Meñique, una odisea en 3D

Entrevista a Ernesto Padrón, director del primer largometraje cubano realizado en tercera dimensión.

Fotogramas cortesía del entreviistado

Hace varios años que en los medios de prensa cubanos se promociona el primer animado de la isla realizado en 3D. Esta tecnología, que ha llegado un poco tarde al cine nacional, ha sido un reto para el staff del material. Sobre las venturas y desventuras sufridas a lo largo de los siete años de producción comentó en exclusiva a Altercine Ernesto Padrón, guionista y director de Meñique.

 “El proyecto lo ideó Tulio Raggi (El negrito cimarrón, El primer paso de papá, Las orejas de Canela, El paso del Yabebirí) en la pasada década del setenta. En ese momento me pidió que hiciera el diseño de personajes. No sé qué ocurrió, pero no se hizo, y yo me quedé con la idea. Algún tiempo después dirigí la revista Zunzún, donde publiqué una versión muy apegada al clásico.

“Pasó el tiempo y yo seguí madurando la idea. La historia original no me daba para un largometraje, porque la dramaturgia es muy simple: a Meñique todo le sale bien. Me decidí por una versión libre, donde el protagonista pasara por situaciones dramáticas más fuertes, e incluí otros personajes.

“Cambié el carácter de la princesa, porque ella es el premio final en el cuento, tiene poco protagonismo; en cambio, en la película es una especie de ‘Robin Hood’, que roba a los ricos para darle a los pobres, porque no está de acuerdo con la avaricia de su padre. La aventura empieza, precisamente, cuando va a la favela a llevar dinero, y se cae de un tejado. Al huir de los soldados que la persiguen, pierde la polvera mágica en la carreta del hermano de Meñique, el objeto va a parar a la finca del protagonista, y allí la descubre”, adelanta Padrón.

La película ha recorrido un camino largo, no solo en cuanto a la realización misma, sino en cuanto a la maduración de la idea. Según cuenta el director, desde los inicios del proyecto se basó en estudios de público para determinar elementos clave de la historia, como puede ser la estatura del protagonista.

“La historia original dice que Meñique cabe en la bota de su padre. Sin embargo, para la realización de la película, seguir al pie de la letra esta descripción era muy engorroso, por lo que hicimos tres bocetos del personaje, donde le llegara por la rodilla, la cintura y el hombro a la princesa. Hicimos una encuesta entre los niños, y, por suerte, escogieron la última. Incluso algunos pidieron que, al final de la película, Meñique creciera, pero casi cuando me tenían convencido, un niño me dijo que no le parecía bien, porque la gracia del cuento es que logre vencer por su inteligencia, no por su fuerza”.

La ausencia en la industria cinematográfica cubana de un departamento editorial -encargado de los estudios del guión, la realización de la tira leica y la aplicación de investigaciones a las audiencias potenciales- es otro talón de Aquiles, según apunta Padrón.

“Igualmente, el departamento editorial se ocupa de proyectar la parte comercial, desde el nacimiento del proyecto. Eso en Cuba no se hace porque no hay cultura de comercialización”.

Tecnología 3D: entre el deseo y la realidad

Aunque se ha promocionado mucho el soporte tecnológico en el que se realiza el material, la mayoría del público no sabe que originalmente Meñique fue ideado como un largometraje en 2D. Los inicios de esta producción se remontan a 2007, cuando solo unos pocos elementos serían modelados en 3D. “En 2008 debimos empezar la producción en 2D, pero vimos la mejoría del producto con la utilización del 3D y empezamos de cero”, rememora el entrevistado.

Sobre el proceso de negociación que realizó el equipo de trabajo para enrumbar la película por los caminos de la tercera dimensión, narra Padrón. “Le propusimos al ICAIC (Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas) tres variantes: hacerla en papel, hacerla en el programa Flash -2D-, o hacerla en 3D. En cada una pusimos los pros y contras, y la del 3D era el riesgo tecnológico, un mundo desconocido, y en un largometraje mucho más”.

Si bien Meñique es el primer largometraje que produce la industria cubana con esta tecnología, el equipo de realización había explorado tímidamente las posibilidades del 3D con la producción de cortometrajes, como un capítulo de la saga de Yeyín y varios de la serie Para curiosos –ambas producciones dirigidas por Padrón-; así como videos clips y anuncios publicitarios.

Aunque se han dado a conocer algunos fotogramas del filme, la ansiedad por ver el producto final terminado ha dado lugar a cierta polémica acerca del tiempo de realización de Meñique, a lo que el director comenta: “los grandes estudios del mundo, con 300 especialistas en la tecnología y un presupuesto millonario, demoran habitualmente cinco años. Lo que sucede es que estrenan una o dos películas al año, y da la impresión de que las hacen muy rápido”.

Sin embargo, el director reconoce que “al final, al público no le interesan los problemas de producción que hemos tenido. Creo que nos apresuramos mucho en promover la película en los medios. También lo hicimos porque, al principio, nadie apostaba por el proyecto”.

Según el cronograma de producción por el que se rige actualmente el staff, la película debe terminarse en abril de 2014. “A pesar de las dificultades, la haremos en siete años. Ha sido una odisea laboral”, confiesa Padrón.

“Nosotros tenemos la paradoja de vivir en un país donde te aprueban una producción en 3D y no tienes condiciones para hacerla. Que el ICAIC asumiera la producción de este proyecto fue un riesgo tecnológico. Tuvimos un presupuesto bajo, y aun teniéndolo, enfrentamos problemas para adquirir el equipamiento.

“Una película tiene tres fases: preproducción, producción y postproducción. La preproducción dura muchísimo, porque es una tecnología muy compleja, y todo lo que hagas mal –como nos pasó a nosotros-, después te atrasa la producción. Tuvimos errores, porque no hay un manual sobre cómo hacer una película de este tipo. Erramos mucho, pues no solo estábamos haciendo una película, sino fundando una escuela de 3D”.

Meñique: escuela cubana de 3D

“Al principio no había animadores 3D, nadie sabía hacer el sistema de huesos o setup. Fuimos buscando poco a poco los especialistas, hasta completar la plantilla. La relación del equipo fue madurando, los pintores aprendieron a trabajar para los animadores, ya no esbozaban la favela de una sola manera, sino que le proponían varios ángulos, para facilitar el trabajo de modelado a los animadores.

“Para muchos fue un reto modelar los escenarios de Tulio Raggi y Reineiro Tamayo, fue un proceso de superación. Muchos de ellos son formados en escuelas de arte, tienen el conocimiento de la tecnología, pero también la apreciación estética, que es muy importante en esta película. Por otro lado, cuando los pintores vieron sus diseños en 3D enloquecieron. Fue una experiencia muy bonita”.

El equipo de trabajo del largometraje está integrado en su mayoría por jóvenes que, anteriormente a esta producción, no tenían experiencia profesional en una producción 3D. Este grupo de muchachos -en su mayoría graduados de escuelas de arte y la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), y autodidactas- sin proponérselo, han inaugurado la primera generación de realizadores 3D de la isla.

Coproducir, esa es la cuestión

Entre los grandes costes que supone este tipo de producciones está la utilización de una granja de render, imprescindible para la culminación de cualquier filme de animación. Según cuenta Padrón, hasta hace poco tiempo en Cuba solo existía una granja lo suficientemente potente, ubicada en la empresa de Biotecnología.

“El asunto es que la podían facilitar de manera parcial, porque ellos tienen sus propias investigaciones. Sacamos el cálculo de que, haciéndolo de esa manera, nos demoraríamos un año en ese proceso, por lo que decidimos buscar un coproductor y comenzamos a trabajar con la empresa gallega Ficción Producciones”.

Los coproductores españoles asumieron el pago de la licencia del programa Lightwave, con el cual se renderea la película; la realización de las composiciones -fragmentos de la película a los cuales solo les faltan los efectos especiales-; y la iluminación de algunas secuencias. El paso siguiente, la edición, se llevará a cabo en Cuba.

Otro de los retos que ha debido enfrentar la producción de Meñique es el trabajo a distancia, ya que en Cuba las posibilidades de hacer video conferencias y otras prestaciones de Internet son escasas.

“Las conexiones son malísimas y los precios exorbitantes, eso está afectando la velocidad de la producción. Es muy difícil el trabajo a distancia, en estas condiciones, cuando hay que cumplir un cronograma. Yo tengo que aprobar todos los materiales y cuando indico ajustes a los trabajos que se hacen en España es muy frustrante, porque la comunicación no es fluida”, comentó en exclusiva a Altercine.

Avistando la meta…

Cuando quedan unos escasos ocho meses para la fecha de entrega, ya están listas las primeras composiciones realizadas en España. La iluminación, fase final de la producción, también está en marcha actualmente.

“Es una fase importante, porque te desgracia o te salva la película. En cualquier filme 3D, los créditos de iluminación son extensísimos. Aquí conseguimos un equipo bastante grande, al cual sumamos a unos muchachos de Puerto Padre (provincia Las Tunas), que son muy buenos es esta especialidad”, comenta Padrón, quien agrega que la animación, una de sus mayores preocupaciones en Meñique, “ha quedado muy por encima de las expectativas; creo que es una de las mejores que se han hecho, en la historia de los Estudios de Animación del ICAIC, por el nivel de actuación”.

Entre los grandes atractivos que tendrá la película están los temas del trovador Silvio Rodríguez, quien ha compuesto canciones, habaneras, guajiras e incluso un guaguancó, inéditos para Meñique. La banda sonora estará a cargo de Edesio Alejandro y la música del español Manuel Riveiro, quien orquestará las piezas de Rodríguez.

“Artísticamente hablando, la película es un Medioevo tropical; hay muchas citas a la literatura, al cine: lo mismo aparece un güije, un dragón, un volcán, el Valle de Viñales (provincia Pinar del Río). Tiene muchas alegorías a Cuba, a La Habana Vieja, a Latinoamérica. El cuento empieza diciendo: ‘En un país muy extraño…’, lo cual me dio pie a esa mezcla”, confiesa el guionista.

Otra etapa que ha superado el largometraje es la grabación de las voces de los personajes. Para ello se realizó un largo casting, en busca, sobre todo, de los timbres que caracterizan a los protagonistas, Meñique y la princesa.

“Se hizo un fragmento animado de los personajes mirando a la cámara y diciendo dos parlamentos: uno de manera enojada y otro de forma serena. Probamos a varias actrices, numeramos las pruebas de voz y las sometimos al criterio del equipo de realización. Todos coincidimos en Yory Gómez y Lieter Ledesma. Luego tuvimos que escoger a los cantantes que interpretaron los temas de los protagónicos: Anabel López y Joel Espinosa”.

Manuel Marín, veterano actor de animados cubanos, interpretó a varios personajes en la película. Al decir de Padrón, “vino de vacaciones y lo ‘enamoré’ para que pusiera su voz a los personajes del gigante, el hacha, el capitán de la guardia y a uno de los hermanos de Meñique”.

Otros conocidos que prestaron sus voces son Vladimir Delgado, Corina Mestre, Carlos Ruiz de la Tejera y Osvaldo Doimeadios.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.