Polémica sobre inversiones en Cuba de su población emigrada

El derecho a invertir de la diáspora en su país natal entraría en contradicción con la ausencia del mismo para la población que vive en la isla.

Archivo IPS Cuba

La Ley de la Inversión Extranjera regula desde 1995 las operaciones con capital foráneo.

La Habana, 29 jul.- La propuesta del empresario cubano-americano Carlos A. Saladrigas de permitir las inversiones en Cuba de su diáspora, sobre todo la radicada en los Estados Unidos, generó una polémica en sitios digitales, en un contexto de cambios económicos en la isla caribeña.

En el texto titulado “No es fácil cambiar, pero lo hice”, entrevista publicada por la revista del Arzobispado de La Habana “Palabra Nueva”, Saladrigas opinó que “el empresariado cubano en el exterior tiene mucho que contribuir a la Cuba del futuro”, siempre y cuando se integre a la visión en este sentido de la población residente en el país.

En medio del conflicto político entre Cuba y Estados Unidos, que se extiende por más de 50 años, el empresario señaló la necesidad de cambios por parte de las autoridades de la isla caribeña y del sector empresarial cubano-americano, para lograr un vínculo económico que no atente contra la “soberanía de Cuba” y promueva el desarrollo de la nación.

Asimismo, el también político y presidente del Grupo de Estudios de Cuba abordó temas como la necesidad de un diálogo entre la población cubana radicada en la isla y fuera de ella, y la inclusión y reconocimiento de sus derechos y deberes en el territorio nacional de las personas que echaron suerte fuera de las fronteras cubanas.

Entre los aspectos más polémicos de una decisión de ese tipo, aparece la contradicción entre la posible apertura a inversores nacionales radicados en el exterior y el cierre de esta oportunidad para las personas que viven en la isla.

En tanto, voces como la de Pedro Campos, Ramón de la Cruz y Jesús Arboleya Cervera rebatieron y apoyaron algunos criterios de las palabras de Saladrigas, en especial sobre el tema de las inversiones en la isla de su población emigrada, en medios digitales como la revista Espacio Laical y el sitio Progreso Semanal.

En su artículo “Las propuestas de Carlos Saladrigas”, Arboleya indicó que “plantearse la inversión en gran escala y la propiedad privada de los recursos fundamentales del país, contradice la esencia del socialismo”. Esta apertura, a su juicio, contribuiría al fortalecimiento de una burguesía en el país de gobierno socialista.

El diplomático e historiador mencionó que, por otra parte, resulta común que personas emigradas pongan su dinero junto a residentes en pequeños negocios.

En el documento rector del proceso de actualización del modelo económico cubano que encauza el gobierno de Raúl Castro, llamado popularmente los “lineamientos”, se especifica que se evitará la alta concentración de capital en manos privadas, recordó Arboleya.

Por su parte, el jurista Ramón de la Cruz subrayó la importancia del llamado de Saladrigas al sector empresarial cubano en el exterior “para que contribuya al futuro de Cuba”. Destacó, también, que esta comunidad enfrenta las mismas regulaciones que el resto de las personas interesadas en invertir en el país, pautadas en la Ley de Inversión Extranjera, vigente desde 1995.

Pero, el bloqueo económico y financiero que Estados Unidos impone a la isla caribeña desde 1962 sanciona a las empresas y Estados que comercialicen con contrapartes cubanas.

A su vez, el activista Campos, en su comentario “Reconciliación, peligros y cambio de modelo” insistió en que “cualquier asunto relacionado con la participación de los capitales de la emigración en el futuro de Cuba, debe ser bien valorado y precisado”.

Aunque, remarcó la importancia del capital chino de ultramar en la recuperación económica de ese país asiático y comunista, como el caso cubano. (2011)

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