¿ Y el arte… dónde está? Notas sobre las relaciones entre documental y ciencias sociales

Análisis sobre cómo las ciencias sociales piensan el documental cubano actual.

ICAIC

Jorge Luis Sánchez, director de

Pensar en cómo las ciencias sociales hoy , tan necesarias, sin dudas, intentan leer el documental cubano desde aristas que invisibilizan el producto estético es una discusión que debería instrumentarse. Es importante que las ciencias sociales lean, desde sus códigos, al documental, en tanto este es un correlato, muchas veces eficaz, de la sociedad cubana, pero es imposible pedirle al documental lo que por razones de su propio constructo estético no puede ofrecer.

El documental es una obra estética y como toda obra artística se postula desde una subjetividad, que nos guste o no, está allí, más allá de nosotros/as. Esa subjetividad a su vez es la de una persona que lee esa realidad y la articula a partir de postulados estéticos que la convierten en obra de arte…una obra sin el dialogismo bajtiniano es un panfleto y en el texto cinematográfico, eso se traduce en un montaje determinado, un punto de vista muy bien especificado, tratamiento de colores, planos, planos secuencias, el tiempo y el tempo cinematográfico, etc, elementos todos que se articulan para mostrar y revelar algo, que puede ser tan puntual como un estado de ánimo…y si no, pensemos en la efectividad artística que tienen documentales como Donde está Casal, de Jorge Luis Sánchez, Existen, de Esteban Insausti, La Época , el Encanto y Fin de siglo, de Juan Carlos Cremata u Oscuros Rinocerontes enjaulados , del propio Cremata, cualquiera de los documentales de Gustavo Pérez y muy recientemente Patria de Susana Barriga o Extravío de Dianellys Hernández, por solo mencionar algunos ejemplos que son, sin dudas, lecturas muy subvertidoras y provocadoras sobre la sociedad cubana, pues al tensionar el discurso, desde múltiples resortes (entre ellos el montaje intelectual) o voces escriturales, aparece ese tan necesario dialogismo que dimensiona el texto cinematográfico y que está en la base de toda obra artística.

Hay un crietrio que indica que en el documental no existe imparcialidad ni objetividad como tampoco en ninguna obra humana ya sea científica o artística: Es cierto que en toda obra humana la dosis de subjetividad marca esa parciallidad, pero intentar leer la obra científica desde la misma parcialidad que la obra estética me parece un desatino , pues ignora, nuevamente, los presupuestos claros de la obra de arte. Es momento entonces de no tratar indistintamente el concepto de audiovisual y de documental. Hasta un punto andan de la mano, después de ese punto, se distancian conceptualmente…por lo tanto cuando se dice: No hay otra manera de hacer audiovisual que no sea el audiovisual experimental, sin dudas hay que revisar esa aseveración. Qué es la experimentación? De qué audiovisual hablamos? del reportaje, del Noticiero de Televisión que también es un audiovisual? Quizás esa precisión de audiovisual, documental, reportaje( aún teniendo en cuenta las fronteras muchas veces difuminadas) nos ayude a entender mejor todo y entonces nos percatemos de cuánto reportaje pasa con nombre de documental. Si esa precisión se hace, entonces sí las Ciencias Sociales le pueden pedir al reportaje lo que ellas, por razones que no vienen al caso, no han podido ofrecer. Un buen Reportaje sí puede intervenir en un diálogo con la sociedad y aportar claves transformadoras. Un buen reportaje sí puede ser profundo y crítico, el problema ahí es otro y es qué tipo de reportaje estamos haciendo. De hecho seguimos creyendo que el documental tiene una función transformadora de la realidad: interviene, dialoga con ella, pero su capacidad para ser más o menos profundo no es condition sine qua non para generar transformaciones, no es ese, de hecho, su objetivo fundamental.

En análisis que se han hecho al documental de Laimir Fano, Model Town se le exige o se le cuestiona lo que no está en los objetivos de su propuesta. La mirada del realizador de documental es y será siempre una mirada sesgada por su punto de vista y no podemos pretender exigirle lo que, repito, lo alejaría de ser un documental, que puede ser bueno o malo, esa es ya harina de otro costal, pero esa mirada abarcadora no tiene NADA que ver con la documentalistica. Insisto tener mucho cuidado con las lecturas sociológicas al documental cubano. Creo que las Ciencias Sociales tienen mucho que ofrecer y que las alianzas son útiles y necesarias pero entonces no desconozcamos las características y los presupuestos estéticos desde donde se erige el documental, además de no desconocer la dosis de intuición que naturalmente poseen los y las realizadoras, en tanto creadores/as, artistas de la imagen y no precisamente científicos/as sociales. Sino, terminariamos preguntándonos igual que cuando se hizo el análisis estructuralista a Los Gatos de Baudelaire,…y dónde están los gatos?, pues aquí pudiéramos cuestionarnos…y el arte…dónde está?

Un comentario

  1. Enrique

    Polemico, pero interesante

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