Cuba persigue enderezar el ferrocarril

El país caribeño fue el primero de América en tener servicio de ferrocarril.

La Habana, 14 mar.- Incumplimientos de los horarios, cancelaciones, pésima higiene de vagones y estaciones, exceso de horas de viaje por mal estado de las vías y obsolescencia tecnológica, caracterizan desde hace años el ferrocarril cubano, que aspira a borrar estas situaciones con la paramilitarización.

“Es el medio de transporte más barato, pero a qué precio: vagones y baños sucios, indisciplinas, mala ventilación, por no hablar de la demora en las salidas y las llegadas al destino”, comentó Arnold Vega, quien viaja con frecuencia a Ciego de Ávila, en el centro del país.

Para Amelia Díaz, residente en La Habana y oriunda de Las Tunas, “no puedes tener confianza en el tren, si quieres viajar un día específico, puede suceder que cuando llegues a hacer la cola para comprar el pasaje encuentras que la salida está cancelada”.

A finales de febrero, el Consejo de Ministros aprobó el perfeccionamiento del Sistema Ferroviario, “a partir de su concepción como un sistema paramilitar, caracterizado por una estricta disciplina”.

Tendrá “una cadena de mando bien definida, en correspondencia con los niveles de dirección y jerarquización; uso de distintivos y uniformes; un reglamento disciplinario único; y los cargos principales se completarán con cuadros de experiencia en el mando y la dirección”, publicó entonces el oficial diario Granma.

De acuerdo con la publicación, se deberá garantizar una eficaz coordinación entre el funcionamiento, el incremento de los indicadores de seguridad del movimiento de los trenes y la disminución al máximo del riesgo de incumplimientos, tanto en los horarios como en la calidad de los servicios y las producciones de apoyo.

“Que decir de los trenes entre municipios o provincias que no son de La Habana: los bultos, animales y viandas viajan junto a los pasajeros”, comentó Fredy Consuegra, quien utiliza de vez en cuando el tren que cubre la ruta Camagüey-Morón.

En el país circulan solo cinco trenes categorizados como nacionales: La Habana-Santiago de Cuba; La Habana con destino Bayamo-Manzanillo, La Habana-Guantánamo y Santiago de Cuba con destino a Santa Clara, que operan con una frecuencia de cada tres días, así como el servicio desde La Habana con destino a Sancti Spíritus que circula un día sí y uno no.

Datos del Ministerio del Transporte revelan que durante el pasado año, 74,8 por ciento de los viajes nacionales salieron en tiempo, mientras que solo 43,6 por ciento arribó a su destino en hora, lo cual demuestra la baja calidad de este servicio.

Los 61 coches en explotación tienen más de 40 años de fabricados y fueron comprados de segunda mano.

Integrado por la Unión de Ferrocarriles de Cuba, la Administración de Transporte Ferroviario (de nueva creación) y la Policía Ferroviaria, el sistema tiene que mejorar la selección, el completamiento y la capacitación de los recursos humanos; ajustar el sistema salarial a la responsabilidad, complejidad y jerarquía de cada puesto de trabajo; organizar el funcionamiento de la Policía Ferroviaria y respaldar este proceso con el soporte económico imprescindible.

Un proyecto con la firma rusa Muromteplozov posibilitaría construir coches motores y de arrastre para la transportación nacional en distancias cortas en la cubana Empresa Industrial Ferroviaria “José Valdés Reyes”, de la ciudad de Cárdenas, a 150 kilómetros al este de La Habana.

El acuerdo contemplaba la entrega de 51 vagones de pasajeros hasta 2015. Así, está previsto que Cuba ahorre 40 por ciento de los costos de importación de coches autopropulsados y de remolques.

Actualmente, el Ejército Juvenil del Trabajo –jóvenes que en la etapa del Servicio Militar realizan labores productivas-, participa en las labores de reparación y mantenimiento de las vías férreas, con siete batallones compuestos por 2.200 efectivos. Asentados en 43 campamentos, los soldados trabajan en las 15 provincias.

Según el viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, general de cuerpo de ejército Joaquín Quintas Solá, esos soldados anualmente reparan o dan mantenimiento a 1.500 kilómetros de ferrovías.

Con más de 9.000 kilómetros, las líneas férreas se extienden por toda la superficie nacional, desde la provincia de Pinar del Río, en la parte más occidental de la isla, hasta la bahía de Guantánamo, en la parte oriental.

En  2006 se inició un programa nacional para recuperar y desarrollar el sistema ferroviario cubano, que se actualizó en el 2010 y que hoy se revisa por el Ministerio del Transporte y el Ministerio de Economía y Planificación.

Este año se inició la fabricación en Cuba de pequeños cochemotores para las transportaciones en cortas y medias distancias (no superan los 50 kilómetros), “pero todavía no tenemos ni coches de pasajeros de largas distancias, ni coches cafetería, ni locomotoras adecuadas para este servicio”, declaró en enero último a la prensa Ronald Bofill, funcionario de la cartera de transporte.

A juicio de Bofill, tras ocho años “el avance es discreto”: la vía central ha sido prácticamente reconstruida, las limitaciones de velocidad por mal estado disminuyeron de más de 100 a menos de diez, y como consecuencia los trenes de pasajeros ya pueden circular a 100 kilómetros por hora y los de carga, a 80.

Por ferrocarril se llegaron a transportar, en el mejor momento de este servicio, unos 33 millones de pasajeros al año.

En 2014 se transportaron 16.341.000 toneladas de carga, 29 por ciento más que en 2006, cuando comenzó el programa. También se adquirieron 767 equipos entre locomotoras y vagones de carga.

También se repara la Estación Central, en la capital cubana, con el objetivo de convertirla en una terminal moderna, donde confluyan varios medios de transporte y puedan hacerse cambios de trenes interprovinciales a urbanos para mejorar la movilidad de los pasajeros. (2015)

 

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