Fragilidad de sistema eléctrico cubano demanda energía renovable

Aunque el uso de los derivados del petróleo resulta imprescindible aún, se debe eliminar la alta dependencia que tiene la economía cubana de ellos, opinan expertos.

Jorge Luis Baños - IPS

Cuba tiene un potencial eólico de unos 2.000 megavatios.

LA HABANA, 28 sep (IPS) – Solo 3,8 por ciento de la energía eléctrica generada en 2011 en Cuba correspondió a fuentes renovables, cuando en 1979 se había logrado llegar a 18 por ciento. Este retroceso alarma a especialistas, que temen por la sostenibilidad del servicio si se sigue por ese camino.

“La insuficiente disponibilidad de este portador energético (la electricidad) puede frenar el desarrollo del país”, señaló a IPS el investigador Conrado Moreno. A su juicio, “no hay dudas de que el empleo de las fuentes renovables resulta altamente viable“, aunque se requieren inversiones y cambios en los hábitos de vida de los cubanos.

Los altos precios de los combustibles fósiles en el mercado internacional provocan que la explotación de “las fuentes renovables haya alcanzado niveles de costos que las hacen competitivas”, explicó el académico. Ellas “no tienen límite”, son “naturales y de libre acceso”, añadió. Así, contribuyen al desarrollo sostenible y la soberanía energética.

La fragilidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) debido al empleo casi exclusivo de una sola fuente, los hidrocarburos, encendió todas las alarmas a comienzos de este mes, cuando una rotura en una línea de alta tensión afectó el servicio en ocho provincias.

Entre la noche del 9 y la madrugada del 10, se registró una interrupción en una línea de 220.000 voltios entre las centrales provincias de Ciego de Ávila y Villa Clara, según un comunicado de la estatal Unión Nacional Eléctrica (UNE) difundido entonces por la prensa local.

Por poco más de seis horas, Camagüey, Ciego de Ávila y Sancti Spíritus sufrieron cortes parciales del servicio eléctrico, mientras que fue total desde Villa Clara hasta Pinar del Río, dejando a oscuras también a casi toda la zona occidental de esta isla caribeña. Las causas de la rotura no han sido reveladas hasta el momento pese al tiempo transcurrido.

“Vi casi toda La Habana sin luz eléctrica”, contó Olga Palacios, una vecina del municipio capitalino del Cerro, sorprendida por el apagón cuando regresaba en automóvil de visitar a su hija, en la barriada de Miramar. Aquí, en la capital, “tenemos estabilidad; no hubo grandes apagones durante el verano”, indicó a IPS esta jubilada.

La población cubana no olvida las prolongadas interrupciones en los inicios de la crisis económica de los años 90, después que este país perdió su principal socio comercial y proveedor de petróleo, la hoy extinta Unión Soviética. “Estuvimos hasta más de 24 horas sin electricidad y, cuando volvía, duraba poco tiempo”, recordó Palacios.

Otra mujer, Ana San Juan, siente “temor” ante cualquier afectación en ese servicio. “Para elaborar los alimentos, contamos con los equipos electrodomésticos”, indicó a IPS esta vecina de la provincia de Mayabaque, colindante con la capital. Alrededor de 69 por ciento de las familias cubanas cocinan con electricidad, realidad que dispara la demanda.

Moreno propuso tres vías para que el país amplíe la generación: “aumentar la producción de electricidad a partir de combustibles fósiles, la eficiencia energética y el empleo de las fuentes renovables”. “Una adecuada combinación es la clave del éxito”, porque una sola de ellas no cumpliría ese objetivo, especificó el experto.

Aunque el uso de los derivados del petróleo resulta imprescindible aún, se debe caminar hacia su reducción hasta eliminar la alta dependencia que tiene la economía cubana de ellos, aseveró. “No hay otro camino”, apuntó al recomendar un creciente aprovechamiento de la energía solar, eólica e hidráulica, entre otras.

El grueso de la electricidad utilizada en el país se produce en ocho centrales termoeléctricas. La más grande es Antonio Guiteras, ubicada en la provincia de Matanzas a más de 100 kilómetros al este de la capital. Hace un lustro, el SEN se modernizó con generadores de mediana y pequeña capacidad sobre todo de fuel oil, combustible más barato que el diésel.

Pero las autoridades aspiran a “potenciar el aprovechamiento de las distintas fuentes renovables de energía, fundamentalmente la utilización del biogás, la energía eólica, hidráulica, biomasa, solar y otras; priorizando aquellas que tengan el mayor efecto económico”, según el documento base de la reforma económica, en marcha desde 2007.

En los próximos años, la UNE prevé crecer en el uso de fuentes más ecológicas. Entre otros factores, un elemento a favor de esa meta es que produce 25 por ciento de la energía de forma distribuida, según especialistas. Aspira a contar en el futuro cercano con 100 megavatios generados a partir de fuentes hídricas.

Asimismo, la empresa estatal prevé conectar próximamente su primera Central de Energía Solar Fotovoltaica, pensada para producir 1.500 megavatios/hora al año sin emplear una gota de petróleo. En 2013 se iniciará la construcción de un parque eólico de 50 megavatios en Las Tunas, 654 kilómetros al sudeste de la capital cubana.

Según el artículo del experto Mario Alberto Arrastía, titulado “Por el predominio gradual de las energías renovables”, se pueden añadir hasta 600 megavatios a partir de fuentes eólicas, con las condiciones de la actual red eléctrica, que requieren mejoras con vistas a incorporar más orígenes limpios. Para ello, se necesitan tecnologías para almacenar la energía, indicó.

Cuba tiene un potencial eólico de unos 2.000 megavatios, otro elevado en hidroenergía sin explotar y cada metro cuadrado del territorio nacional recibe 1.800 kilovatios/hora de energía solar como promedio anual, según el texto, publicado en agosto en el diario local Juventud Rebelde.

En general, el aporte de las fuentes renovables en 2011 representó 21,6 por ciento de la oferta total de energía primaria, según la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. Respecto de 2010, su participación aumentó en cuatro puntos porcentuales, pero una década atrás representaban 30 por ciento del total. (FIN/2012)

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