Las películas se hacen para crear un punto de pensamiento

Una conversación con Ian Padrón, director de la película cubana Habanastation.

Ian Padrón habla de su película, su generación de cineastas y la importancia de haber conocido a Humberto Solás.

Habanastation ha sido un suceso de público. Si algo hay que reconocerle es la reconciliación de los espectadores cubanos con las salas de cine. Fui al cine Chaplin a ver la película y creo que como todos salí emocionada.

La sala repleta y lo más importante, llena de niños que te dejaban disfrutar el filme, pues andaban metidos en la historia. El pacto narrativo funcionaba: entras a vivir una historia y sabes que allí habitas un mundo en el que los sucesos forman parte de ese cosmos representado y lo aceptas.

Después de la emoción y la conversación con mi hijo sobre nuestros pareceres con la película, comencé a pensarla, ya la había sentido.

¿Hasta dónde la película rompe con la verosimilitud, como rasgo narrativo de ese tipo de cine que asume elementos de la aventura y el melodrama? ¿Es real y posible ese detonante- niño perdido en un barrio pobre de la Habana- y la sumatoria de sucesos que desembocan en la tesis que la película defiende?

Como dije, parecieran no importar mucho mis preguntas cuando es hoy una película de la que todos hablan. Ian demostró, aunque sus documentales ya hablaban de ello, de su capacidad para dirigir películas y contar historias atractivas, saber mover los resortes del suspense, elementos de la comedia y sobre todo, su sensibilidad y sinceridad para con sus personajes.

Uno de los puntos más polémicos del filme radica en que allí, donde aparece la visibilización de las clases sociales como eje fundamental en la historia, pareciera también asumirse su naturalización. ¿Es que después de tantos años de revolución nuestra verdad es que las clases sociales se imponen de todas formas? ¿Son suficientes los valores humanos para reivindicar la armonía dentro de dos mundos tan distantes en una misma Habana? Son preguntas que afloran desde el filme y que me han hecho pensar sobre cómo desde el arte en general y el cine, particularmente, se pueden enfrentar estos dilemas. El cine es un arte y el punto de vista de su realización marca esa subjetividad que debemos respetar pero con la que podemos tener un diálogo y confrontar ideas.  Es una necesidad que Ian Padrón  defiende y que he aprovechado para intercambiar sobre este y otros temas que surgieron en la conversación.

Danae Diéguez: En Habanastation aparece en un primer plano de representación la diferencia de clases sociales dentro de nuestra sociedad. No es una idea sugerida, es la base desde donde se articula la narración, el punto de partida desde el cual se desarrollará la historia. Sin embargo he  leído algunas críticas que plantean que tu mirada es un poco complaciente, que a pesar de poner en claro las evidentes diferencias de bienestar económico entre estos dos personajes centrales, naturalizas esas diferencias, como si quisieras decir que lo importante es vivir en armonía y que las clases sociales son un mal necesario. ¿Cómo te planteas el punto de vista a la hora de contar esta historia?

Ian Padrón: Tenemos que ir por pasos, primero hay que reconocer que aunque en Cuba hay muchos logros sociales y que han pasado cosas muy buenas y muy interesantes;  hay gente que vive muy mal y gente que vive bien, y hay que aspirar a que todo el que vive mal viva bien, o viva mejor. Lo más importante es que reconozcamos todos que existen diferencias sociales, pero esta película no pretende ser la película, o la única película sobre este tema. Es su tema principal pero hay en ella otros temas también, como por ejemplo el de qué necesita un niño para ser feliz, o si las cosas materiales vienen a resolver las necesidades de afecto… es decir, no se trata solamente del tema de las diferencias. ¿Qué pasa con esto? como es algo tan poco tratado en los medios cubanos todo el mundo está ávido de hablar de ese aspecto, pero no es lo único de lo que trata la película.

De todas maneras, si alguien piensa que hay que hacer más por protestar o luchar contra las diferencias de clases eso es bueno. Pues que se escriban artículos, que proteste el que quiera protestar…pero todas las películas no pueden abarcar todos los aspectos de un problema. Me alegro mucho de que se piense así y hasta  si alguien quiere criticar a la película porque esta reconoce las diferencias sociales pero no se hace en ella una batalla sobre tales diferencias, pues me parece muy bien que piense así, porque precisamente las películas se hacen para crear un punto de pensamiento, para crear un debate. Lo importante es que la película mueva la reflexión de la gente. Pero repito: Las diferencias sociales no es el único tema, pienso que hay otros temas igualmente importantes que están presentes en esta película.

D D: ¿Son los niños tu público fundamental?

IP: Esto es un proyecto fundamentalmente para niños y jóvenes. Es la primera proyección audiovisual de La Colmenita, luego viene otra película de Rudy Mora, por ejemplo, vienen otras películas y otras series para la televisión que están intentando hacer audiovisuales para niños con actores niños, eso antes se le dejaba al dibujo animado y yo creo que esto es un nuevo movimiento interesante.  

Creo que ya hay ejemplos como Viva Cuba, de Juan Carlos Cremata;  como La Edad de la Peseta, de Pavel Giroud y ahora Habanastation, que ya crean una seguridad en los productores y realizadores cubanos para trabajar con niños, para hacer cosas para niños, porque tienen una acogida a veces mucho más grandes que otros temas que los realizadores cubanos piensan que son los temas más importantes del mundo, y a lo mejor a la población cubana no les interesan tantos como otros más sencillos. Esta película pienso que hace reflexionar sobre la necesidad de trabajar con niños y para niños.

DD: ¿Cómo te ves dentro del panorama del cine hecho por los jóvenes? ¿Cómo te insertas dentro de este fenómeno? ¿Piensas que existe un movimiento de jóvenes cineastas?

IP: Yo tengo una mirada que tal vez sea ingenua o bondadosa hacia todos los de mi generación. Yo he tratado de que nos unamos, que compartamos juntos los momentos buenos y los momentos malos, pero eso nunca lo he logrado. Desgraciadamente muchas veces hay un poco de pose, un poco de egoísmo…hay muy poco presupuesto para hacer cine, es como una fiesta de 100 personas donde hay un cake del que solo pueden comer 10. Eso desgraciadamente ha creado una separación  y yo me siento como pez fuera del agua. Me siento ajeno a mi generación de realizadores en ese aspecto, porque yo no siento que la mayoría de ellos -otros sí- sientan un sentido de pertenencia. No veo que sientan que somos una nueva generación, que tenemos que hacer cosas juntos, que juntos podemos hacer más ¨bulla¨, cosas más trascendentales culturalmente.

No se ha logrado eso nunca, aunque algunos lo hemos intentado durante diez años. Unos se han ido a vivir fuera de Cuba, otros están en sus proyectos y no quieren saber de los proyectos de los demás…en eso me siento como un bicho raro, como una persona que no logra comunicarse tan bien como quisiera con los de su generación. Yo espero, que ahora que la mayoría de nosotros ha hecho su primera película, ya la mayoría de nosotros se ha creado un nombre, ya tenemos un espacio…puede que eso ayude a que estemos más calmados y podamos, en el futuro hacer cosas juntos, hacer declaraciones juntos, proyectos juntos.

D D: Este espacio, para el que te hago la entrevista, es un espacio dedicado a Humberto Solás, sé que en los  últimos años de vida de Humberto tuviste cercanía con él, me gustaría que me hablaras un poco de esa relación

IP: ¡El gran Humberto Solás! Yo tuve la suerte de conocerlo dos o tres años antes de su muerte, no me pasó como con Titón o Santiago Álvarez, otros maestros del cine cubano que apenas pude ver, que no pude hablar con ellos. Yo como realizador nunca pude hablar con esos grandes del cine cubano pero sí con él. Solás ayudó mucho a que la censura a mi documental Fuera de Liga se desvaneciera, a que este documental se reconociera.

Me acuerdo cuando aquello del debate de los e-mail, que entró el mensaje de Humberto Solás que decía que Fuera de Liga estaba a la altura de otras películas del cine cubano, mira yo sentí que eso fue estremecedor. Fue como una bomba de expansión. Me sentí como el soldado que está peleando duro y le comunican que han llegado los refuerzos.  Cuando entró en aquella discusión el email de Solás, el de Graciela Pogolotti y otros, yo sentí que el debate crecía. Tuve también la suerte de que él fuera mi vecino, vivía a dos cuadras de mi casa. Lo visité, conversé con él, vi como pensaba. Me marcó mucho como persona. Si yo estoy aquí hoy presentando una película también se lo debo a él. Porque pienso que si lo de Fuera de Liga no se hubiera resuelto, tal vez yo hubiese tomado otras determinaciones de vida, quizás no hubiera seguido haciendo cine, tal vez me hubiese dedicado a otra profesión. Porque esa experiencia te aplasta mucho, te merma los ánimos.

Cuando quieres trabajar para tu país, para tu cultura, para tú público…y ver que no te respetan eso, que no te valoran, que no te dan el espacio. Él me contó que le habían pasado cosas parecidas, aún siendo Humberto Solás recibía cuestionamientos…Y si a él le pasaban también cosas difíciles entonces quien soy yo-me decía a mi mismo- para creerme que tengo un gran problema. Si a Titòn le pasó, según me cuenta Mirta Ibarra, si a Pastor Vega también le pasó. Que te pasen estas cosas parece que forma parte del camino para  hacerte un realizador.

D D: será el precio de la sinceridad…

IP: Sí, por supuesto,  de ser sincero, pero yo hubiera preferido que no hubiera pasado nada de eso, hubiera preferido conocer a Solás de otra manera. Pero lo conocí allí, en la batalla, defendiendo mi película. Y estuvo conmigo hasta el final. Tengo guardadas todas las notas que él hizo sobre mi documental Fuera de Liga el día que se presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes. Él dejó esas notas en el piso cuando terminó la entrevista, que son como diez páginas, y yo antes de irme las recogí. Guardo esas notas como un trofeo.

Incluso hay algo que no le he contado a nadie, dos días o tres antes de que muriera yo lo vi de  lejos, no pude hablar con él, ya no estaba bien. Pero después los Benvenuto, sus sobrinos, me contaron que él se comunicó y dejó mensajes para diferentes personas. Y que dijo…Ian tiene un carácter muy fuerte pero hay que ayudarlo, porque es sincero y tiene ganas de hacer cine. Eso para mi fue maravilloso, me ha dado una gran fuerza. Que Humberto antes de morir me dedicase aunque sea diez segundos ha sido uno de los grandes premios que he tenido como persona.

6 comentarios

  1. Angel Gutiérrez

    Lamentablemente Ian esquiva la primera pregunta (“que proteste el que quiera protestar”… parece decir a continuación: “yo no pienso hacerlo”). Yo coincido con críticos como Joel del Río, que le señalan esa mirada edulcorada de la pobreza, supuestamente llena de virtudes, y también la “generosidad” de los ricos. La película es en extremo complaciente con una realidad tan difícil como la cubana. Pero hay que comprender a Ian, un joven cineasta, proveniente de una clase relativamente acomodada. De ahí parte su visión. No pidamos peras al olmo.

  2. Ángel Alonso

    Es increíble la presión que sufre el artista en nuestra sociedad con respecto a su supuesto deber de criticar o tomar partido. Yo pienso que tener una mirada más crítica o más hedonista con respecto al país donde se vive y donde se desarrollan las historias representadas son opciones que puede tener una película. No es una obligación. Lo único verdaderamente importante es la sinceridad, la autenticidad de la obra. Muchas veces la crítica social es algo postizo y hasta una garantía de éxito, de ahí la hipocresía que se respira en gran parte del cine cubano. Pero la posición de Ian es sincera, no cobarde. Y es un lastre eso de que la obra debe estar comprometida o tomar ¨ partido hasta mancharse ¨. No estaría mal la crítica social, pero esa sería otra película.

  3. Vicente Rosales Grass

    No existe “la definición” de “qué es la Estética” y tampoco es una Ley del Arte que éste deba llevar en su esencia un panfleto.
    Si algo ha lastrado a la crítica profesional de Cine en Cuba durante medio siglo, ha sido precisamente que se le ha exigido hacer ante cada filme una disección conceptual que comienza en la personalidad del realizador y termina con una valoración ideológica subjetiva de la obra en pantalla.
    Cada cual expresa lo que piensa, eso es libertad, pero está de más sentarse a mirar si Ian Padrón se ha desarrollado en una supuesta élite –los acomodados en Cuba son los corruptos que especulan y se enriquecen con las carencias materiales de la sociedad, no los creadores- o pedir a una película que tenga un guión al estilo del desaparecido “Realismo Socialista”.

  4. Negracubana

    Excelente entrevista…
    Sin embargo el tema de las desigualdades sociales y economicas en Cuba, Sara Gomez lo hizo en De cierta manera de manera clara y rotunda. Justo cuando se estaba edificando este proyecto que llamamos Revolucion.
    Para mi uno de los principales aportes de esta peli es precisamente el final, ¨valores intercambiables por posesiones¨
    Tengo muchas interrogantes para Ian, pero no tengo tu suerte de entrevistarle Danae.
    besitos
    S

  5. berta

    No sé porqué el Sr. Angel Gutiérrez piensa que Ian no puede hacer un análisis “crítico” porque viene de una “clase acomodada”. ¿De dónde saca que viene de una clase acomodada? (ser hijo de su padre no le garantizó ser un niño “acomodado” en lo más mínimo). En Fuera de Liga asumió y trató otros problemas sociales. Conozco bien a Ian y la cobardía no es una de sus características personales…

  6. Negracubana

    Angel Alonso, estoy de acuerdo contigo, pero el nombre de la entrevista es Las películas se hacen para crear un punto de pensamiento, entonces a mi por lo menos me convida a hacerlo.
    Conincido con Berta y ademas digo, aunque venga de la clase acomodado, eso no invalida su discurso. Yo quisiera que todos los blancos de este pais tomaran el tema de la negritud como suyo…

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