Ivette Ávila: incansable como las arañas

Gestora y promotora del Festival Infantil del Audiovisual La Espiral, proyecto que tiene ya cuatro ediciones y asume de manera “independiente”.

Entre los propósitos inmediatos de Ivette y este grupo de creadores está lograr acercarse y ser reconocidos por la Asociación Internacional de Cine de Animación (ASIFA).

Foto: Cortesía de la entrevistada

Ivette Ávila es una mujer inquieta, llena de ideas y con sueños por hacer realidad. Su destreza para las artes manuales la han convertido en una artesana del cine de animación. Incansable como las arañas, no para de trabajar en la realización de cortos animados, video clips, talleres para niños, organiza y dirige el Festival Infantil del Audiovisual La Espiral e incluso ha comenzado a coordinar —y en buena medida conducir— la creación del Movimiento Cubano de Animación (ANIMADICT@S).

Sus obras son de un esmerado trabajo y detalle. Me consta que trata de sacar de cada pieza la mayor perfección posible. De sus manos han salido creaciones como: La última gota (2008), La costurera (2010), La madre (2012), Coronas y cascabeles (2013), entre otras. Con varias de ellas ha obtenido premios nacionales e internacionales. Así, hace solo semanas mereció, junto a Tupac Pinilla y Ramiro Zardoya, un Premio Lucas por la realización del videoclip El cocodrilo, para Barbarito Torres y su grupo.

Ivette es bióloga de profesión, pero siempre le llamó la atención el arte, las manualidades, la artesanía, inventar cosas y transformar objetos. Recuerda que en 2000, cuando trabajaba como profesora en la Escuela Latinoamericana de Ciencias Médicas, “en los eventos científicos adornaba mis ponencias y diapositivas con obras plásticas, con las pinturas de Klimt, por ejemplo”.

“Recibía críticas, porque en varios capítulos del libro de Biología que me encargaron escribir hacía cuentos adornados sobre la historia de los descubrimientos en la Biología Celular, o utilizaba más metáforas que las comúnmente usadas para un libro de ciencias. Ya desde esa época enseñaba con dos amigos en talleres de creación plástica para niños en la Casa de la Obrapía, en la Habana Vieja”.

En 2002 aproximadamente comenzó a modelar en cera unos personajes muy peculiares. En esa época estudiaba su maestría en Antropología.

En 2006 se acercó a los Estudios de Animación del Instituto Cubano de Radio y Televisión, al departamento de animación corpórea. Allí existía la posibilidad de que abrieran un curso de animación stop motion.

“El curso de animación abrió culminando 2007, lo pasé y ahí sí comenzó de verdad la pasión por la animación. Como resultado de ese taller realicé mi primer corto, con ayuda del resto de los talleristas, con un guion de mi autoría y el diseño y construcción de los personajes a mi cargo. El trabajo resultante fue un spot de bien público de 90 segundos titulado La última gota”.

En 2011 comenzó a impartir cursos de animación y a la fecha ha realizado más de 30 talleres en diferentes ciudades cubanas y en otros países, para personas de diferentes edades (desde escuelas primarias hasta universidades). Agrega Ivette: “para mí es gratificante, me estimula y aprendo enseñando; pero lo más importante es que me divierto y siento que la creación adquiere otra cualidad, que la hace más social. Quizás porque vengo del camino de la ciencia no me puedo limitar a crear y hacer obra de autor, lo cual disfruto muchísimo. Siento además la necesidad de utilizar tiempo, energía y hasta nuestros modestos recursos en transmitir experiencias, polemizar sobre la animación como medio expresivo más allá del encasillamiento en ‘género’ o ‘producto audiovisual infantil’”.

“En el caso de los talleres infantiles, veo la posibilidad real de oír qué quieren contar los niños y adolescentes, y eso me permite palpar la sociedad que vivimos, la que vendrá… ahí se me sale lo de antropóloga. Bueno, hablando en serio, dar a otros la posibilidad de realizar es como otorgarles un don, se sienten muy felices. Creo que esas realizaciones debían ser más vistas…”

Partiendo de la idea y de la experiencia de los talleres es que crea el Festival Infantil del Audiovisual La Espiral. Ivette explica que: “Es necesario visibilizar lo que los niños hacen, pero ¿dónde? ¿No existe el lugar?; pues yo lo invento. No es que fuera fácil y aún, después de cuatro ediciones, tampoco lo es. Máxime teniendo en cuenta que es un festival ‘independiente’; o sea, no está adosado a ninguna institución, no forma parte del programa de trabajo de nadie”.

Nacido en 2012, este Festival ha mostrado en sus pantallas una gran diversidad de propuestas en cuanto a visualidad y contenido, pero su principal relevancia está en el protagonismo de los niños, incluso como cineastas. Organizado por Producciones Cucurucho, Ivette ha logrado sensibilizar a instituciones que le han brindado su apoyo, como el Centro Hispanoamericano de Cultura, la Oficina del Historiador de la Ciudad, los Estudios de Animación del ICRT, Estudios de Animación del ICAIC, la UNICEF, Ciego Montero, la Editorial Abril, la Asociación Hermanos Saiz, la Editorial Gente Nueva, la Sociedad Cultural José Martí. Refiere Ivette que: “son modestos los aportes, pero con esos poquitos se hacen maravillas”.

El Festival comprende una Muestra Audiovisual Competitiva, concursos de cuentos e historietas y un Taller de Animación. La principal peculiaridad de este evento es el protagonismo que tienen los niños en cada una de sus actividades, incluidos también en la labor de jurados y artistas. Es una oportunidad de intercambio que combina la proyección de películas con obras de teatro, música, pintura, fotografía, todas manifestaciones producidas desde la infancia y la adolescencia.

Integrantes del movimiento del cine de animación en Cuba.

Este 2017 el Festival Infantil del Audiovisual “La Espiral” está dedicado a los muñecos e incluye el concurso infantil “Ja Ja Ja, llegaron Los Chapuceros”, que celebra a los populares personajes de la animación checa, y que es apoyado por la embajada de la República Checa en Cuba.

En marzo de este año se realiza la cuarta edición del festival. “Cada vez crecemos (han participado ya obras de más de 20 países), organizamos múltiples actividades colaterales e interactivas. En la edición pasada logramos hasta una pantalla gigante en la Plaza Vieja y allí pusimos las obras premiadas, premiadas además por jurados infantiles. Aunque son días locos, que me dejan extenuada, creo que vamos bien y que se han logrado nuestros objetivos. Solo sé de forma objetiva que nos han acompañado cerca de 10.000 niños y adolescentes en estas tres ediciones”.

Esta energía hizo que Ivette y un grupo de animadores cubanos se reunieran el pasado 24 de enero para fundar el Movimiento Cubano de Animación, ANIMADICT@S. El objetivo de esta organización es generar un grupo y un espacio para pensar, disfrutar, polemizar, crear en colectivo y difundir la animación de Cuba y el mundo. Este movimiento lo integran diseñadores, animadores, fotógrafos, atrezzistas, editores, críticos y todas aquellas personas que viven para este arte en Cuba.

Entre los propósitos inmediatos de Ivette y este grupo de creadores está lograr acercarse y ser reconocidos por la Asociación Internacional de Cine de Animación (ASIFA), fundada en Francia a mediados del siglo pasado, y que reúne a sus similares de todo el mundo. Pero más que nada, se trata de seguir dotando de vitalidad y presencia a la animación cubana del futuro. (2017)

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