Un agosto en Gibara

Agosto será el primer largometraje de ficción del realizador Armando Capó.

El creador de obras documentales como La certeza (2013) intentará desarrollar un tema que aún la fílmica nacional tiene pendiente para con los públicos: la crisis de los noventa y el fenómeno conocido como los “balseros”.

Según la sinopsis de la película, Agosto “transcurre en Gibara, exactamente en las vacaciones de verano de 1994. Es la historia de Carlos, un adolescente que termina la secundaria y debe irse a estudiar a otro pueblo. Pero es un momento difícil para todos y Gibara se llena de balseros que buscan llegar a los Estados Unidos desde sus costas. En agosto de 1994 yo tenía 14 años. Esta es una película para cicatrizar”, escribió el director.

El equipo de la cinta está integrado hasta el momento por las productoras Marcela Esquivel (Costa Rica) y Claudia Olivera (Cuba). Paraíso es la empresa francesa que tendrá a su cargo la coproducción, representada por Nathalie Trafford y Eva Chillón. Hasta el momento Capó solo tiene definido, del elenco artístico, a la actriz Laura de la Uz.

“Espero que la peli se estrene en 2017 y que esté lista para enviarla a festivales a finales de 2016”, adelanta el realizador.

Abordas un tema que no ha sido tratado en el cine de ficción de la isla; sin embargo, está muy presente en la historia popular ¿qué retos afrontaste para crear el guion junto con Abel Arcos?

En un principio el único reto venía de si éramos capaces de hacerlo. Abel ya era un guionista con alguna experiencia y una disciplina de trabajo. Pero yo no, mi experiencia anterior tiene que ver, exclusivamente, con el documental. Así que nos inventamos la metodología de trabajo director-guionista, y fue la que pudo funcionar. La primera versión del guion fluyó, teníamos un time line donde sucedían los acontecimientos y estaba el recorrido del personaje. Se leía como una novela. Luego de esta primera versión es que vinieron los retos: crecer el guion sin que se pierda la magia y la historia que queremos contar. Hacerla entendible para todos.

El financiamiento de la película pasa por los fondos internacionales, pero lo que es perfectamente creíble y normal para nosotros como cubanos, no lo es para el resto del mundo. Para un noruego, los balseros es un acontecimiento lejano, a veces totalmente desconocido, que no tiene por qué interesar. Para un francés el fenómeno de las pateras, con sus miles de inmigrantes africanos muertos cada semana en el mar, es más necesario que algo que sucede en la Cuba lejana de los años noventa. Entonces tienes que reescribir para los fondos, hacer motivaciones distintas, sinopsis de una, dos, tres cuartillas o cartas de intenciones diferentes, mientras maduras la propuesta estética con el proyecto y los años de desarrollo.agosto poster

Con los fondos y los talleres debes tener mucho cuidado porque tienden a legitimar el cine que ellos esperan ver. Los asesores te van metiendo en caja, homogeneizando la manera de hacer cine; si no te cuidas, terminas haciendo la película que ellos quieren y no la que tú quisiste hacer. Aunque, entre las cosas buenas que tienen estos eventos, está que te obligan a considerar las lecturas que se hacen de tu proyecto. Tú crees que el guion es claro y trasmite el sentimiento que esperas; pero a veces no es así y el problema eres tú. Entonces estas confrontaciones ayudan a que quede lo que es verdaderamente importante para ti. Para mí es una carretera de dos vías.

¿Cuáles retos estás afrontando en este momento?

Todavía no empiezo a filmar, lo haremos a mediados del año próximo. Entre febrero y marzo comenzaremos la pre-filmación. Ahora estoy definiendo el casting. Uno de los retos es encontrar a los tres chicos que son los protagonistas de la historia, porque por su edad no serán actores profesionales, no hay nada que ver de ellos antes. Es un proceso que espero comenzar en febrero, aunque ya intento descifrar algunas caras. En algún momento he tenido dudas de mi capacidad de dialogar con los actores, pero gracias a mi trabajo como coordinador de la cátedra de ficción en la EICTV, y a mi novia Rosa María (actriz y dramaturga), me siento mejor preparado. Digamos que ya no les tengo miedo a los actores, sino respeto.

En estos días ajustamos el esquema de financiamiento y el de producción. Hay una posibilidad de hacer la cinta aquí en La Habana, en Cójimar, y no en Gibara. Tiene que ver con el dinero real con que contemos y el apoyo que podamos sumar. La película fue escrita y pensada para hacerse en Gibara, pero a veces la realidad te obliga a considerar otras opciones, aun así no ir a Gibara será la última opción.

Enrique (Kiki) Álvarez expresó en su perfil de Facebook: “Pero el valor de este proyecto no es ser el primero en el tratamiento del tema, sino la forma en que lo hace. Visto desde los ojos de un niño que no acaba de comprender lo que sucede a su alrededor, Agosto convierte lo escabroso del tema que trata en una historia de crecimiento personal y de búsqueda del conocimiento.” ¿Cuánto entonces pudiéramos esperar de reflexión, explicación y crítica en el filme?

No creo que haya demasiado reflexión o crítica, o al menos no es mi intención. Cuando yo tenía 14 años no me importaba la política, no me debía a una sociedad. A los 14 años quería tener sexo. Había tenido noviecitas, pero aún era “virgen”. En ese entonces me importaba más el par de zapatos que necesitaba para salir al parque que la ley Helms Burton. La ley era algo lejano, yo no tenía que buscar la comida, mal que bien llegaba a mi mesa a pesar del bloqueo, por el sacrificio de mis padres; pero sin los zapatos no podía salir; o si eran feos, como los míos, no estaba en onda. Entonces Agosto trata el tema a través de los conflictos de este adolescente, lo que sucede a su alrededor cada vez más va entrando a su vida, cambiándolo irremediablemente. Por eso en la película no existe la intención de dar causas, de mostrar culpables. Solo se centra en el conflicto humano de un muchacho próximo a cumplir 14 años, que vive en Gibara, en las vacaciones de 1994, que se enamora, muere su abuela, y cada día tiene miedo a despertar y encontrar que su padre se ha marchado en una balsa.

Ahora, yo creo que Agosto habla de nosotros como somos en este momento. A mí me gustaría que termine la película y nos preguntemos en qué clase de personas nos hemos convertido, en lo que pudimos llegar a ser luego de estas experiencias.

Gibara es una ciudad que ha sido filmada y hasta idealizada, siendo tú de allí, ¿cómo piensas presentarla en tu proyecto fílmico?

Yo soy de Gibara, aún vivo allí aunque trabaje en la EICTV por ahora. No creo que mi manera de ver la ciudad esté idealizada como un lugar bello y maravilloso, aunque no puedo negar que pasa por la nostalgia, la misma que en algún momento acompañó Agosto, y es la del lugar donde uno crece.

Cuando ganaste en el Festival de San Sebastián, pusiste en el perfil de la película: “A San Sebastián no pude ir, quedé en Cuba mientras Marce hacía lo posible defendiendo el proyecto. Era difícil porque el año anterior había ganado un guion cubano. El acompañante, de Pavel Giroud. Además, sin el director, de alguna forma es como si faltara algo, como ir en desventaja.”. Aun expresando esta última línea, ¿qué importancia le concedes a la dupla director-productor, que tantos talleres y festivales se han empeñado en priorizar?

Creo que el productor es fundamental, por lo menos para el tipo de entorno donde nos movemos actualmente. Uno piensa en el director como el autor total, que está desde el inicio y hasta el final del proceso. Pero no es solo él, el productor también está desde el principio de todo. Y para que esa entrega y deseo funcionen, tiene que ser la película que el productor y el director deseamos hacer, tiene que ser nuestra película. Tampoco es que yo voy y escojo con quién quiero trabajar y ya está. Es como un casting de ambos lados, al final una película implica varios años trabajando juntos, es como una relación de pareja: si no hay química, no se llega a ningún lado.

En alguna entrevista dije que mis productores eran capaces de defender la película, incluso de las concesiones que he estado dispuesto a hacer. Pero, además, en el caso de Agosto, si ha llegado hasta este punto, es porque el proyecto ha crecido en sus manos, se ha alimentado de sus contactos y movido bajo las estrategias que ellos han pensado.

De ninguna manera yo hubiera podido llegar solo hasta aquí.

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