Sara Gómez y Nicolás Guillén Landrián en su 68

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Resulta increíble el número de obras extraordinarias que legó 1968 al cine cubano. Ello no solo en lo que toca a los largometrajes de ficción, sino también al corto documental.

1968 no fue glorioso solamente para el cine de ficción en Cuba, por títulos como Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea; Lucía, de Humberto Solás, y Aventuras de Juan Quinquín, de Julio García Espinosa. Ese año se produjeron tres títulos documentales que marcarían una revolución dentro de la no ficción postrevolucionaria: Coffea arábiga, de Nicolás Guillén Landrián; Una isla para Miguel y En la otra isla, ambos de Sara Gómez. Leer más


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