Habaneros U12, lo esencial sigue siendo invisible a los ojos…

Donde un equipo de pelota de niños y su manager han cambiado el curso de la Historia…y la fuerza de las imágenes para convencernos.

Foto: Cortesía del realizador

Reconozco mi falta de devoción por los deportes. Siempre digo que si a mi hijo le gusta un equipo, ese el mío, pues mi devoción realmente es él.  En términos de béisbol, amo la emoción que genera, porque sé muy bien que, si de pasiones hablamos, es un deporte que emana todas las posibles y sé cuánto simboliza un equipo, un jugador. Así que igual me pasa: mi hijo es industrialista y yo, obviamente también. Pero si juega Cuba… aunque sin idea clara de qué es un strike, pues que gane Cuba.

Así, convencida de que nada sé de pelota, pero sí de las emociones que una buena obra desata, asistí a la presentación en Miami del documental del realizador cubano Alfredo Ureta. Lo hice por varias razones; sigo todo lo que se hace en el cine cubano, conozco a Alfredo, admiro su crecimiento y sensibilidad cuando tiene buenas historias y ver a Cuba y su gente en un documental en Miami, cuando las nostalgias se agolpan, es un gusto que no podía perderme.habaneros-u12-03

Habaneros U12, con la producción ejecutiva de Reymel Delgado y Susel Ochoa, es un documental que acompaña todo el proceso de gestación del equipo Habaneros, creado por Noel Tortoló, de quien surgió la idea de filmación. El team, formado por niños de diversos barrios de la Habana, se convirtió en el primer equipo de pelota que viaja a Estados Unidos a jugar en un evento oficial, después de 1959. Quizás por eso ya el hecho de seguir una historia de niños y su viaje al país norteño a jugar béisbol da un espaldarazo de calidad a la propuesta, pero si se le suma que el documental logra encontrar el instante emotivo en medio de todo aquel periplo,  da cuenta de hermandades y silencia extremos políticos; si, además, sucede en medio de un proceso de deshielo, de uniones,  de encuentros,  entonces el documental genera otras propuestas y el deporte es un medio  para hablar de qué somos los cubanos. Hay secuencias captadas con tanta naturalidad que logran esa veracidad que un documental de seguimiento necesita.

La cámara está sin alardes: solo los sigue, acompaña, les mira a los ojos, les ve los sustos, las alegrías, las decepciones, las emociones. Precisamente, ahí radica la clave del éxito, esa mesura emotiva, que sin estridencias, pero sí con los estremecimientos de las pasiones, provoca este largometraje documental: “Aprendí lo importante que es estar presente cuando suceden las cosas -comenta Ureta-, lo especial acá fue que uno se monta en el proyecto y no se baja hasta que no acabe. Al principio fue difícil, muchos de los personajes era la primera vez que se enfrentaban a una cámara. Si tienes la paciencia para mantenerte fiel, ellos se dan cuenta que estás ahí para captar el momento y te ganas su confianza, pues son ellos los que van a realizar la historia. Son ellos los que la cuentan”.

Habaneros U12 no ha podido exhibirse en las salas de cine en Cuba, solo en la Fábrica de Arte Cubano. Recordé cuando el documental Fuera de Liga, del realizador Ian Padrón, vivió el mismo proceso y se mantuvo cinco años sin exhibirse. Igual el deporte como tema, igual los deportistas cubanos en Grandes Ligas diciendo lo mismo: “soy el mismo de siempre,  el mismo guajiro de siempre, soy cubano por encima de todo”. Para Reymel “los tiempos han cambiado y aunque el ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos) tuvo un acercamiento, el INDER (Instituto Nacional de Deporte Revolucionario) no se sintió complacido con este trabajo. Yo no tengo compromiso con el INDER, mi compromiso es con el arte, con contar historias, y más esta que es tan real. Asumimos las consecuencias de esa coherencia.  Vamos a esforzarnos para que la distribución de este documental sea mundial, pero aparte de eso en Cuba todo el mundo lo verá,  porque hay medios de distribución alternativos y nos encargaremos de que lo vean. Si es en los cines, mejor; sino recurrimos a otros medios. Pero se verá”. habaneros-u12-01

Asistir a una premier  del documental en Miami genera expectativas. Ahí estábamos mientras aplaudíamos al unísono en los mismos momentos en los que la verdad y transparencia de los niños afloraban con la misma soltura con que la cámara escudriñaba. Para Ureta, estrenarlo en Miami significa estar rodeado de amigos, “para mí tenía tanta importancia presentarlo acá en Miami, como en la Habana. Porque precisamente son los polos de la emigración. Es donde están la mayoría de nuestros familiares. Me voy con el placer de que la acogida ha sido fabulosa. He tenido mucho apoyo  de amigos, de personas en general interesadas; hemos podido anunciar la presentación  en muchos canales. La acogida ha sido excelente y  lo agradezco. Estoy seguro que un día, muy pronto, vamos a ver la presentación de este documental en La Habana con los mismos que estamos acá hoy”.

Si me pidieran un ejercicio crítico al uso, quizás no estuviera lista.  El análisis crítico no se ajusta mucho cuando  las emociones se encuentran, cuando de pronto sientes que todo pudiera ser más sencillo y solo bastaría serlo. Uno de los méritos indiscutibles está en cómo, en medio de tanto material grabado, se seleccionan las escenas, cual ejercicio meticuloso,  y se logra la dramaturgia interna que señorea y desata muy bien los clímax, el sosiego, la contención y la risa ; la estridente risa mezclada con el ritmo cubano que nos distingue. Nada en excesos, todo en esa mesura de la armonía.  El documental  ganó por su sinceridad. Cuba gana porque su gente, donde quiera que esté, ríe con el mismo desparpajo; porque los niños que protagonizan la historia desde Cuba y los niños de Miami dan pruebas de algo que solemos olvidar los adultos: “lo esencial es invisible a los ojos”,  el corazón ve más claro… siempre.

Por eso me asumo y escribo de un documental sobre béisbol… ¿sobre Béisbol? No sé… ¿yo? ajena a un jonrón…no creo… ¿sobre Cuba? quizás…ahí están las Cubas que habitamos allá, acá, por todas partes. Pero hay más… ¿sobre el amor, la hermandad? Ahí sí, sobre las verdades, los abrazos, la mirada sincera… por eso Habaneros U12 me puso nostálgica y feliz a la vez, y me hizo recordar a un amigo muy especial que ya no está entre nosotros. Recuerdo aquel triunfo de Industriales en la Serie Nacional, La Habana entera en las calles esperando a su equipo. Quien ese día llevara algo naranja era abucheado, la lucha había sido contra los villaclareños. Toda una revolución desfilaba en la capital y mi amigo, que conducía un programa de televisión sobre el clip cubano, apareció vestido de azul y su frase fue, más o menos: “si los peloteros cubanos supieran el poder real que tienen en sus manos… un pueblo entero movilizado”. Eso lo recordé con esta obra, un equipo de pelota de niños y su manager cambiando el curso de la Historia…y  la fuerza de las imágenes para convencernos. (2016)

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