Lagunas en derechos laborales persisten en el trabajo privado en Cuba

A pesar de normas y regulaciones al trabajo privado, hacia el interior de algunas experiencias se observa el desconocimiento y la violación de los derechos laborales.

Los derechos laborales de empleados y empleadores, el lado flaco del trabajo por cuenta propia en Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Pinar del Río, Cuba, 1 jul.- Juan es un joven padre desempleado luego de un vínculo poco feliz con el trabajo privado, en el pueblo donde vive de la provincia de Pinar del Río, la más occidental de la isla caribeña.

Al nacer su hija, y tras varios meses buscando un empleo mejor remunerado, este veinteañero aceptó un puesto que le ofrecía su vecino Jorge, que opera una cafetería particular.

Allí Juan alcanzó ingresos incomparables con los de los trabajos estatales que había ejercido. Sin  embargo, renunció luego de un tiempo.

¿Por qué abandonar una oportunidad semejante? ¿Qué mejor oferta encontraría con el Estado? ¿No estaba cómodo trabajando a lado de su casa?

Juan contó a la Redacción IPS Cuba que las jornadas laborales duraban entre 10 y 12 horas. Tenía solo medio día a la semana para ausentarse y, aunque estaba “empleado” como cocinero, debía servir, limpiar, cargar mercancías y otras labores que hicieran falta en el local.

Muchas personas que aspiran o ya están trabajando en el sector no estatal de la economía en Cuba, desconocen sus derechos laborales.

Como él, muchas personas han pasado por esa cafetería. Unas se han ido; pero otras se quedan.

Los hombres y mujeres que resisten esas condiciones de explotación están obligados, sobre todo, por las necesidades materiales que cubren estos empleos, la competencia existente para clasificar en ellas y las pocas opciones en el sector estatal.

Especialistas y activistas señalan este lado oscuro del trabajo privado en Cuba desde su ampliación en 2010 y que persiste luego de la vigencia desde 2014 de un nuevo Código de Trabajo.

Abundan historias como la de Juan y de otras personas cuyos derechos fueron vulnerados por no tener vacaciones, contratos escritos, jornadas laborales definidas, contenido de trabajo fijo y protección efectiva ante la discriminación por género, raza, edad, entre otras violaciones.

Y se perfilan grupos en desventaja como el estudiantado, que puede ser contratado en el creciente sector privado con más de medio millón de trabajadores.

Jennifer Batista, profesora de Derecho Laboral del Departamento de Asesoría Internacional de la Facultad de Derecho, de la Universidad de La Habana, explicó en esta capital algunos aspectos relacionados con la implicación de los estudiantes en los empleos no estatales.

Es necesario exigir una contratación por escrito, las condiciones laborales y la protección al empleado”, indicó la especialista.

“Los estudiantes, como la mayoría de los trabajadores no estatales, desconocen sus derechos. Cuando tienen nociones de ellos y se sienten explotados o violentados, muchas veces continúan en los puestos, pues saben que detrás hay una larga fila de aspirantes”, amplió.

Remarcó que “la mayoría de los jóvenes se ponen de acuerdo con el empleador verbalmente y solo se interesan por saber los horarios, la paga, el descanso y las vacaciones”.

Y “el lado más complejo de este fenómeno radica en que este muchacho o muchacha trabaja sin estar en el registro de contribuyentes y sin licencia. No advierten que son años de labor que quedan fuera de la seguridad social para el futuro, cuando ya no puedan ejercer”, alertó.

Otro de los elementos en el punto de mira del derecho laboral en estos momentos es la protección a las mujeres, en especial a las embarazadas, pero tropieza con violaciones en la práctica y algunos vacíos legales.

En primer lugar, la jurista resaltó que las trabajadoras deben pasar criterios de selección basados en patrones de belleza estereotipados por parte de los empleadores.

El ministerio de Trabajo y Seguridad Social, de conjunto con el Estado, no posee hoy mecanismos para controlar que la contratación de personas en el sector no estatal esté libre de discriminación por color de la piel, edad y género.

Tampoco se reconoce el acoso sexual en el plano del derecho laboral, reveló. Según Batista, el acoso sexual en Cuba no se incluye en la materia laboral, sino que se asume solo como indisciplina, falta de respeto y maltrato de obra.

En la actualidad existen varias regulaciones aplicadas a este contexto, con el fin de que empleadores y empleados hagan valer sus deberes y derechos oportunamente. No obstante, falta la necesaria inspección para hacer cumplirlas, según especialistas. (2017)

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