El indiscreto encanto de Buñuel

Con este título, el crítico cubano Luciano Castillo reúne un consorcio de testimonios varios acerca del perfil humano del famoso director de cine español, y que pronto, en formato de libro, verá la luz en España y también en Cuba.

Luis Buñuel, director de cine aragonés.

Foto: Tomada de Filmin

Acaso no ha habido un director de cine más autobiográfico y al mismo tiempo más ficcional que Luis Buñuel (1900-1983). Su cine conoció de etapas libres, pero no divorciadas unas de las otras; amó el mundo de la actuación y consideró mucho descubrir a los intérpretes tras rigurosos castings. Algunas veces, por experiencia y hasta caprichos, esbozó personajes con nombres y apellidos. Sin embargo, sus caprichos tuvieron, por lo general, excelentes resultados.

Por haber sido un lector múltiple, abierto a géneros y autores distintos, su obra cinematográfica es de constantes retomadas temáticas: el viaje, la soledad y el sexo; el tiempo, las edades del hombre y la muerte; la sensualidad de la mujer, lo autóctono, los sueños y la violencia. Conoció del fracaso en realizaciones por encargo y en obras que rodó porque quiso. Confió en la justicia estimadora.

Mucho de lo menospreciado, en ocasión de los estrenos, sería luego apreciado. Vivió para saberlo. Buñuel ganaría variados premios de cine: desde la Palma de Oro por Los olvidados, hasta el Oscar por El discreto encanto de la burguesía.

Supo y experimentó muchos placeres extra-artísticos que reflejó en su cine. Sin embargo, y contrario a lo que algunos piensan, sus creaciones superan todo lo que vivió. Pues el también director de Ese objeto oscuro del deseo fue un fabulador incesante y transgresor de maneras tradicionales de contar en el cine. No podía un espíritu inquieto y de puntos de vista desemejantes limitarse, por ejemplo, a la concepción causa-efecto. La vida es también contingencia, libertad, visión…

Con todo esto y más, ¿quién iba a imaginarse que detrás del gran director Luis Buñuel había un sujeto tradicional, tímido y hasta mojigato? Acaso fueron esos demonios internos y las contradicciones que como hombre padeció, los verdaderos estímulos de su arte.

No es extraño entonces que, al indagar en la bibliografía sobre Buñuel, el interesado se asuste. Constan libros sobre su filmografía, pero no sobre una sola de sus películas; existen libros sobre las temáticas de su cine y encontramos también copiosos relatos sobre su existencia. Buñuel bien pudiera tener un lugar privilegiado en el sistema de clasificación de las bibliotecas de todo el mundo. Mas hay orbes creativos que no pueden (ni quieren) reducirse a taxonomías.

No es un secreto que Luciano Castillo es uno de los conocedores en Cuba, y más allá de nuestras fronteras nacionales, de Luis Buñuel. Ya de maneras indirectas, a través de entrevistas a actores o guionistas que colaboraron con el director aragonés, se había acercado a su figura. Pienso en Conversaciones con Jean-Claude Carriere, Trenes en la noche y Retrato de grupo sin cámara. El número 10 de las “Memorias” de los Cuadernos de CINEMA 23, Colección del Instituto Mexicano de Cinematografía, publicó en 2017 El indiscreto encanto de Buñuel, resumen de un libro mayor que saldrá muy pronto en España y también en Cuba.

¿Qué es El indiscreto encanto de Buñuel? Un consorcio de testimonios varios acerca del hombre detrás (o antes) del creador. Sacar de contexto la respuesta precisa de un entrevistado y colocarla próxima a otra entraña un propósito arriesgado que, de no correr suerte en vista de la fracciones unidas por el azar —término amado por Buñuel—, puede engendrar un fracaso escritural, por incoherente y fragmentario. Lograr lo inverso, que el texto adquiera nuevas sugerencias por acuerdos y diferencias de voces; incluso por recortes desiguales en extensión, es de festejar. Luego, que los retazos de entrevistas le confieran al conjunto impreso categoría de confesión o testimonio, es otra ganancia escrita.

Es interesante, además, cómo la pluralidad de voces unidas en El indiscreto encanto de Buñuel le otorgue a este reciente logro intelectual de Luciano Castillo una curva de interés razonable, pues emula con la dramaturgia de los documentales sobre grandes figuras. Deliberado o no, es un atractivo resultado entre empresa editorial y autor. Castillo ha aclarado en sus palabras introductorias:

“Prevaleció siempre el criterio de no detenerme en el análisis de sus filmes; no se trataba de teóricos ni de críticos y, además, existen demasiadas monografías sobre los ángulos más insólitos en el legado del director de Viridiana (1961). Mi propósito primordial era que exteriorizaran sus experiencias en torno al Buñuel ser humano, ese que ellos habían tenido el privilegio de conocer detrás de la cámara, inmerso en el proceso creador[1]” (1)

He aquí un cuaderno grato, tanto para el lector espantado ante los grandes volúmenes, como para el especialista cinematográfico. Puede aprovecharse antes o después de conocer El perro andaluz y muchos otros clásicos legados por Luis Buñuel al cine mundial. (2018)

Nota:

[1] Luciano Castillo, El indiscreto encanto de Buñuel. http://cinema23.com/archivos/cuadernos/el-indiscreto-encanto-de-bunuel

 

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