“No recuerdo haber perdido mi tiempo”

Entrevista a Ernesto Piña, realizador de dibujos animados y director de la popular serie televisiva cubana Pubertad.

Ernesto Piña

Gracias a ese tráfico de información donde las memorias flash actúan como coyotes cruzando  fronteras, rondan por nuestras computadoras las animaciones de Ernesto Piña. Más ampliamente se le conoce en Cuba  por la popular serie televisiva Pubertad, de la cual es director.

Laureado en diversos eventos de audiovisuales como la Muestra de Jóvenes Realizadores – hoy Muestra Joven– , el Almacén de la Imagen y el Salón de Arte Digital entre otros, este artista sostuvo con Alter Cine la conversación que aquí transcribimos.

Ángel Alonso (AA): Cuando nos encontramos siempre me hablas de una nueva idea, de un nuevo proyecto, al cabo de unos meses nos vemos y ya lo tienes terminado y comienzas a generar otras ideas, tus planes se desarrollan vertiginosamente, con la misma intensidad y entrega que Exupery llamó el sentimiento de la urgencia. ¿Cómo comenzó esta intensa carrera?

Ernesto Piña (EP): Te comenté anteriormente que lo mío siempre fue dibujar historietas y pintar. Era tan insistente que iba casi todas las semanas a la Editorial Pablo de la Torriente donde se hacían publicaciones de historietas como Cómico, Pablo, El muñe, etc., y le llevaba mis dibujos, historietas o tiras a Manolo Pérez, uno de los jefes editoriales, que también ejercía como guionista de algunas publicaciones como Camila, dibujada por Orestes Suárez.

Parece que como historietista no di tantas señales creativas. Claro, también estaba creciendo, tenía apenas 14 o 15 años. Sin embargo hubo una tira cómica que fue publicada en el diario El muñe que la conservo con tremendo amor. Inconscientemente ya estaba trabajando el humor inteligente que ahora realizo a consciencia. Pero desde que supe que se podían mover los dibujos que uno hiciera, eso fue tan curioso que me dieron ganas de moverlos por mi cuenta.

AA: Esta inmediatez, la rapidez con que llevas a la animación tus historias, no fue posible hasta que las  nuevas tecnologías se popularizaron y las computadoras nos permitieron hacer lo que antes he llamado animación doméstica, es decir, hecha en casa. De pronto el animador puede actuar con la misma independencia que manifiesta un escritor o un pintor.

¿Qué hubiese ocurrido con tus necesidades de crear si te hubiese tocado vivir en los tiempos en que hacer una animación dependía de un proceso largo y complicado? ¿Cómo se hubiese manifestado esa intensidad, esa velocidad, en aquellos tiempos no tan lejanos (históricamente hablando) en los que no era posible realizar una animación sin el total apoyo de la industria y sin grandes dosis de paciencia?

EP: La verdad es que me hubiera lanzado a esa aventura con el mismo espíritu de trabajo que tengo ahora. Claro, si me traslado en el tiempo con mi forma de pensar actual tal vez no hubiera aguantado mucho, porque en esos tiempos, para este trabajo, la paciencia jugaba un papel importante y creo que la hubiera perdido.

De todas maneras lo afirmo porque si hubiera tenido 30 años en los ´80 seguramente mi forma de pensar iba a ser diferente, me hubiera adaptado a las circunstancias. Es probable que las ideas se hubiesen adecuado a las situaciones de esos tiempos, seguramente me hubiera incorporado a trabajar en la industria, que era en esos tiempos el único lugar donde hubiera podido hacer realidad mi sueño de animar dibujos.

En el 1993 y 94 era un púber y estaba definitivamente conectado con el mundo gráfico de los comics y el dibujo de ilustración. Crecí viendo y aprendiendo de los comics norteamericanos y japoneses. Me dio por coleccionar pedazos de rollos de películas como Voltus 5, Mazinger Z, Tecnopolicía en Acción, o lo que tuviera que ver con dibujos, incluso llegué a tener también imágenes de Elpidio Valdés.

AA: ¿Qué encontrabas en esas imágenes que te seducía tanto? 

EP: Encontraba en esas filminas, con sus dibujos tan bien trazados y coloreados, una fuente de preparación profesional que, a pesar de la edad que tenía en ese momento, me hicieron consciente del inmenso mundo de creación que estaba descubriendo. Me di cuenta con 14 años que definitivamente debía ejercer una carrera artística, y a partir de ese instante no recuerdo haber perdido mi tiempo. Tengo la suerte de tener una familia y una madre que siempre me ha apoyado desde que descubrieron mi vocación para el dibujo. De igual modo la perseverancia y lo que me dieron de talento hicieron posible el resultado de lo que soy actualmente.

AA: Muchos de los que hoy valoramos altamente tu trabajo lo conocimos a través de obras que hiciste de manera totalmente independiente, con mínimos recursos técnicos y también, estoy seguro, con mucho menos dominio de los programas con que trabajas. Todo por Carlitos o M-5 despertaron nuestra simpatía, y aunque sabemos que formalmente son mucho más primitivos que los recientes, algunos continuamos prefiriéndolos. Sabemos que ahora también produces obras independientes como Sin Pelos en la Lengua, que sin duda es más sofisticada técnicamente, pero al mismo tiempo continuamos añorando la mala realización de las viejas.

Es como si ese primitivismo las revistiese de una energía mayor ante nuestros ojos. Podemos reconocer que ahora editas más profesionalmente y que el sonido y la imagen son de mayor calidad, pero por alguna razón que intento en vano explicar, aquella precariedad encarnaba una rebeldía mayor. Pienso que tal vez es lo mismo que ocurre a los que preferimos dentro de la filmografía de Luis Buñuel a Un Perro AndaluzLa Edad de Oro por encima de sus obras posteriores, más maduras quizás pero menos radicalmente surrealistas.

EME_5¿Hasta qué punto el hecho de trabajar con el apoyo de las instituciones constituye algo que te enriquece y cuáles son las concesiones que esto implica?

EP: Vamos a partir de que el oficio de animar dibujos en el marco de una institución te enriquece profesionalmente. La institución tiene establecido mecanismos de producción y promoción, que si se utilizaran en una producción independiente, no funcionarían de la misma manera. Una institución es parte del Estado, por ende hay lazos comunicativos con las demás instituciones como las de la Prensa, las empresas técnicas (para la tecnología), y otras que ayudan en la asesoría y promoción del producto audiovisual que se realice. El realizador independiente tiene que depender de favores de sus amigos y de colaboraciones de asesoría.

AA: Bueno, pero son los amigos que él elige, son las colaboraciones que él decide aceptar, las puertas a las que él llame, que no siempre se abren, claro. Con  la industria el apoyo es mucho mayor pero en cuanto a las imposiciones…

EP: Siempre hay que hacer concesiones, como en todo en la vida, incluyendo en la personal. Cuando se trabaja de manera independiente también hay que hacerlas, porque aunque se dice que el artista trabaja para sí mismo, en este mundo del arte todos los que lo conocen saben que la obra completa sus funciones artísticas cuando hay una interacción entre ella y el público. Y el artista trabaja para un público al cual le muestra lo que quiere revelarle de su interpretación de la realidad. Así que de todas formas alguna concesión hace para satisfacer las necesidades de su receptor.

En el caso del cine de industria es normal que haya que regirse por lo que decida la casa productora que pone el dinero de realización de la película. Sin embargo antes de la realización hay que preparar un proyecto artístico combinado con presupuesto y mostrarlo. Es probable que la industria acepte todo, pero siempre va a poner alguna condición, ya sea técnica o alguna sugerencia artística dictada por un asesor, con el fin de enriquecer la película en función de un público generalizado, para el cual normalmente trabaja una industria.

AA: Sí, pero…también dentro del mismo tema… ¿Cómo influye en tu obra independiente actual la experiencia de trabajar paralelamente con la industria?

EP: En lo personal el trabajo con la industria me ha enriquecido notablemente. Yo me doy cuenta que ya no realizo mis animaciones independientes con una visión primitiva o ingenua. Todo lo contrario. Ya pienso más las cosas que quiero decir en mis animados, porque me parece que eso es lo más importante. La estética también importa, pero mi objetivo es subordinarla al concepto de la historia que voy a contar.

El ejemplo más reciente es Sin pelos en la lengua. Aquí lo que más importa es su concepto y la manera en que se cuenta la historia, pero tampoco descuido la estética que me identifica y al mismo tiempo hago lo posible por reinventar mis códigos dentro de mi propia creación.

AA: Me parece que lo que estas argumentando a favor del trabajo con la industria es que su cobertura te permite trabajar no solo más cómodamente sino también con más seriedad, a causa de sus exigencias y de su rigor.

EP: Yo estoy totalmente seguro de que si hubiera hecho Sin pelos en la lengua sin la experiencia que tengo ahora,  gracias a mis anteriores animados realizados fuera y dentro de la industria, no hubiera tenido tanto éxito como lo tiene en la actualidad. Trabajar mis animaciones independientes en paralelo con mi trabajo en la industria – y me refiero a la serie Pubertad– me sigue dando más oficio y con él los premios, la felicidad y mucho enriquecimiento humano, gracias a mis amigos de ERPIROCOQUIstudios que me apoyan en todas mis creaciones y le ponen la fe que cada realización necesita.

AA: ¿Dónde crees que radique el gran éxito de Sin Pelos en la Lengua más allá de la carcajada que produce la propia pronunciación de la mala palabra?

EP: El éxito de este animado está en que la gente ha asimilado muy bien una propuesta conceptual totalmente irreverente a lo que tradicionalmente ha mostrado el dibujo animado cubano, y si somos más observadores nos percatamos de que igualmente no es tan crudo, porque se usa la estructura didáctica como homenaje a lo anteriormente hecho. Aquí la mala palabra se dice sin faltarle el respeto al público y al mismo tiempo está hecho para propiciar un diálogo caliente. La idea fue hacer algo divertido, creativo, irreverente, provocador y muy cubano. Me parece que el público ha fortalecido esto y sigue fortaleciéndolo cada vez que este animado se filtra y cae en sus memorias flash o en sus discos. Me parece que todavía va a seguir dando quehacer.

AA: Ahora hablas y piensas como un  cineasta, sin embargo nos conocimos en un evento de Artes Plásticas; Todo por Carlitos y M-5 fueron incluidas en muestras de Videoarte; si alguien hace una búsqueda en Internet te encuentra en páginas de artistas plásticos y tu formación fue como pintor. Esta formación académica apuntaba a convertirte en un artista plástico. ¿Tenías la claridad de que derivarías al mundo del cine y no al de las galerías?

Todo por Carlitos, animación de Ernesto Piña (Año 2005).EP: Dentro del grupo donde estaba estudiando en el curso de humorismo en la UPEC en el año 1994-95, había una parte que trabajaba o comenzaba a trabajar en los Estudios de Animación del ICAIC. Esa gente me picaba con el bichito del lugar donde se hacen los animados y hablaban mucho de eso.

Yo comencé a realizar mis primeras animaciones en las puntas de las hojas de los libros viejos que tenía en mi casa. Ya después, cuando supe que de eso se podía vivir, pues confirmé que mover dibujos y contar historias interesantes era lo que yo quería hacer como trabajo.  Me embullé e hice unas animaciones en papel para probar con mis amigos del ICAIC y cayeron bien en su momento. Luego me tuve que alejar de eso porque aprobé en la escuela de arte de Camagüey y allí adquirí conocimientos académicos de arte.

Con eso ya incorporado en las venas entré al ISA y allí es donde definí mi carrera. Yo estaba en la especialidad de pintura, pero como en el ISA lo que importa es que el estudiante se forme como artista con una base sólida conceptual, no hubo ningún problema con que yo fuera consecuente con mis animaciones. Pasé un curso de animación en el 2do año de mi carrera con notas altas, pero no podía quedarme a trabajar porque estudiaba en el ISA.

En los últimos años algunos profesores me criticaban que la realización de mis animados era exactamente igual a lo que se hacía en el ICAIC.

AA: Me imagino, porque seguramente por ser un estudiante de Artes Plásticas esperaban un tipo de animado más anclado en el lenguaje del videoarte, menos cinematográfico, como ciertas animaciones experimentales que funcionan en las galerías… pero sin duda lo que te interesaba hacer no correspondía a esas expectativas y tus verdaderos intereses giraban en torno al Cine, tu obra estaba destinada a la sala oscura.

EP: Este motivo me sirvió de conflicto para mi propuesta de tesis, gracias a la ayuda del artista y tutor Raúl Cordero, inventé una historia con un corte autorreferencial, a partir de esa situación particular que propiciaron los profesores de mi especialidad, que nunca imaginaron que fuera a realizar un animado con ese problema.

AA: Recuerdo aquel animado, en el que te auto representabas enfrentando las opiniones que pretendían apartarte del camino cinematográfico por considerarlo ajeno a tu carrera de artista plástico. Por suerte no lo lograron, estabas ya muy bien definido, no solo por la tesis sino por el trabajo que ya venías realizando.

EP: Gracias a mi tesis y las animaciones anteriores como EME-5 y Todo por Carlitos, tuve la suerte de que mi jefa actual Esther Hirzel me llamara a trabajar a los Estudios de Animación del ICAIC. A partir de ese momento no he parado de crecer como profesional en este medio, en el que voy a seguir ejerciendo mientras tenga ganas, fuerzas e ideas creativas.

AA: ¿Cuáles son tus planes más inmediatos y cuáles son tus planes futuros?

EP: Ahora mismo mi sueño es terminar mi película Wajiros premiada en el año 2010 por CINERGIA que es un fondo de fomento al audiovisual en Centroamérica y el Caribe. Ya estoy en proceso de postproducción y muy feliz por lo acabado hasta el momento. Además quiero abrir más mis caminos como profesional, salir al exterior y chocar con otras realidades que en definitiva eso es lo que hace crecer al ser humano; el enriquecimiento de otras culturas. No solo por lo que uno pueda leer y escuchar, sino por las vivencias también uno puede ganar en experiencia. Lo que más me interesa en este momento es mi desarrollo intelectual desde ese punto de vista y probarme en otras aristas como la publicidad.

Hace poco terminé un animado para una convocatoria que lanzó la marca de whisky JAMESON y resultamos ganadores mi equipo y yo con la propuesta que inscribimos titulada Jameson Band. Descubrí que puedo desarrollar mi oficio también en ese camino.Tengo más planes artísticos, hay un par de guiones de mi autoría por desarrollar que son cortos. Casi a la par, estoy junto a Felipe Espinet, un gran guionista y amigo, trabajando en el guión de mi primer largometraje titulado Anti-ciclón , una propuesta que no es tarea fácil, no solo de realización sino de producción y presupuestos.

Primero quiero preparar bien el proyecto para que no haya por donde agarrarlo cuando lo presente en la industria, porque un largometraje no es para hacerlo totalmente independiente, a no ser que uno tenga todos los mecanismos muy bien resueltos como el dinero de la producción y los planes de distribución y promoción. Siempre hay que hacer algo independiente, en este caso sería la preparatoria de la película para presentarla en la industria.

AA: Piña ¿Sabes que todo esto lo estamos grabando?

EP: Mete pescao, porque con toda la pincha que tengo no hubiera podido sentarme a contestar una lista de preguntas. ¡Estoy preparando algo nuevo queeee…!!!

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