Café cubano se fortalece con injertos y asesoría vietnamita

La mejor cosecha cubana de café se obtuvo en 1961, cuando se acopiaron 61.000 toneladas.

El productor revisa una de las posturas de café, en Yateras, en la provincia de Guantánamo, que junto a su vecina Santiago de Cuba, son las mayores productoras del grano en la isla.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 26 jun.- Dos nuevos laboratorios de biotecnología para producir plántulas de alta calidad forman parte del programa de desarrollo del café en Cuba, que persigue reducir la dependencia externa e incrementar las exportaciones de un rubro deprimido durante las últimas décadas.

Un laboratorio está ubicado en Jibacoa, en la central provincia de Villa Clara, y produce posturas para toda la región central. Mientras el otro radica en Tercer Frente, en la oriental Santiago de Cuba, y se encargará del suministro de plántulas a las empresas estatales de los territorios del oriente cubano.

“Se trata de laboratorios de alta tecnología, que se van a encargar de producir plántulas por  embriogénesis somática –una vía de propagación a partir de células tomadas de porciones de las hojas del café-, de plantas madres de alto potencial genético”, explicó Elexis Legrá, director de café, cacao y coco del estatal Grupo Agroforestal.

Amplió que las nuevas posturas son de alto interés “para la resistencia a las plagas y enfermedades y que se pueden ir reproduciendo hasta lograr los bancos de semillas básicas de esas variedades, como una vía segura para fortalecer la caficultura cubana con ejemplares más productivos y resistentes”.

Cuba actualiza tecnologías para cultivar y producir café de alta calidad exportable.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

El laboratorio de Jibacoa ya está produciendo y se inician las operaciones en Tercer Frente, con el fin de contribuir a los bancos de semilla básica que, con posterioridad, se irán generalizando en todo el país, puntualizó el directivo.

Entre las alternativas para lograr plantas renovadas y de características superiores, se está realizando la propagación vegetativa por esquejes para el café robusta, con la intención de elevar la calidad de este tipo de grano y sus rendimientos.

“En estos momentos el país trabaja en la sustitución de variedades, usando un banco de semillas básicas, creando condiciones para certificar todos los bancos y la certificación de las semillas, algo muy relevante para la actual caficultura cubana”,  destacó el directivo.

El programa cubano prevé la renovación paulatina de los cafetales hasta 2019, cuando se espera que esté concluido ese proceso, pero con plantaciones obtenidas a partir de semillas de calidad.

Como parte de la renovación de los cafetales, se han sembrado más de 40.000 hectáreas del cultivo, lo que indica que 60 por ciento de los cafetales de Cuba han sido renovados.

Por otra parte, la inyección de nuevos equipamientos viene a paliar la obsolescencia tecnológica que atentó durante años contra la calidad.

Hasta el momento se han incorporado 55 nuevas despulpadoras ecológicas, 125 manuales con motores acoplados, que son ideales para lugares intrincados;  y diez molinos descascaradores, además de sustituirse la tecnología en las plantas procesadoras de la provincia de Guantánamo y el municipio de Contramaestre, en Santiago de Cuba.

“Sin lugar a dudas, ese nuevo equipamiento mejora la calidad del beneficio del café porque la tecnología existente hasta ahora era obsoleta en detrimento de mejores parámetros”, sostuvo Legrá.

En la década de los 70 del pasado siglo XX, especialistas cubanos enseñaron a contrapartes vietnamitas a cultivar esta especie. Al cabo de los años, Vietnam devino la segunda nación exportadora del grano y ahora comparte sus saberes con su antiguo profesor.

Cuba implementa hoy un proyecto de colaboración internacional con la nación asiática en Buey Arriba, en la provincia de Granma, y Tercer Frente, en Santiago de Cuba.

De acuerdo con Legrá, se están utilizando siete modelos de manejo de plantaciones de café, muy novedosos, con tecnología propia de la nación asiática, y que se pueden generalizar en Cuba.

“Su fundamentación es mejorar la producción en la planta, lo que tiene efectos favorables en los rendimientos. Lo estamos generalizando en algunos lugares y ya tenemos más de 15 sitios donde se aplica la tecnología, no todos los modelos, pero sí algunos de ellos. La perspectiva es que todas las empresas puedan ir, poco a poco, extendiendo estas buenas experiencias”, destacó.

Con estas acciones comprendidas en el programa de desarrollo, Cuba espera alcanzar en 2018 al menos 8.500 toneladas del grano, por encima de las 7.600 toneladas planificadas en 2017. La meta mayor es producir 20.000 toneladas en 2020.

Pero la última cosecha, 2016-2017, incumplió el plan al solo acopiar 7.069 toneladas, 461 toneladas menos de las previstas. (2017)

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