Sara Gómez y Nicolás Guillén Landrián en su 68

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Resulta increíble el número de obras extraordinarias que legó 1968 al cine cubano. Ello no solo en lo que toca a los largometrajes de ficción, sino también al corto documental.

1968 no fue glorioso solamente para el cine de ficción en Cuba, por títulos como Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea; Lucía, de Humberto Solás, y Aventuras de Juan Quinquín, de Julio García Espinosa. Ese año se produjeron tres títulos documentales que marcarían una revolución dentro de la no ficción postrevolucionaria: Coffea arábiga, de Nicolás Guillén Landrián; Una isla para Miguel y En la otra isla, ambos de Sara Gómez. Leer más


Marianao, zona para el horror audiovisual

Diálogo con Edgardo Pérez, director del largo Sangre cubana, producción del audiovisual cubano “espontáneo”, aficionado, underground, que ha despertado el interés de espectadores y especialistas durante los pasados meses.

El indiscreto encanto de Buñuel

Con este título, el crítico cubano Luciano Castillo reúne un consorcio de testimonios varios acerca del perfil humano del famoso director de cine español, y que pronto, en formato de libro, verá la luz en España y también en Cuba.

Revisitar los 3D y el futuro de la exhibición en Cuba

¿Qué se necesita para regular y ordenar las muestras cinematográficas en la isla caribeña?

Alejandro Saderman: un realizador de muchos tiempos

Hace un par de semanas, en Altercine se publicó un texto que evocaba el medio siglo del documental cubano Hombres de Mal Tiempo (1968). Ahora, el propio autor de aquella reseña dialoga con el realizador de la cincuentenaria película, el argentino Alejandro Saderman.