Tabacaleros cubanos dudosos sobre apertura con Estados Unidos

Los habanos se han tomado como símbolo del deshielo La Habana-Washington.

Un grupo de recolectores trasladan las hojas de tabaco hacía una de las casas donde se curan, en la plantación de Rosario, en la localidad de San Juan y Martínez, en Vuelta Abajo, famosa región de los habanos del occidente de Cuba.

Un grupo de recolectores trasladan las hojas de tabaco hacía una de las casas donde se curan, en la plantación de Rosario, en la localidad de San Juan y Martínez, en Vuelta Abajo, famosa región de los habanos del occidente de Cuba.

Foto: Un grupo de recolectores trasladan las hojas de tabaco hacía una de las casas donde se curan, en la plantación de Rosario, en la localidad de San Juan y Martínez, en Vuelta Abajo, famosa región de los habanos del occidente de Cuba.

SAN JUAN Y MARTÍNEZ, Cuba, 27 feb 2015 (IPS) – “Hay que esperar” y “de eso no se habla mucho” son las respuestas de trabajadores del tabaco en este municipio del occidente cubano, cuando se les pregunta sobre sus expectativas por la posible apertura del mercado estadounidense. 

“Si (la empresa comercializadora) vende más, pienso que nos pagarían mejor”, reflexionó  Berta Borrego, que ensarta hojas verdes y selecciona las capas (hojas secas) desde hace más de 30 años en San Juan y Martínez, esta localidad de la provincia de Pinar del Río, a 180 kilómetros al oeste de La Habana.

La región de Vuelta Abajo, en especial San Juan y Martínez, San Luis, Guane y el municipio de Pinar del Río, combina el clima y suelos idóneos junto a una cultura agrícola e industrial centenaria para obtener los mejores puros tipo premium o hechos a mano del mundo.

Solo en esta área se cultivan cada año 15.940 hectáreas de la planta, el cuarto rubro de exportación de esta nación caribeña.

Sin dejar de hilvanar tabaco en la finca Rosario, Borrego aseguró a IPS que entre los trabajadores “se habla poco” sobre los beneficios que recibirían si se flexibiliza el embargo económico que Estados Unidos impone a Cuba desde 1962, como parte del actual proceso de normalización de las relaciones bilaterales.

Borrego comentó que “sería bueno” entrar en ese mercado prohibido para los productores cubanos desde hace más de medio siglo. Y destacó que aumentar los pagos a los jornaleros y productores incentivaría la mano de obra, “que es escasa lo mismo de mujer que de hombre porque a la gente no le gusta el campo”.

De frutos prohibidos, los puros, el ron y el café cubanos representan una oportunidad comercial y de inversión para La Habana y Washington, si fructifica la apertura en los vínculos bilaterales, un proceso que recién este viernes 27 llegó a su segunda ronda de diálogo entre representantes de los dos países.

Los habanos se han tomado como símbolo del deshielo La Habana-Washington, desde que alguien le regalase un cigarro al presidente estadounidense, Barack Obama, en la noche del 17 de diciembre, durante una recepción en la Casa Blanca, horas después de que anunciase solemnemente la normalización de relaciones.

Tabacaleros cubanos dudosos sobre apertura con Estados Unidos

Entre las primeras medidas aprobadas por Washington para aumentar el intercambio económico y de todo tipo con la nación caribeña, estuvo el permiso a los turistas estadounidenses que visiten Cuba de volver a casa con hasta 100 dólares en tabaco y ron de la isla.

Pero todavía está prohibida la venta de puros cubano en las tiendas estadounidenses, donde dominan las producciones de Nicaragua y República Dominicana, ni los empresarios estadounidenses pueden invertir en el sector tabacalero local.

Además,  la disolución del bloqueo económico contra Cuba depende del Congreso legislativo estadounidense y no del gobierno.
Pero cuando llegue esa medida, las ventas anuales de habanos en el mercado estadounidense serán de 250 millones de dólares como mínimo, según cálculos de la única comercializadora de los puros cubanos en el mundo, Habanos SA, una empresa mixta de la estatalTabacuba y la británica Imperial Tobacco Group PLC.

La corporación estima que se podrían comercializar 150 millones de unidades de las 27 reconocidas vitolas (marcas) de Habanos, cuando se abra ese mercado.

La posibilidad de los visitantes de importar 100 dólares en tabaco fue calificada de “simbolismo” por Jorge Luis Fernández Maique, vicepresidente de la empresa anglocubana, durante el XVII Festival del Habano, que se desarrolló entre el lunes 23 y este viernes 27 en La Habana y contó con 1.650 participantes de 60 naciones.

“No será grande el aumento de ventas en Cuba”, pronosticó el empresario durante la fiesta anual, con recorridos por plantaciones, fábricas de tabaco, subastas de humidores (estuches para la conservación), exposiciones de arte y degustaciones de maridajes de puros con vinos, rones y comidas.

En las tiendas especializadas Casa del Habano –con más de 140 establecimientos en otras latitudes-, una caja de 20 unidades de Cohíba Mini (puros pequeños) cuesta 12 dólares mientras vale alrededor de 50 dólares un solo ejemplar de una modalidad muy gruesa de la emblemática marca.

Los premium nacen de un meticuloso proceso de siembra, escogida, ensarte, secado, fermentación, torcedura y hasta añejamiento, que involucran miles de manos humildes y curtidas como las del jornalero Luis Camejo, que ha dedicado ocho de sus 33 años a la zafra tabacalera.

Durante la campaña de octubre a marzo, Camejo lo mismo escoge tabaco, sube cujes (palos donde cuelgan las hojas ensartadas para el secado) que desbroza en la finca Rosario. También se muestra reservado de que en el corto plazo le lleguen beneficios por mayor comercio con Estados Unidos. “No sé decir”, afirmó a IPS.

Tabacaleros cubanos dudosos sobre apertura con Estados Unidos

El trabajador detalló que percibe 1.200 pesos cubanos (50 dólares) cada mes de la zafra y un plus en moneda convertible con el dólar después que el dueño de la finca vende la cosecha a las empresas estatales. Su condición mejoraría si aumentan los pagos por las mismas labores agrícolas que hoy realiza, especificó.

Este salario supera el promedio de 19 dólares que ganan los trabajadores del sector estatal, el mayor empleador del país. Pero no alcanza para satisfacer las necesidades donde los alimentos absorben entre 59 y 75 por ciento de los gastos familiares, según el estatal Centro de Estudios de la Economía de Cuba.

“Para dominar mercados, tenemos que crecer hacia arriba, es decir, en calidad y rendimiento porque Vuelta Abajo no crece más”, dijo Iván Máximo Pérez, propietario de esta plantación, de 5,4 hectáreas y rendimientos de 2,5 toneladas de hojas por hectárea. “Nuestro techo productivo es el cielo abierto”, añadió risueño a IPS.

A su juicio, “el tabaco es rentable en la medida que el productor resulta eficiente”. “La cosechas actuales me dan hasta para permitirme algún lujo”, confesó. Comentó que sigue sembrando la hoja porque “es seguro, ya que el Estado compra toda la que produzcamos, a precios fijos por calidad”.

Conocido como “El Gallego” entre su gente, por sus ancestros españoles, Pérez aplica nuevas tecnologías en su finca donde laboran 10 obreros hombres y ocho mujeres y pertenece a una de las cooperativas de crédito y servicios que respaldan a los tabacaleros.

Tiene un semillero propio tecnificado, incursiona en la agricultura de conservación, aplica la doble hilera que eleva en 20 por ciento el número de plantas en igual superficie, siembra diversas variedades, aplica solo 30 por ciento de insecticidas y abonos verdes.

“Yo nunca pensé llegar a los rendimientos actuales. La aplicación de la ciencia y la técnica me hicieron ver el tabaco con otra visión”, compartió el veguero, como se llaman en Cuba a los propietarios de plantaciones de tabaco.

Editado por Estrella Gutiérrez

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