Continúa la polémica sobre medidas de la aduana

Funcionarios aduanales tratan de explicar las últimas disposiciones ante la insatisfacción y críticas de la ciudadanía.

Tomado de Cubanos en primer plano

Las nuevas medidas restringen aún más los límites establecidos en 2011 por la aduana.

La Habana, 19 jul.- Las últimas regulaciones para la importación de bienes por parte de los viajeros a Cuba generaron durante la semana numerosas críticas entre la ciudadanía, mientras la Aduana General de la República intentó explicar el por qué de la medida.

En varios medios digitales, la población local y emigrada califica las medidas dadas a conocer el 11 de julio de incomprensibles, injustas, desconectadas de la realidad, favorecededoras de la corrupción e incluso contrarias a prioridades de las reformas económicas impulsadas por el gobierno de Raúl Castro como el trabajo privado.

La víspera el diario oficial Granma publicó declaraciones de directivos de la Aduana quienes se refirieron a las múltiples inquietudes respecto a las Resoluciones 206, 207 y 208, emitida por esta entidad, y la 300, del Ministerio de Finanzas y Precios, las cuales entrarán en vigor a partir del primero de septiembre venidero.

Las nuevas órdenes restringen aún más los límites establecidos en 2011 por las resoluciones 320 y 321, sobre la determinación del carácter comercial a las importaciones que realizan las personas naturales por cualquier vía.

“Hicimos un análisis de cómo se habían comportado las importaciones sin carácter comercial, el cual arrojó que las cantidades establecidas estaban siendo explotadas o podrían serlo para actividades comerciales, es decir, con fines de lucro”, dijeron a Granma Idalmis Rosales Milanés y Miguel Núñez, vicejefes de la Aduana.

Explicaron que las nuevas resoluciones pretenden ajustar las cantidades aprobadas para la importación no comercial, a fin de que no ofrezcan brechas para su empleo con otros destinos, “lo cual no impide que con los montos establecidos las personas puedan seguir importando”.

Tras promulgarse a principios de 2013 una nueva ley migratoria, unos 184.000 cubanos viajaron al exterior durante los primeros once meses de ese año, según el Ministerio del Interior.

Se estima en casi 600.000 la cifra de cubanoamericanos y estadounidenses que visitaron la nación caribeña el pasado año, señaló un reciente estudio de The Havana Consulting Group, radicado en Miami.

Tal situación incentivó el envío directo a Cuba de remesas y paquetes con alimentos, vestuario, calzado y bienes electrodomésticos, un comercio informal que respalda la economía de numerosas familias en una nación donde el salario medio es de 20 dólares mensuales.

Los responsables de la Aduana convinieron en que las nuevas medidas buscan frenar un mercado informal.

También dijeron que ese modo de ingreso de bienes no puede ser “sucedáneo del mercado mayorista que hoy no tenemos, pero que está contemplado en el modelo de gestión que construimos”.

Voces locales aseguran que este fenómeno persiste debido al desabastecimiento y altos precios en las tiendas estatales, que por lo general ofertan productos de baja calidad con gravámenes entre 240 y 300 por ciento.

“Cientos de miles de personas en Cuba viven de un comercio que no es más “negro” que el de quienes le imponen precios áureos y por cientos de ganancia de escándalo a las tasas minoristas de las tiendas en divisa, en las que se desenvuelve prácticamente el total del consumo en Cuba de bienes de origen industrial”, remarcó el 11 de julio la periodista Milena Recio en la red social Facebook.

Personas que han emprendido aquí pequeños negocios privados sostienen que el ingreso de productos mediante vías informales resulta esencial, ante la ausencia de un mercado mayorista para abastecer sus nuevos negocios, una deuda pendiente de las reformas económicas del gobierno de Raúl Castro.

El intelectual cubano Esteban Morales deploró, el 14 de julio, que los altos volúmenes de importación de determinadas personas con destino a la comercialización y el lucro constituyan un pretexto para que la Aduana no cumpla su función y trate de castigar a todos.

“Otras cosas que también habría que decirle a la Aduana, es que bastante irrealista se comporta con las multas que impone y los márgenes de importación que ha determinado. Porque para la inmensa mayoría de los ciudadanos cubanos que viajamos, viajar se convierte en un verdadero alivio en medio de la situación económica tan crítica que está atravesando el país ya hace mucho tiempo”, subrayó Morales. (2014)

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