Construcción privada mantiene el protagonismo en la vivienda de Cuba

Esta semana trascendió en los debates parlamentarios que existe un déficit de 883.050 casas en todo el país caribeño.

Con apenas 258, La Habana fue la provincia con menor número de viviendas terminadas por sus moradores en 2016.

Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 14 jul.- Aunque insuficiente, la construcción de viviendas por esfuerzo propio volvió a superar al sector estatal en 2016, según el último informe publicado por la estatal Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

De las 22.106 viviendas terminadas en todo el país el pasado año, 12.849 (58,1%) correspondieron a personas que fabrican sus propias casas, mientras 9.257 (41,9%) fueron construidas por entidades sectoriales y cooperativas, una cifra menor a la alcanzada en 2015.

Dentro de las casas terminadas por sus propios dueños, el mayor peso lo tuvieron las provincias de Granma (1.529), Villa Clara (1.473), Holguín (1.197) y Santiago de Cuba (1.179). Con apenas 258, La Habana fue la provincia con menor número de viviendas terminadas por sus moradores.

En 2010, se autorizó la venta liberada de materiales como cemento, áridos y bloques, como parte de la reforma económica.

Foto: Archivo IPS Cuba

“El refrán dice que quien se casa, casa quiere, pero hay gente que lleva muchos años de casados y que al fin tienen la posibilidad de construir en la azotea de su familia”, dijo a la Redacción IPS Cuba una jubilada vecina del municipio habanero del Cerro.

Según muestra el informe, la cifra total de moradas concluidas en 2016 fue inferior a la de 2015, cuando se finalizaron 23.003. En aquella etapa, también el esfuerzo propio, con 12.586 unidades, superó a la construcción estatal,  que consiguió concluir apenas 10.417.

“Esta moneda tiene dos caras, por una, muestra la necesidad de las personas por darle solución a un problema acumulado. Por la otra, el Estado se quitó de arriba esa responsabilidad, que al fin y al cabo nunca pudo cumplir”, dijo Rubén Acosta, un joven profesional de un centro de investigaciones.

El reporte de la ONEI evidencia una contracción en las terminaciones en los últimos cuatro años, desde 25.634 en 2013; 25.037 en 2014; hasta las 22.106 en 2016.

Por provincias, Santiago de Cuba superó el pasado año por primera vez a La Habana en el número de casas terminadas, con 3.301, contra solo 2.533 en la capital del país.

En los últimos cuatro años, en La Habana se terminaron 14.474 viviendas, seguida por Santiago de Cuba (13.200) y Holguín (9.772). En cada uno de esos años, el resto de las provincias no llegó en ninguna ocasión a las 2.000 casas.

Déficit de viviendas, según el parlamento cubano

Esta semana trascendió en la prensa estatal que, al cierre de 2016, Cuba registró un déficit de 883.050 viviendas en todo el país, donde gran parte del fondo habitacional está envejecido y deteriorado.

La directora general de Vivienda del Ministerio de la Construcción, Vivian Rodríguez, presentó un informe a las y los parlamentarios sobre el problema, que indicó se torna crítico en algunas zonas de mayor densidad poblacional.

Según datos oficiales, la capital cubana tiene un déficit de 206.000 viviendas, le sigue Holguín con una falta de 147.000 moradas, Santiago de Cuba con 103.000 y Camagüey, donde se necesitan construir 71.000 nuevos hogares.

Y reveló que el programa de terminación de viviendas para 2017 “presenta atrasos, pues de un plan de 9.700 casas han sido concluidas 5.722”.

Sobre los subsidios para la restauración y construcción de viviendas, la funcionaria precisó que se completaron 56.235 expedientes de los 107.981 casos aprobados para el presente año.

Las autoridades proyectan una estrategia de 10 años para mejorar su fondo habitacional, que incluye el incremento de la producción local de materiales, capacidades constructivas y la introducción de nuevas tecnologías.

“En el caso de Santiago, se trata del gran movimiento constructivo generado después del huracán Sandy, que destruyó totalmente en 2012 más de 15.000 viviendas, además de otras miles con daños parciales y de techo, así que no son más casas sino que sustituyen, en mejores condiciones, a las que tumbó Sandy”, opinó Rosaura Ortega, oriunda de esa provincia y residente en La Habana.

El aumento del número de construcciones que se realizan por esfuerzo propio se atribuye primero a la concesión desde 2010 de licencias para la construcción de casas “por esfuerzo propio” a titulares de terrenos, azoteas u otras áreas, tanto para la reparación de viviendas en mal estado como la ampliación.

El otro factor estimulante fue el inicio, también en 2010, de la venta liberada de materiales como cemento, áridos y bloques, que hasta entonces eran exclusivamente de asignación central o de comercializados en pesos convertibles (CUC, equivalente al dólar), como parte de la actual reforma económica.

Otras medidas que favorecieron las construcciones individuales fueron la aprobación, en diciembre de  2011, del subsidio a personas de bajos recursos de hasta 80.000 pesos cubanos para la construcción de una “célula básica habitacional” de 25 metros cuadrados, con baño y cocina. Incluye el pago de la mano de obra con hasta el 30 por ciento del total.

Adicionalmente, se aprobaron créditos desde 5.000 y hasta 10.000 pesos para acciones constructivas menores y, con posterioridad, se ampliaron los montos de las ayudas, las posibilidades de pago y la inclusión de hasta 5.000 pesos para transporte, además de permitirle el acceso a los arrendatarios de inmuebles estatales y quienes habitan en ciudadelas.

Entre las insatisfacciones de las personas que construyen por esfuerzo propio se encuentran las demoras en el abastecimiento de los recursos, fundamentalmente bloques y cabillas, así como la mala calidad de algunos de los insumos en venta (bloques y muebles sanitarios).

El problema de la vivienda es un tema recurrente en la cotidianidad cubana, incluso estuvo entre los temas analizados por el parlamento en su sesión ordinaria que culmina este 14 de julio. A la escasez de viviendas las personas le achacan las disputas familiares, rupturas matrimoniales, baja natalidad, deterioro social y la migración.

Según datos del Censo de Población y Viviendas de 2012, la población cubana vive en 3,8 unidades de alojamiento. En cada vivienda habitan como promedio de 2,87 personas, índice menor que el de 2002, cuando esta cifra se fijó en 3,16. (2017)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.