sus recursos humanos, que han recibido capacitación en Cuba, Alemania y otras naciones, como resultado de proyectos de cooperación internacional con entidades como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

El director calificó de “estratégico contar con proyectos a futuro que permitan mantener la actualización de lo logrado y el intercambio internacional, con prioridad en la cooperación Sur-Sur, de modo que se pueda romper con la dependencia de los grandes laboratorios, porque eso también es una barrera”.

Ciencia y más

Pérez amplió que otros servicios científico-técnicos brindados son las auditorías de calidad, servicios de asistencia técnica a productores, auditoría interna a la producción de miel orgánica y de inspección tecnológica a la producción.

Además, desarrollan y elaboran varios productos junto a otros centros y empresas, entre ellos los extractos hidroalcohólicos de propóleos; el extracto bioactivo de polen, destinado a la producción de cosméticos; y vino y aguardiente de miel.

Bajo la marca Apisun, se fabrican productos terapéuticos y suplementos nutricionales, así como cremas de belleza.

Para llevar la ciencia a los productores, el Ciapi imprime 1.600 ejemplares del boletín “Apiciencia para el apicultor”, con resultados de investigaciones y recomendaciones sobre temas afines, además de la revista digital “Apiciencia”.

La apicultura cubana tiene un plan de desarrollo que prevé incrementar progresivamente la recolección hasta llegar a las 15.000 toneladas.

Cuba hoy produce cada año 8.000 toneladas, a partir de la actividad de 186.000 colmenas. (2018)

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