El Rey in partibus (el Rey que no se filmó en La Habana) (Parte II y final)

En 2015, un director español (Agustí Villaronga) adaptó al cine una novela de un autor cubano (Pedro Juan Gutiérrez). Un Rey en La Habana es una película no estrenada en Cuba, pero que ha merecido mucha atención crítica. Altercine publica en dos partes un análisis que le dedicara un joven filólogo cubano.

El Rey in partibus (el Rey que no se filmó en La Habana) (Parte I)

En 2015, un director español (Agustí Villaronga) adaptó al cine una novela de un autor cubano (Pedro Juan Gutiérrez). Un Rey en La Habana es una película no estrenada en Cuba, pero que ha merecido mucha atención crítica. Altercine publica en dos partes un análisis que le dedicara un joven filólogo cubano.

I.- Rey in partibus infidelium

Cuando los que pudieron leer la obra de Pedro Juan Gutiérrez supieron que se haría una película, las expectativas se dispararon, animadas principalmente por la necesidad de ver la plasmación en pantalla de la que es, sin dudas, la novela de crecimiento más abyecta de la literatura cubana de los años noventa. Pero,con razón,bajo esa curiosidad infaltable que proviene del anhelo de ver, estaba también en cada lector de El Rey de La Habana el sentimiento de temor que suscitaba la traslación de esta novela al cine: la adaptación desde la perspectiva de un español (aunque prestigioso) y con ello la posibilidad del encuadre postal, la conocida mirada caníbal del voyeur cinematográfico.

La imagen de lo sagrado: Raydel Araoz reza un “Cine Nuestro”

Este libro cubre un tema tan importante como desdeñado por los estudios teóricos dedicados al análisis de la producción artística nacional.

Desde una postura atea o racionalista, las religiones son, entre muchas cosas, complejos sistemas mitopoéticos donde se entrelazan elaboradas iconografías, símbolos, principios éticos, morales y cánones conductuales que estructuran un modelo canónico e indistintamente autoritario. Desde posturas trascendentalistas y místicas, resultan la interpretación lírica de verdades metafísicas y supranaturales que son la esencia del Ser y el Universo. Como sea, son otra de las maneras dilucidadas por la Humanidad para traducir el cosmos que la engloba y abruma con sus masivos misterios.

Sueño prohibido

El hijo del sueño, de Alejandro Alonso, hace parte de ese “otro documental” cubano de hoy, el cual no se acoge a convención o normativa alguna.

La historia misma del cine documental evidencia que, en su génesis, ya le asistía una conducta estrictamente heterodoxa. De Nanuk, el esquimal y los ejercicios reflexivos de Dziga Vertov al cine experimental y de vanguardia de los años veinte, el “documental” ensaya muchas de las propiedades que hoy ―como rasgos dominantes de una época mediada por las posibilidades de la tecnología digital― expanden los límites de su definición.