Desarrollo local cubano pasa por la descentralización

Dejar atrás el centralismo es una vía para que los decisores se acerquen verdaderamente a los entornos locales, según especialistas.

Foto: Jorge Luis Baños, IPS-Cuba

El estudio de Cárdenas y Tamayo se suma a la oleada de investigaciones que intenta acompañar las reformas al modelo socialista cubano.

La Habana, 13 jun.- Por estos días en Cuba se habla con entusiasmo del paso hacia una mayor autonomía de las empresas estatales y la necesidad de ampliar la participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones, sobre todo en los ámbitos más locales.

“Descentralización” constituye una de los vocablos de orden en estos debates, a los que científicos sociales contribuyen desde distintas disciplinas.

Tal es el caso de un estudio realizado por investigadores del estatal Centro de Estudios de la Administración Pública, adscrito a la Universidad de La Habana, que sistematiza algunas de las claves fundamentales para la gestión pública en escenarios donde se busca la sostenibilidad y el desarrollo local.

En un artículo difundido a través de la revista digital del Programa- Red Gestión Universitaria del Conocimiento y la Innovación para el Desarrollo, las profesoras Odalys Cárdenas y Noris Tamayo explican cómo los cambios en el modelo económico cubano podrán alcanzar mayores niveles de eficiencia y eficacia mediante la descentralización.

“La necesidad de desburocratizar los procesos y el tránsito hacia una concepción más amplia y cualitativamente superior del ciudadano como razón de ser de la gestión de gobierno debe erigirse en el primer paradigma de gestión del sector público en el contexto contemporáneo”, apuntan las expertas.

En este sentido, destacan que las entidades y órganos estatales no solo deben conocer las necesidades y expectativas de la población, sino hacer que sus normas y reglas se subordinen a las demandas ciudadanas.

Cárdenas y Tamayo consideran que “ello también se asocia a procesos tendientes a la consolidación de un sentido de pertenencia efectivo en la sociedad por parte de los niveles gubernamentales intermedios y de base”.

En su artículo, las académicas llaman “enfoque tradicional introvertido” a la forma de gestión predominante en el sector estatal en este archipiélago caribeño, la cual ha tenido también un componente “instructivo, basado en reglas, reglamentos y directivas”.

A su juicio, la gestión estatal debe transitar hacia una perspectiva orientada al aprendizaje.

Las transformaciones que deberán producirse en entornos barriales, municipales y provinciales en el país con la aplicación de nuevas medidas de descentralización permitirán, a juicio de estas profesoras, alcanzar celeridad en la solución de problemas y coordinar mejor los recursos disponibles.

A partir de intercambios con otros expertos que acumulan experiencias en la gestión pública, Cárdenas y Tamayo concluyen que la urgente descentralización debe cuidarse de “no ser caótica a contrapelo de las necesarias decisiones y actividades que reclaman un alto nivel de centralización”.

“Ambos procesos deben complementarse”, advierten finalmente las expertas.

La búsqueda de mecanismos económicos y políticos menos verticales y centralizados aparece en varias de las transformaciones encauzadas desde 2008 por el gobierno de Raúl Castro, que impactan en todos los ámbitos de la vida cubana. (2014)

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