Sedientos de creación

Entrevista a Gabriel Alemán y Danilo C. París, realizadores de La sed humana, el corto de ficción que mereciera, entre otros, el reconocimiento del público en la Muestra Joven ICAIC, 2018.

Danilo C. París (derecha) y Gabriel Alemán en la noche de premiación de la Muestra Joven ICAIC, 2018.

Foto: Joyme Cuan. Tomada de Vistar Magazine

Es un riesgo, y antes, una osadía, conformar, bajo dos firmas, una obra que tenga coherencia y fructifique en contenido y forma más allá de preguntarse: ¿quién trabajó más?; o ¿a quién le pertenece en realidad la mayor autoría de un hecho artístico? La escritura a dos manos es un trabajo autoral atendible por múltiples razones. Gabriel Alemán y Danilo C. París, estudiantes de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA), integran un dúo creativo muy armónico y productivo pues desde el poco tiempo que llevan laborando juntos han mostrado interés por diversos temas y registros a partir de la ficción: la censura del autor; el menosprecio de los alcances femeninos (subversión contra el estereotipo en el rol de género); la supervivencia versus el conflicto moral en un futuro distópico.

Los directores de Autómatas y El cóndor presentaron en la edición 17 de la Muestra Joven ICAIC La sed humana. A propósito de esta reciente propuesta audiovisual, Altercine dialoga con el joven dúo de realizadores.

Altercine: ¿De dónde surge un guion como el de La sed humana? Quisiera me comentaran sobre el proceso de escritura del mismo.

Danilo C. París: Haciendo un ejercicio de escritura, me puse a buscar binomios de palabras escogidas al azar. El binomio guerra y niños me pareció ideal para tratar un tema que hacía rato me rondaba, que era la pérdida de la inocencia. De este modo construí el primer relato, La Manzana, centrándome en una niña que crece prematuramente y de forma monstruosa, empujada por las circunstancias hostiles que nos brinda la guerra como contexto. Tanto a Gabriel como a mí nos gustó la idea de exponer entonces a los personajes a situaciones límites donde se debatieran todo el tiempo entre la integridad moral y la supervivencia. De este modo, surgieron los otros dos relatos donde la familia y la infancia, una vez más, desempeñan un papel importante. La intención no fue otra que hacer una parábola de la sociedad, de la humanidad, de este mundo tan complejo que habitamos.

Altercine: La distopía como visión diabólica y antropofágica de pérdida material y espiritual del ser humano que, sin embargo, no lo hace insensible del todo —pues la humanidad puede reflejar sus temores, ante la imposibilidad de un proyecto mancomunado, en un mundo mejor—, condiciona al instante tanto el relato como la puesta en escena de cualquier trama inserta en lo distópico. Más allá del interés en esta suerte de narración genérica que influye en las soluciones narrativas y sobre todo en la visualidad, ¿por qué estas tres historias ancladas en lo distópico?

Danilo C. París y Gabriel Alemán: Desde hace un buen tiempo, la distopía se viene utilizando para hablar del presente, de nuestra realidad más inmediata. Nosotros echamos mano de este recurso, solo que en esta ocasión quizá lo diferente es que este futuro no es lejano y repleto de naves espaciales, es casi como una realidad paralela o alternativa, en la cual la guerra es el contexto idóneo donde nuestros personajes, que no son seres del futuro sino un reflejo de la humanidad actual, nos sirven para hablar del egoísmo, el poder, la crueldad, la ambición, entre otras manifestaciones oscuras de la condición humana y, por supuesto, del impacto devastador de la guerra. No sé cuán alejados estemos de la realidad en un mundo que promete constantemente caminar hacia el caos, y la amenaza no es otra que la del propio hombre. Somos nuestros principales enemigos.

Altercine: ¿Por qué decidieron estructurar el audiovisual en tres historias que, aunque están signadas con temáticas, condiciones y estados muy cercanos (encierro forzado o privación de libertad, muerte, destrucción y caos por la guerra, la imposibilidad familiar, la miseria material y humana entre víctimas y victimarios), todo proveniente del alarmante contexto distópico, tal vez hubiera podido contenerse en una sola historia?

Danilo C. París y Gabriel Alemán: Decidir contar tres historias en vez de una es un riesgo pero vimos la ventaja de poder tocar varios temas, cosa que una sola historia no nos permite, pues en una narración debe haber un solo tema central, en tanto aquí cada historia tiene su propio tema central. De esta forma creo que logramos un mayor alcance temático, y así pudimos explotar el universo que creamos y nos daba pie a tantas temáticas que no queríamos dejar fuera. La narración en bloque fue otra decisión. Queríamos que cada historia fuera autónoma, breve, e intensa. Alternarlas no hubiese dado el mismo resultado. Es como un libro de cuentos, lees uno y pasas al siguiente. Solo que estos están conectados.

Altercine: Como La sed humana está inscrita en un futuro distópico, aprecio que si bien ustedes están al tanto de que lo contextual —cual otro personaje más— es centro y razón de estas tres historias, no impide, sin embargo, que cada trama fluya y que los personajes, quienes no precisan hablar casi nada, sugieran más con las miradas que con sus actos. Hay una atención de la cámara en las miradas. ¿Cómo fue el trabajo con los actores? ¿Cuánto de exigencia autoral de ustedes y de aporte emocional de ellos?

Danilo C. París y Gabriel Alemán: Obviamente, trabajar con grandísimos actores como Mario Guerra o Jorge E. Caballero facilita las cosas. Nos ayudaron con su talento y experiencia, además de habernos enseñado mucho. Tanto con ellos como con los talentosos Denys, o Reinier, que son muy buenos amigos, el diálogo siempre resulta sencillo. Teníamos una idea clara de lo que buscábamos, idea que ellos captaron al instante. La niña María Karla, o Flora, por ejemplo, son actrices excepcionales que tienen la emoción a flor de piel, y el reto era contenerlas y concentrar toda la fuerza en sus miradas. Ensayamos poco por dos motivos: son muy inteligentes y enseguida consiguieron brindarnos lo que buscábamos, y también queríamos dar margen a la improvisación para que aflorara en un momento único y climático toda la carga dramática a la que fueron sometidos. Algunos, como Flora, sabemos que la pasaron un poco mal, en el sentido de que todo el tiempo estaban concentrados buscando esa devastación espiritual que les pedíamos. Estamos muy agradecidos y orgullosos de todo el reparto, de Katy, Iyaima, Adrián. Los personajes no estaban completos hasta que ellos los dotaron de una dimensión mayor. Creo que somos afortunados de haber contado con un reparto tan estelar.

Altercine: Por haber pensado esta visión distópica del mundo desde Cuba, ¿creen que la imposibilidad de un mundo futuro en lo nacional tenga sus singularidades o simplemente se integre a una globalización caótica, casi pareja para todos?

Danilo C. París y Gabriel Alemán: Como puede verse en el corto, el contexto es muy importante para nosotros. La historia se desarrolla en Cuba, no en otro lugar, porque somos cubanos, y aunque hablamos de conflictos que son universales nuestra realidad está presente en la narración. Por eso inscribimos a Cuba en ese futuro distópico, pero claramente pensando que un mundo futuro en Cuba tiene singularidades, como las tiene todo país. Y aunque viajemos al futuro, en el relato respetamos nuestra idiosincrasia, nuestro idiolecto, etc… Cuba se integra, desde su peculiaridad, al universo ficticio y caótico que decidimos crear.

Altercine: ¿Cómo fue el proceso de negociación con un asesor como Eduardo Eimil?

Danilo C. París y Gabriel Alemán: Eduardo es un gran cineasta, un profesor excepcional, y un ser humano increíble. Lo escuchamos mucho porque lo admiramos profundamente. Nuestro cine lleva su sello porque muchas de nuestras ideas ya surgen contaminadas de sus enseñanzas y su sabiduría, es por eso que casi siempre vamos en la misma dirección, aunque indiscutiblemente él nos potencia, nos hace mejores, y nosotros escuchamos como hermanos menores cada una de sus sugerencias porque sabemos que él saca lo mejor de nosotros. La historia lo atrajo desde el comienzo y, como nosotros, se aventuró en este universo distópico, aportó valiosas ideas, y nos impidió distraernos de las cosas esenciales. Sin su ayuda La sed humana hubiese sido diferente.

Altercine: ¿Llama la atención en La sed humana el rigor de su puesta en escena —la cámara está donde tiene que estar— lo cual permite que el espectador deje pasar el descuido del maquillaje porque la fotografía está muy bien, el trabajo con los actores es acertado, la dirección de arte es significativa, sobre todo en los escenarios interiores para equiparar espacios relacionados y, al mismo tiempo diferenciados en vista de cuanto muestran sus personajes, de cuanto ellos buscan: resguardo, comida, otra visión del mundo, agua… Gabriel, como director de fotografía, me gustaría te refieras a cómo fueron pensados los escenarios en relación con la dirección de arte de Ariel Corrales y Yanisel Duthil.

Gabriel Alemán: Nuestros directores de arte son fabulosos. Al igual que Danilo y yo, son un binomio que piensa como si fueran solo una persona. Trabajamos juntos todo el tiempo, desde ese primer momento en que nos planteamos cómo serían las locaciones ideales. Juntos recorrimos un gran número de casas y lugares, hasta que finalmente encontramos las que más se acercaban a lo que imaginábamos. Ellos tuvieron mucha libertad, queríamos que así fuera y nos hicieron su propuesta, la cual no era muy diferente a la que teníamos en mente Danilo y yo. Quería trabajar con colores verdes, ocres, trazando líneas diagonales, y siempre buscando el claroscuro que una historia oscura como esta necesitaba. La dirección de arte debía reflejar ese mundo caótico en el que los personajes se encontraban. A fin de cuentas, están en una guerra, y resulta bien complejo recrear una cuando los recursos son tan escasos, pero Ariel y Duthil con muy poco hicieron un trabajo increíble.

Altercine: ¿Cómo hicieron para que la atención en la puesta en escena no descuidara cuanto se viene contando?

Danilo C. París: Sinceramente, tal preocupación nunca nos pasó por la mente. Creo que teníamos claro qué era lo esencial en cada historia, y no quitamos la vista de ello. Sí fuimos muy celosos con cada aspecto de la puesta en escena, pero la intención era buscar verosimilitud y sobre todo armonía, no que algún elemento destacara por encima de otro. La fotografía, la música, las actuaciones, todo se subordina al relato, a la idea y el sentimiento que buscábamos transmitir.

Altercine: Hay detalles muy interesantes por reveladores y decisivos, que tienen que ver no solo con soluciones narrativas y de montaje vinculadas a ironías y otras sutilezas del guion, de la propia historia, como cuando, por ejemplo, en la primera ficción, La manzana, se subvierten los roles de los personajes y queda sugerido el replanteo de valores como la generosidad y amabilidad de las personas mayores y la conveniencia de abandonar por circunstancias y fines estados de ingenuidad e inocencia de edades tempranas. Pienso en el contacto anterior al caos, y durante el mismo, entre el vendedor de helados y la niña. ¿Qué me dicen al respecto de esta situación que remite, sin dudarlo, al dilema moral?

Danilo C. París: En las tres historias el debate moral está presente. Creo que se trata de eso, de las decisiones que uno tiene que tomar en la vida en la que a veces hacer el bien implica consecuencias negativas para uno, y obrar mal sacar ventaja. Particularmente en las escenas de la niña y el heladero, esa dicotomía cobra mayor fuerza, y es que es la clave de esta historia, una niña que ha perdido su humanidad, que inconscientemente comprende que para sobrevivir debe abandonar la inocencia, que tiene que devorar para no ser devorada; y un hombre que a pesar de haber perdido igualmente su integridad moral se da cuenta de los errores que ha cometido. Claramente exageramos en esta ficción nuestra visión de un mundo que funciona al revés, que como decía Eduardo Galeano, premia a quien merece ser castigado y castiga al que debería ser premiado. De este modo siempre ponemos a nuestros personajes en la difícil tarea de elegir un camino u otro, ya que los seres humanos somos antagonistas, en vez de darnos la mano en las situaciones adversas.

Altercine: Han grabado hasta ahora sus obras en el formato 4K. ¿Cuáles son las ventajas para el producto final?

Gabriel Alemán: Filmar en 4K nos permite trabajar con una mayor resolución, claramente la calidad de la imagen es superior. Nos ofrece la posibilidad de reencuadrar un plano determinado, y también nos es beneficioso para los efectos visuales.

Altercine: ¿Cuáles son sus directores preferidos? ¿A quiénes siguen?

Danilo C. París y Gabriel Alemán: Nos encanta el cine de los hermanos Coen. En parte, porque nos sentimos identificados, ya que somos al igual que ellos una pareja de directores, y también porque nos gusta el cine de género, a la manera de Hitchcock.

Danilo C. París: En lo personal, siento una profunda devoción hacia Kubrick. Firmaría como mías todas sus películas, aunque igual me gustan otros directores, como Polanski, o Michael Haneke.

Gabriel Alemán: Igual comparto el gusto por Polanski o Kubrick, pero en cambio me gustan además otros, como Iñárritu, Nolan o Woody Allen.

Altercine: ¿Qué expectativas tienen con La sed humana?

La sed humana nació como ejercicio de clase. El hecho de que haya trascendido el ámbito académico ya es un logro, y participar en la Muestra Icaic de este 2018, lo es aún más. Ya las expectativas están superadas, y todas las cosas que puedan venir en adelante no dejarán de ser sorpresas. Ojalá, por supuesto, que lleguen muchas pero ya estamos más que satisfechos. Nuestra mayor ambición ahora es que muchos acudan a la sala, que tenga un gran alcance y que lo disfruten quienes lo vean. Estamos ansiosos por verlo en la pantalla grande junto a nuestros amigos y familiares. (2018)

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