¿De dónde es Severo?

Entrevista a Oneyda González y Gustavo Pérez sobre el documental Severo secreto.

Para los realizadores, el poeta Severo Sarduy pertenece a una zona de la cultura cubana que se escapa de la isla, de la cual debemos ocuparnos para que regrese de alguna manera.

Foto: Tomada de cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com

“Este es un documental sobre el amor. El amor de Severo por los suyos, sobre el amor que no encontró en muchas zonas de la cultura cubana, por el amor que él quiso tener y no tuvo.

“Es un documental que aspira al diálogo, que aspira a encontrarnos, no a separarnos, y en el cual hemos tenido mucho cuidado en que ese sea el punto de vista. Es un documental de reconciliación de Severo con su país, para que la gente lo conozca. Porque, lastimosamente, Severo no aparece en antologías del cuento cubano, ni de poesía, ni en el Diccionario de la Literatura Cubana”. Así describe Gustavo Pérez el documental co-dirigido con Oneyda González.

Severo secreto (2015) inicia un necesario camino hacia el reconocimiento de la obra del intelectual camagüeyano Severo Sarduy en la Cuba de intramuros.

MAYTÉ MADRUGA HERNÁNDEZ: ¿Cuántos retos supone un proceso de investigación como el de este documental?

ONEYDA GONZÁLEZ: La investigación fue difícil, pues no toda la información la podíamos encontrar en Cuba; de hecho, la mayor parte la encontramos más allá de Cuba. Nosotros comenzamos en 2011 a grabar entrevistas, porque eventualmente estuvo en Camagüey el pintor Héctor Molinet, quien era muy cercano a él y de su misma generación. Así empezamos una investigación en Camagüey, primero.

Esa serie de entrevistas que grabamos en la provincia fue un período que se extendió hasta 2012, cuando vinimos a La Habana en el contexto del Festival e hicimos varias entrevistas aquí.

Los realizadores de Severo Secreto, Oneyda González y Gustavo Pérez.

Al conseguir el premio Cinergia, fue que pudimos hacer el proyecto de viaje a París y a islas Canarias, porque queríamos ver a Manuel Díaz Martínez, quien fue el único al que pudimos encontrar que viajó con Severo en el barco Marqués de Comilla en 1959, el 12 de diciembre.

En Francia supimos de antemano que se iba a producir el Coloquio por el aniversario 20 de la muerte de Severo y encontramos muchísimas más personas de las que nosotros teníamos en plan. Habíamos pensado en personas específicas: François Wahl era inevitable, Gustavo Guerrero…

Finalmente conseguimos filmar con algunas de las personas que estaban allí. Juan Goytosolo nos dio un testimonio muy importante, porque viajó a Cuba en esos primeros años. También Rafael Rojas.

MMH: Componer la imagen de Severo entre personas que lo estudiaron y otros que lo conocieron puede resultar abarcador y complicar el hilo argumental del documental. ¿Por qué toman esta decisión?

OG: Nosotros no habíamos pensado en hacer entrevistas a personas que no conocieron a Severo, solamente queríamos tener testimonios, narraciones que de alguna manera prefiguraran una imagen de él. Pero Rafael Rojas estaba allí y nos parecía que era interesante, porque había un período con el cual nosotros teníamos mucha inquietud, en el que se filma Conducta impropia, donde Severo, a pesar de haber dado testimonio, no había aparecido en el corte final de la película.

En La Habana nos había pasado algo parecido. Estábamos buscando a personas como Antón Arrufat, Luis Marré, que son compañeros de Lunes de Revolución, pero también estaban Nelda Castillo y Eduardo Martínez, quienes por la obra teatral que habían hecho, venían a representar la expresión de la herencia de Severo en Cuba, que no es tan desconocida como para nosotros desde Camagüey parecía ser.

MMH: ¿Cuánto de este recorrido geográfico se puede apreciar en el documental?

GUSTAVO PÉREZ: El recorrido fue Camagüey, La Habana, Islas Canarias, París y, al regresar a Cuba, Oneyda ganó una beca en la Universidad de Princenton, donde estaban los fondos de Severo.

Sobre este último lugar, lo que ocurre es que, estando en París, justamente en Chantilly, donde vivía Severo con su compañero François Wahl, le hicimos una entrevista y en la tercera pregunta la cámara se rompe. Él nos había prometido que cuando termináramos la entrevista nos enseñaría un baúl donde había cerca de 1500 imágenes, diapositivas, cartas, postales Y objetos de Severo, pero debido a esto no pudimos filmarlo. Francois muere y antes de morir dona todo eso a la biblioteca de Princenton. Oneyda gana esa beca y fuimos los primeros en abrir toda la información que Francois había donado, además de la obra pictórica que la biblioteca tiene de Severo.

OG: Con este hecho la historia se completa. Lo que quedó interrumpido aquella tarde en Chantilly, tres años después lo recuperamos.

Afiche del documental

Estuvimos todo ese tiempo sin tener la certeza de si podríamos ver estos objetos y que llegáramos a la biblioteca y el director nos abriera las puertas a este material, que ni siquiera estaba procesado, fue muy grande. La competencia por la beca de investigación en la Biblioteca de Princenton es muy fuerte, suele otorgársele a investigaciones teóricas y nosotros estábamos compitiendo con un proyecto documental, algo bastante difícil. Cuando llegamos, el director confíó en nosotros, nos pidió que le ayudáramos a hacer el procesamiento del material y así lo hicimos.´

MMH: Con tanto material recogido en el proceso de investigación, ¿cómo lo jerarquizan, lo reflejan visualmente?

OG: Era importante no solo diversificar la visualidad, sino acercarla a ese retrato que queríamos hacer y que también debía ser a través de la fotografía, pues Severo fue un hombre muy fotografiado y a él le gustaba que lo fotografiaran.Nos interesaba mucho eso: que Severo estuviera retratado visualmente.

Hay fotos que trabajamos más de una vez con un interés específico y sutil, pero que están hablando de amor, de la gestualidad que tanto le interesó a Severo.

GP: Fue un trabajo interesante descubrir todas esa fotos, las cartas, las diapositivas… pero fue una avalancha de información en la cual tuvimos que trabajar mucho, porque no podíamos dejar que esa cantidad de información y de imágenes, que eran inéditas, influyera en el punto de vista de la película. Fue un proceso de decantación muy fuerte, muy riguroso, en el cual hemos estado inmersos durante ocho años.

El nivel de información que obtuvimos en la Universidad de Princenton fue tan grande que nos hizo preocuparnos porque no cambiaran las intenciones visuales al construir el documental. Pero fue también muy importante porque descubrimos un Severo que no conocíamos del todo.

Cuando leíamos las cartas de Severo a su familia, nos dimos cuenta de que es un hombre inmensamente preocupado por su país, por la familia y que amó a ambos. Nunca dejó de escribir en español. Prácticamente hacía su obra para los latinoamericanos. Descubrimos un Severo que es muy importante como persona, que queríamos estuviera en el documental.

MMH: La diáspora cubana es tan grande y productiva que Severo es solo una representación de ella. ¿Hasta qué punto creen que su documental ilustra, dialoga con esta diáspora?

OG: La pregunta me hace pensar en un punto en que nosotros nos encontramos. Creíamos que la intolerancia o el autoritarismo, o la exclusión, podían haber tenido origen en una violencia mayor, que tiene que ver con una época como la de la Guerra Fría, que es la época en que Severo se va de Cuba. Nosotros suponíamos que tenía que ver, sobre todo, con eso; pero la intolerancia no se detiene ni acá, ni en otros lugares.

Pudimos constatar que, efectivamente, hay un rencor que no consigue superarse, por eso hace falta pasar ese momento, ir más allá de lo que nos separó, para llegar a lo que nos acerca, a las coincidencias. Cuando nos percatamos de esto, dijimos que era lo más importante. Porque si de algo puede servirnos hoy tener experiencias y conocer de historias como la de Severo, es, si resulta posible, para que no se repitan nunca más.

Ese es el camino que recorrimos para que estas historias sean vistas. Tal vez los aspectos que abordamos no son los que muchos esperan, de las tantas aristas desde las que se podría representar a Severo; pero va por ese camino: brindar la posibilidad de amar a estas personas que nos hemos perdido y que constituyen una zona de la espiritualidad cubana que está siendo disfrutada en muchas partes, menos en Cuba.

Es toda una zona de la cultura cubana que se escapa de la isla, de la cual debemos ocuparnos para que regrese de alguna manera. (2017)

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