Cuba en recuperación celebra Día Mundial de la Alimentación

A la insuficiente producción agrícola se suman los daños del reciente huracán Irma.

En Cuba se desarrolla un amplio programa de actividades para celebrar el Día Mundial de la Alimentación.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 11 oct.- En medio de un proceso de recuperación de los severos daños ocasionados hace un mes por el huracán Irma en el sector agroalimentario, Cuba se inserta en la celebración el próximo 16 de octubre del Día Mundial de la Alimentación.

Datos preliminares dados a conocer por la Defensa Civil indican que 95.000 hectáreas de cultivos agrícolas fueron afectadas, con un mayor impacto en las plantaciones de plátano.

Medios de prensa revelan daños en más de 400 naves avícolas y porcinas, casas de cultivos protegidos, sistemas de riego, así como en alimentos y fertilizantes almacenados, entre otros.

Día Mundial de la Alimentación 2017

 

Este año la celebración centra la atención en las migraciones. El 19 de octubre, se realizará el panel Mujer y juventud en el espacio rural en el contexto demográfico y migratorio actual, en el Centro de Estudios Demográficos (CEDEM), de la Universidad de La Habana.

Este encuentro lo organizan la representación de FAO en Cuba, el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), CEDEM,  Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ) y el Ministerio de la Agricultura.

Se celebraron también la tradicional carrera popular 10 de octubre e intercambios en el Instituto de Investigaciones de Derivados de la Caña de Azúcar y el Laboratorio Nacional de Higiene de los Alimentos.

Ahora, con la reconstrucción de la infraestructura afectada y la siembra de cultivos cortos, el sector trata de reponerse para no continuar abultando la cifra de más de 2.000 millones de dólares que emplea el país en la importación de alimentos.

En ese contexto, fue presentado en La Habana El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2017, que hace particular hincapié en el tema de las migraciones desde las áreas rurales hacia las ciudades, una realidad de la que tampoco escapa Cuba.

Las zonas rurales, mucho tiempo consideradas focos de pobreza, son claves para el crecimiento económico de los países en desarrollo, para lo que se necesita una profunda transformación para aprovechar su potencial y ayudar a alimentar y dar trabajo a un planeta más joven y más poblado, alerta la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Según declaró a la prensa, este martes, Theodor Friedrich, representante de FAO en Cuba, durante la carrera popular por el Día Mundial de la Alimentación, quienes viven en zonas rurales y sufrieron grandes pérdidas al paso del huracán Irma en septiembre pasado se cuestionarán sobre el hecho de vivir en esos espacios, pero ellos son muy importantes porque son quienes producen los alimentos del campo.

 

Pautas coincidentes

 

Investigadores alertan desde hace años sobre la necesidad de incorporar políticas y estrategias dirigidas a hacer económicamente atractivas las zonas rurales y dotarlas de mejores condiciones de vida (electricidad donde aún no existe y caminos transitables) como una forma de retener a las poblaciones.

Esas recomendaciones coinciden en esencia con algunos de los postulados del informe de la FAO de 2017 y son válidas para el país.

Según el documento, “el apoyo normativo y la inversión en zonas rurales para construir sistemas alimentarios pujantes y ayudar a las agroindustrias que están bien conectadas con las zonas urbanas -especialmente con las pequeñas y medianas ciudades-, creará empleo y permitirá que un mayor número de personas se quede y prospere”.

Indica además que “las transformaciones necesarias en las economías rurales pueden promoverse aprovechando la creciente demanda de alimentos en las zonas urbanas para diversificar los sistemas alimentarios y generar nuevas oportunidades económicas en actividades no agrícolas relacionadas con la agricultura”.

Entre estas, se menciona las empresas que procesan o refinan, empaquetan o transportan, almacenan, comercializan alimentos, así como aquellas que suministran insumos productivos como semillas, herramientas y equipos, y fertilizantes, o proporcionan servicios de irrigación, labranza u otro tipo.

 

Una realidad que preocupa

 

Informes dela FAO aseguran que 815 millones de personas sufrieron hambre en 2016, un aumento de 38 millones de personas en comparación con 2015 (777 millones). Esta situación se debe, en gran parte, a conflictos, sequías e inundaciones en todo el mundo.

Al respecto,  José Graziano da Silva, director general de la FAO, ha alertado que los conflictos, la pobreza rural y el cambio climático exigen cada vez más atención, ya que impulsan la migración como último recurso, lo que genera una maraña de problemas morales, políticos y económicos para los migrantes, sus anfitriones finales y los puntos de tránsito intermedios.

Todos tenemos raíces y pocos de nosotros deseamos cortarlas. De hecho, incluso en las situaciones más extremas, las personas prefieren quedarse en casa, comentó el directivo en un reciente artículo de opinión.

A su juicio, el desarrollo rural incluyente puede ayudar en todos los frentes, frenar los conflictos, impulsar la sostenibilidad y hacer de la migración una cuestión de elección en lugar de desesperación. (2017)

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