De cierta manera: ¿cambios para la TV cubana?

Intelectuales y artistas sugieren reforzar el pensamiento crítico en la sociedad y establecer una base sólida para el trabajo cultural

Fotograma de Fresa y chocolate, dirigida por Tomas Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío

La ausencia de películas esenciales del cine cubano en los espacios televisivos ha centrado diversos debates entre intelectuales y artistas del país

Los pactos de silencio suelen ser sumamente riesgosos, porque crean un clima de inmovilidad, un simulacro de unanimidad que nos impide medir la magnitud real de los peligros”, afirmó el intelectual cubano Ambrosio Fornet en una de sus intervenciones durante la llamada “guerra de los e-mails” del año 2007, cuando parte de la intelectualidad cubana utilizó ese medio digital para iniciar una revisión crítica de lo que había sido la política cultural cubana en el tristemente conocido “quinquenio gris” de los años setenta del siglo pasado.

Ese pacto de silencio, tan riesgoso, parece ser desoído nuevamente por algunos -muchos menos que en aquellos intercambios electrónicos ya mencionados-, a raíz de la decisión que se había tomado días atrás y conocida en enero, de eliminar la tanda fílmica del espacio televisivo “De cierta manera”.

Sin embargo, el jueves 17 de enero, en el programa de la Mesa Redonda de la televisión cubana, se informaba de los nuevos cambios en la programación: canales por perfiles temáticos y otros. Allí se supo que el programa “De cierta manera”, escrito y conducido por el investigador y crítico cinematográfico Luciano Castillo, volvía a su original propuesta: la sección informativa y la tanda fílmica.

Durante los días previos a esta información, Luciano hizo llegar el 10 de enero una  nota a la sección cubana de la prensa cinematográfica en la que daba a conocer que su programa había sido mutilado y quedaba solo la parte informativa, pues la tanda fílmica, destinada a dar a conocer el cine cubano de todos los tiempos, no podía continuar. Comentaba el crítico en su nota: “los espectadores de las nuevas generaciones que través de él han tenido acceso a no poco del cine cubano de todos los tiempos —y de todas las productoras (no solamente el ICAIC)—, y los de generaciones anteriores que redescubren con una nueva perspectiva obras de ficción, documentales o de animación, tendrán que esperar a que, eventualmente, sean programadas por la televisión (en fechas patrias), sin el espacio natural que ha devenido “De cierta manera” y sin el criterio selectivo y rigor que hasta el presente lo caracteriza de acuerdo con los temas abordados”.

A partir de entonces se sucedió un intercambio de opiniones en el que un grupo de intelectuales y artistas emitieron juicios sobre lo que significaba eliminar de la TV el único programa que se dedicaba, íntegramente, al cine cubano de siempre y que contenía además producciones realizadas fuera del Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (ICAIC), pues el concepto de cine cubano había sido inclusivo. Mediante su presidente, la asociación cubana de la prensa cinematográfica envió una carta dirigida a la TV, la Unión Nacional  de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y el ICAIC en la cual explicaba la importancia de mantener un espacio dedicado, únicamente, a la cinematografía nacional. De esta forma, una vez más, muchas voces se unieron para cuestionar la medida y llamar la atención sobre lo que significaban arbitrarias decisiones en un momento en que se ha llamado a que todos y todas pensemos y refundemos la nación.

El crítico y ensayista cubano Juan Antonio García Borrero publicó todos los comentarios en su blog sobre cine cubano La pupila Insomne y desde allí comentó: “yo creo que los debates deberían ir a la esencia de estos problemas, más allá de lo que ahora está pasando puntualmente con “De cierta manera…” No se trata de quedar bien con determinados intelectuales de probado prestigio (…) sino de establecer una base sólida para el trabajo cultural, donde arbitrariedades como estas que hemos anotado queden descalificadas por el sentido común, en vez de apoyarse en el sentido del humor de un grupo que hoy dice esto y mañana decide aquello”.

Lo que sugieren la mayoría de los comentarios en esta polémica es la necesidad de reforzar un pensamiento crítico en la sociedad cubana y que el ejercicio en la toma de decisiones se revele de forma vertical. Por supuesto que el antecedente más cercano lo tenemos en los intercambios vía email de 2007 y que ubicaron a los artistas e intelectuales cubanos en un debate en el ciberespacio a raíz de la salida en la TV de tres ex funcionarios culturales que, por aquellos años del quinquenio gris -década del setenta- lideraban, desde diferentes espacios culturales, la parametración y la censura a muchos creadores e intelectuales.

En aquel momento, en un comentario para IPS, el escritor y periodista Leonardo Padura acotaba: “Si algo nos dejó el debate electrónico de 2007 fue la expresión de una necesidad de reflexión y renovación que afecta no solo los problemas mismos de la creación, sino también las relaciones de la cultura y los artistas con la sociedad en que viven y trabajan”.

Resulta interesante verificar que, desde el debate suscitado por lo que parecía una decisión ya tomada respecto a “De cierta manera”, se tuviera en cuenta el absurdo de eliminar la única propuesta cinematográfica que en la TV se dedica íntegra al cine nacional.

Recuerdo que en aquel intercambio de la década pasada, en el que este sector de la sociedad asistía a un verdadero diálogo con las instituciones culturales y cada encuentro -coordinado por el Centro Cultural Criterios- hacía justicia a la historia, a los olvidos; uno de los temas más controvertidos fue la ausencia de películas esenciales de nuestro cine en los espacios televisivos. Uno de los resultados concretos fue la aparición en la TV del filme Fresa y Chocolate, dirigido por Tomas Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, película que más de 10 años después de realizada, seguía siendo desconocida para buena parte del público cubano. Por ello resultó tan cuestionada la decisión más reciente, ya zanjada, de eliminar la tanda fílmica del espacio “De cierta manera”.

Sin embargo, más allá de que haya sido aceptado nuevamente el programa televisivo, las preguntas que se imponen son: ¿fue la fuerza de la crítica en el ciberespacio la que hizo a los decisores cambiar de opinión? ¿Cuántas medidas se continúan tomando que provienen de una estructura que, en la mayoría de los casos, no consulta a creadores ni especialistas en los medios? ¿Se continuará asistiendo a cambios arbitrarios como el que parece sucederá con el programa informativo cultural “Sitio del arte”, sobre el cual su directora, ganadora de merecidos reconocimientos por esta propuesta, ha dejado clara su inconformidad con el traslado de canal y horario?

Se impuso la razón con el programa “De cierta manera”, pero historias como estas pudieran repetirse. Cuando se anunciaron los cambios de programación de la TV, el periódico Granma publicaba que, “a partir de solicitudes e intereses de los espectadores, la Televisión Cubana reajustará la programación de sus cinco canales nacionales, especialmente en la emisión dominical”. Sin embargo, nunca se precisó a qué espectadores se consultó ni esa consulta en qué consistió. No me queda claro que el espíritu de transformación que guió a la TV estuviera marcado por la idea de construcción colectiva a la que debiera aspirar una TV estatal, pensada para un país en el que a los medios les corresponde, entre otros propósitos, ser el flujo natural entre creadores y espectadores: una TV que entretenga, informe y haga pensar, y todo ello con una calidad estética que la dignifique.

Un comentario

  1. orlando cruzata

    cambios y ajustes en la tv cubana…habra llegado la hora de mirarnos por dentro,solo asi , realizaremos los verdaderos ajustes que nos permitan avanzar, dar un paso importante como medio de comunicacion primordial en el pais.apliquemos , la mirada Hegueliana de ..dar un paso de avance, es solo volver a nuestros fundamentos,mientras tendremos, la maldicion de los puercos, no saber que se hace con los diamantes y tragar.

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