“Juan de los Muertos”: escribir sin límites

Una conversación con Alejandro Brugués.

Alexis Díaz de Villegas (Juan) y Alejandro Brugués.

“Juan de los Muertos”, segundo largometraje dirigido por Alejandro Brugués, acaba de ganar el premio de la popularidad en el 33 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Con Alejandro conversé antes de comenzar la cita de la Habana y aún no sabía qué le depararía el encuentro con el público cubano.

Su largometraje anterior “Personal Belongings”, lo ubica como un realizador que hace cine fuera de los derroteros productivos tradicionales de la industria, en este caso el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Con su equipo de producciones 5ta Avenida – Inti Herrera, Claudia Calviño y Alejandro Tovar-, levantan este proyecto que ha generado un encuentro con el cine de género, algo poco usual en nuestra cinematografía y en este caso específico, una película de zombies. Sobre cómo comenzó la idea de la película, la búsqueda de financiamientos y otros temas afines dialogamos.

Danae Diéguez: ¿Por qué una película independiente? ¿Qué significa en Cuba hacer cine independiente?

Alejandro Brugués: Sí tuvimos alguna colaboración del ICAIC, pero todo lo que fue el proceso de financiamiento fue de forma bastante independiente. Pero yo no pienso en esos términos de haber hecho dos películas independientes seguidas, porque desde que empecé hacer cine, como guionista, la mayoría de las cosas en que trabajé fueron independientes.

La primera, “Bailando Cha Cha Chá”, fue con el ICAIC, pero de ahí para acá – excepto el filme “Tres veces dos”, que fue un experimento un poco raro- todas han sido independientes. Es la única forma en que sé moverme, donde me siento cómodo. Así adquieres experiencia: desde que veo un proyecto, ya sé cuáles serían las vías para financiarlo. En realidad, no me quedó más remedio que aprender y con mis productores he ido aprendiendo más.

A mí no me gusta hablar de cine Independiente, porque la verdad es que cuando haces cine de género, como en el caso de Juan de los Muertos, en Latinoamérica y en buena parte del mundo, no puedes irte por vías oficiales. Tras conocer a muchos directores que hacen este tipo de cine, te vas dando cuenta que por lo general todas las ayudas gubernamentales que hay en otros países para el cine suelen ir a otro tipo de película, porque el cine de género casi nadie se lo toma en serio.

Entonces, te encuentras un tipo de cineasta más arriesgado, más acostumbrado a otro tipo de financiamiento. Y yo no hago una distinción muy grande entre lo que es hacer eso en Cuba y lo que es hacerlo en el resto del mundo porque más o menos buscamos en los mismos lugares. La única diferencia es que en aquellos países hay un apoyo del Estado a la cinematografía y en Cuba es el ICAIC y funciona distinto.

DD: ¿Crees que producciones 5ta Avenida es privilegiada, teniendo en cuenta que en Cuba mucha producción que se hace alternativa a los canales centrales no tiene las mismas posibilidades de acceder a financiamiento? ¿Crees que tu condición de doble ciudadanía aporta alguna facilidad al desarrollo del proyecto?

AB: Mi doble nacionalidad no sirve para nada. Nosotros no buscamos financiamiento en Bolivia, y aunque nací en Argentina no tengo nada que ver con el país, pues mis padres trabajaban allí cuando nací, pero no hay una relación de otro tipo. Si nosotros quisiéramos buscar apoyo en esos países, sería para hacer una película de esas realidades, pues no tiene mucho sentido que un gobierno te de dinero para que lo uses todo afuera y con una película que ni siquiera se va a ver allí.

Yo lo que sí creo que hemos tenido suerte en el recorrido que hemos tenido y que tuvo “Personal Belongings” pues pudimos acceder a mercados como el de Berlín y en el que, de pronto, te das cuenta cómo funciona y que el cine es un negocio sanguinario, que se hacen diez mil películas al año y uno termina viendo cincuenta nada más y que necesitas un nivel para poder estar entre esas cincuenta.

Entre otras cosas, aprendes que llegar a los productores no es imposible, es tan sencillo como preguntar, porque todo el mundo quiere escuchar el próximo proyecto, porque nunca se sabe de donde viene la buena idea. La cuestión es no limitarte y buscar. Cuando nosotros comenzamos con “Juan de los Muertos”, sabíamos que iba a ser una película grande y fue una conversación muy sencilla: esto va a ser caro, y así salimos y lo conseguimos.

“Juan de los Muertos” ganó el premio de la popularidad en el 33 Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.DD: ¿Cómo dialoga la idea de cine de bajo presupuesto con el hecho de hacer una película fuera de la industria? ¿Una presupone a la otra?

AB: Creo que la idea de bajo presupuesto es una limitación que se pone el autor, desde que escribe la película y piensa en términos de poco dinero y de una película que lleve pocos recursos. Eso es un límite. Yo con “Juan de los Muertos” hice lo contrario, me dije aquí no hay límites y cada vez que me sentaba a escribir así lo pensaba.

Recuerdo que un día de escritura tenía un camión y un carro volcándose y una casa quemándose. Al final de la película, el camión se volcó, el carro se cambió por una moto y la casa sí se quitó. Pero por otras razones, pues el guión fue evolucionando, se escribió sin barreras, con la idea de que después se vería cómo se puede hacer. Creo que cine independiente no quiere decir de bajo presupuesto, de hecho el presupuesto de nuestra película es como la de cualquier otra película que se haga.

DD: Es una película compleja si la pensamos en términos de producción y por las singularidades que tiene dentro del panorama audiovisual cubano. En el proceso de escritura, ¿cuánto cambió el guión – teniendo en cuenta esas complejidades- desde la primera versión hasta la que definitivamente se realizó?

AB: El guión fue cambiando, hubo dos cambios grandes antes de entrar en preproducción: uno es que en la película Juan tiene una hija y en la primera versión era una ex esposa. Desde el principio había escenas que yo quería se mantuvieran, así que los cambios eran siempre sin cambiar esas escenas. Cuando empezó a cambiar de verdad fue en preproducción, porque los actores empezaron a aportar mucho. Cuando te sientas con ellos a hacer lecturas de guiones, te van sugiriendo muchas cosas, pero el resultado fue fiel a la primera versión.

DD: ¿Qué esperas de la presentación en Cuba de la película, después del buen recorrido que ha tenido en el extranjero? ¿Cómo ha leído la critica la propuesta de discurso que haces?

AB: Ha habido críticas buenas y malas, creo que las malas están marcadas porque las personas no se montaron en el sentido del humor de la obra, que realmente es muy negro y muy ácido. Al final es una película divertida, creo que hay gente que le da vueltas a las cosas y que le va a dar una lectura que no es la que yo quería.

La verdad es que el público en todas partes ha sido un amor, le ha encantado. Se han reído y aplaudido a mitad de la proyección. La verdad, no espero menos de Cuba, porque si por otras partes la gente se divierte tanto y no conocen guiños que se hacen que tienen que ver con nuestro sentido del humor, imagínate, acá creo la van a pasar muy bien

DD: ¿A pesar de ser un género que no es común en nuestro cine?

AB: El referente más cercano que tiene la película es “Vampiros en la Habana”, de Juan Padrón. Es una comedia con zombies y vas a ver cosas a las que no estás acostumbrada: vas a ver efectos, pero fuera de eso y de dos edificios que se caen, está en la misma vena que “Vampiros…”. Yo creo que más allá del género la gente va a ir al cine y se va a divertir un buen rato. (2011)

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