Anhelando que sea agosto

Entrevista a Armando Capó, documentalista cubano.

Desde Gibara, un pueblo costero de la provincia de Holguín, Armando Capó Ramos comenzó a acariciar la idea de un largometraje de ficción titulado Agosto. No solo se inspiró en ese sitio para contar la historia, sino que también desde ese lugar empezó a buscar las vías para financiar su producción. Si todo sale como debe, Agosto será su opera prima.

 

El guión de Agosto ha comenzado a recorrer los certámenes de cine con mucha suerte. Primeramente, porque la productora costarricense Marcela Esquivel y La Feria Producciones (Princesas rojas) aceptaron tomarlo a su cargo. Luego, porque fue laureado en el III Foro de Coproducción del Festival de San Sebastián 2014 y participó con éxito en la sección La fabrique des cinemas du monde de Cannes, en mayo pasado.

Capó, quien es graduado de la especialidad de documental en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV) de San Antonio de los Baños y se desempeña actualmente como coordinador de la Cátedra de Dirección de esa institución, no es un neófito. Trabajos suyos han sido premiados tanto dentro como fuera de Cuba.

En 2011, por ejemplo, ganó la tercera edición del Concurso DOCTV Cuba con La certeza. Su corto La marea, tesis de grado en la EICTV, obtuvo reconocimientos importantes en los festivales de La Habana y Cine Pobre de Gibara, además de competir en Documenta Madrid.

ue también el máximo ganador en la sección competitiva (concurso de escuelas de cine) de la quinta edición del Festlatino, en São Paulo, Brasil. Una selección de su obra de cortometraje estuvo en 2012 en el MoMA, Museo de Arte Moderno de Nueva York, como parte de una muestra de documentales adjunta al festival Documentary Fortnight.

El argumento de Agosto se desarrolla en Gibara, tu ciudad natal, durante el verano de 1994 ¿Cómo surge la idea de contar esta historia? ¿Es una anécdota personal?

En agosto de 1994 tenía 14 años y vivía en Gibara. Es un pueblo tranquilo, donde todo el mundo se conoce y se podía tener esa tranquilidad de ser un niño y deambular por ahí sin peligros, con la complicidad de todos. Había terminado la secundaria cuando ocurrió la crisis de los balseros. Como mi casa está cerca del mar, yo aprovechaba cualquier oportunidad para ir a verlos. Era algo muy perturbador para un adolescente y supongo que por eso me marcó tanto. Las balsas llegaban en camiones o tractores, recorrían todo el pueblo como si fuera una fiesta hasta las afueras o, si estaba desocupada la playita pequeña a la entrada, se instalaban allí. De las balsas que se iban muy rápido apenas tengo lejanos recuerdos que se confunden, pero otras llegaban para iniciar todo el proceso. La balsa crecía como un extraño y frágil animal. Extraño porque crecía sin referencias de nada conocido; frágiles porque muchas de ellas apenas aguantaban una prueba por el interior de la bahía, para fragmentarse. Yo quería entender, conocer, tener sexo, quería viajar y ser parte del mundo de los mayores, pero hasta ese entonces mi padre y mi abuela, con muchos sacrificios, me permitían ser un niño.

or eso me atraía tanto lo que sucedía, era imposible no percibir tantos sentimientos de una vez. Los balseros eran como un imán y yo rellenaba mis vivencias con todas esas emociones; el miedo, el dolor, la tristeza, la alegría, la rabia.

¿Cómo fue el proceso de desarrollo del guión?

Para mi ha sido un proceso muy tranquilo. Desde 2010 comencé a escribir y a reflexionar sobre el tipo de película que quería hacer y los por qué. El primer argumento surgió de manera muy sencilla, con Abel Arcos, en su casa de Guanabo. Ambos somos de pequeños pueblos junto al mar y compartíamos experiencias comunes.

Con este argumento fui apoyado por Cinergia y la fundación TyPA para ir al Taller Colón 2011, en Argentina. Ahí empecé a sentir que la historia podría funcionar muy bien, hice mi primer pitch, discutí con productores que me brindaron su experiencia y limé aspectos del argumento que saldrían después en el guión. Para el Primer Taller de Proyectos de Ibermedia de Centroamerica y el Caribe 2012, ya había una primera versión del guión. Abel me acompañó y tuvimos la suerte de encontrarnos con el director español Javier Rebollo, quien es una persona de una energía y sensibilidad increíbles y trabajó con nosotros en revisar esta primera versión.

El principal objetivo de ir a Costa Rica era contar con asesorías para el guión y convencer a Marcela Esquivel (que había sido compañera de estudios en mis años en la EICTV) para que se sumara al proyecto como productora. Poco después, Marcela viajó a Cuba y aceptó trabajar con Agosto.

En 2013 fue escogido por EAVE para participar en Puentes, un programa de la Unión Europea para productores, y contó con asesorías en Locarno y Ventana Sur; asesorías de producción y guión. Con las asesorías de guión limamos las últimas dudas y cerramos. Y con las de producción, Marce trabajó la manera de conseguir el financiamiento, la ruta que podríamos seguir, opciones de organizar carpetas, etc.

En este 2014 nos ha ido muy bien, comenzamos con la selección del proyecto por La fabrique des cinemas du monde en Cannes, que nos dio visibilidad, nos puso en el mapa del audiovisual e iniciamos contactos con productores interesados en coproducir con América Latina. Luego, el III foro de coproducción de San Sebastián incluyó Agosto entre los proyectos elegidos y, finalmente, alcanzamos el premio. En estos momentos acabamos de saber que estamos seleccionados por el Festival de Amiens.

Con Agosto debutarías como director de largo en la ficción, ¿qué aspectos te han motivado a pasar del documental a la ficción?

Si miro hacia atrás, aun hoy pienso que mis proyectos documentales han sido siempre construcciones que se apropian de la manera de narrar del cine de ficción. Creo que, excepto en La certeza, siempre prima la necesidad de contar mi historia por encima de la historia de los personajes. Por eso no siento que haya un rompimiento, es un desarrollo natural. En esta etapa de mi vida las historias que quiero contar no caben en un documental o en un corto de ficción.

Contaste con apoyos de Cinergia y la Fundación TyPA al Taller de proyectos de Colón, en Argentina desde que Agosto era solo un argumento, ¿cuál ha sido el recorrido de Agosto en la búsqueda su financiamiento?

Bueno, realmente la búsqueda de financiamiento ha empezado ahora. Agosto es una película que en todos los foros nos han señalado la dificultad de financiarlo. Al ICAIC nunca le ha interesado participar en su producción, ni aun como coproductor minoritario. Eso prácticamente nos cierra el camino a Ibermedia y hay también otros elementos que condicionan su financiamiento desde Cuba, como es el hecho de que la carta de nacionalidad (documento que te piden todos los fondos de producción para aplicar y que demuestra la nacionalidad de la película-guión) solo se nos puede dar cuando la peli esté terminada.

Desde Costa Rica también es prácticamente imposible, porque al igual que Cuba, es un país pequeño y es muy difícil que consigas fondos significativos para una peli con tema cubano, actores cubanos, director, guión cubano y posiblemente mayoría de técnicos cubanos. Y si no hay voluntad de participar entre los institutos de cine de Cuba y Costa Rica, no hay opción.

Esta situación nos obliga a establecer una estrategia de financiamiento con fondos internacionales y coproductores, tal vez Francia, Canadá, Alemania o Colombia. Para esto el proyecto necesita un recorrido que lo prestigie. Necesita un muy buen guión que convenza a estos fondos; un trabajo de cabildeo en festivales y el estar dispuesto a renunciar a salarios y derechos como aportes financieros a la película. Digamos que tenemos un muy buen guión, que hemos logrado hacer un excelente recorrido de desarrollo que incluye Cannes, San Sebastián, Amiens, la ayuda de Talleres de Ibermedia, de Puentes, Cinergia y el taller Colón y que estamos dispuestos a incluir cualquier tipo de aporte personal al proyecto. El próximo paso será ir al fondo de Cinemas du monde este diciembre con Paraíso Films, la empresa que hizo, entre otras películas, El telón de azúcar.

¿Qué caminos te ha abierto tu participación con Agosto en festivales como Cannes y ser ganador del 3er Foro de Coproducción Europa-América Latina del 62º Festival Internacional de Cine de San Sebastián?

Cannes significó mucho, estás ahí y no hay un lugar más arriba a donde puedas ir con tu proyecto. Eso le pone un cuño que vale bastante. Pero, lo más importarte es que es el lugar por excelencia al cual acuden los productores y los distribuidores. Ya ganar el fondo de coproducción de San Sebastián es un voto de confianza. Ojalá se vea después, pero esto hace que sea muy posible que se haga la película. Digamos que si Cannes nos daba la sensación de que sería posible, ahora San Sebastián comienza a hacerlo realidad. En términos prácticos, aparte del dinero que significa el premio, con los fondos necesitas romper el hielo. Es más sencillo aportar o sumarse a un proyecto que ya tiene algo. Por eso la decisión del jurado de San Sebastián es tan importante para nosotros, porque rompe con esta norma no declarada.

La productora Marcela Esquivel con La Feria Producciones (Costa Rica) es la principal empresa implicada en la producción de Agosto. Háblame un poco de tu experiencia de trabajo con ella.

Entre Marce y yo tenemos una deuda. Estudiamos juntos en la EICTV, pero no llegamos a trabajar. Yo fui a Costa Rica con la intención de convencerla. Con ella entró una visión del cine y una estrategia real para financiar la película. Marce aportó el optimismo necesario, toda su experiencia y relaciones, logró construir un proyecto capaz de asistir a estos foros internacionales y ser atractivo. Con ella fuimos a Puentes, entramos a Cannes, Amiens, e hizo el pitch de San Sebastián, sin el director presente, y ganó. Lo que de alguna forma hace pensar que conoce la película mejor que yo. Creo que la relación entre nosotros está basada en la confianza, en la transparencia, en la convicción de que ninguna decisión de financiamiento, de casting, o personal puede afectar el espíritu de la película; la película que los dos queremos hacer y que defendemos. Me gusta decir que Marcela no solo la defiende de los demás, sino incluso del propio director, de los apuros y de las concesiones que en algún momento he estado dispuesto a hacer para concretar el proyecto.

¿Cuentas ya con un equipo para la realización de Agosto? Es decir, actores, fotógrafo, sonidista…

Realmente no. Hay actores con los que me gustaría trabajar, incluso puedo nombrar: Laura de la Uz, Broselianda Hernández, Manuel Porto, Vladimir Cruz… pero los tres personajes fundamentales de la peli son adolescentes y a esta edad cambian muy rápido; entonces, esperaré cuando esté mas adelantado en el proceso. En cuanto a los técnicos, pasa algo parecido. Depende de las alianzas necesarias para hacer posible la película; las coproducciones obligan a usar determinada cantidad de cabezas de equipo de cada país.

Eres un realizador inquieto por naturaleza, ¿qué proyectos siguen a Agosto?

Estoy preparando el próximo, tiene el título provisional de La inocencia y transcurre en Cuba en medio de la pasada década del setenta. Tengo medio convencido a Abel Arcos para que se sume al guión, que por ahora es una primera versión sin diálogos. En cuanto a documental, quiero grabar a mi abuela contando sus sueños y después veré. Hay más historias a nivel de argumento, pero cada cosa a su tiempo.

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