Diario de Gibara

Varias han sido las películas que se han filmado en Gibara, pero ninguna como Marina, la más reciente entrega de Enrique Álvarez.

Jorge Luis Baños - IPS

Mirando la bahía de Gibara, Kiki Álvarez pensó que podría hacer una película y Humberto Solás pensó que podría hacer un festival.

Cuando llegas a Gibara, lo primero que ves es el pedazo de océano que se ha quedado atrapado en su interior. Sobre el agua inmóvil, unos botes sin remero y sin destino te observan pasar como un fantasma, sentarte en el malecón a mirar el mar y respirar el olor de lo que fue una vez una tierra prometida.

A la bahía le debió Gibara su grandeza y luego su decadencia, cuando se convirtió en un estanque soberbio y abandonado, sumergido bajo el peso de su propio infortunio. Mirando la bahía, Kiki Álvarez pensó que podría hacer una película y Humberto Solás pensó que podría hacer un festival. Si te detienes el tiempo suficiente frente a ese espejo de agua, las ideas más formidables e insensatas se te meten en la cabeza, te torturan y te obligan a volverlas realidad.

Hace unos años, gracias a la idea de Humberto, Gibara dejó de ser un pueblo olvidado, y aunque ya no llegan los barcos que antes entraban libremente en la bahía, la gente sigue llegando por una carretera que viene de Holguín, entrada espuria y disimulada para una ciudad que se fabricó para ser vista desde el mar.

Ahora, gracias a Kiki Álvarez y a su largometraje Marina, Gibara dejará de ser destino exclusivo de artistas trotamundos y espíritus errantes, y podrá mostrarse a cualquiera que quiera visitarla sin esfuerzo.

Marina es un acto de fe. Para Humberto, Gibara no debía ser solo el envase de un festival que promoviera la realización de películas con pocos recursos, sino que debía convertirse en protagonista de ese cine y predicar con su ejemplo.

Ya han sido varias las películas que se han filmado allí, aunque ninguna había tenido la envergadura de Marina. Kiki Álvarez tuvo la idea de hacerla parado en Gibara, mientras observaba a la actriz de la futura película con la bahía al fondo, una imagen que se repite sistemáticamente a lo largo de la cinta.

En efecto, una y otra vez, el personaje de Marina y el personaje de Gibara se superponen y confunden. Con esa imagen inicial, Kiki y la protagonista, Claudia Muñiz, comenzaron a darle forma al relato.

Con el esbozo del argumento de un corto de ficción, Kiki Álvarez participó en el Taller de Desarrollo de Guiones de Cortometrajes que se realizó en Cienfuegos, en agosto de 2009, durante la segunda Muestra Temática organizada por la Oficina del Festival Internacional del Cine Pobre Humberto Solás.

Del taller, dirigido por Enrique Pineda Barnet y Danae Diéguez, Kiki salió con las recomendaciones de los tutores, con un premio en metálico y con la idea de convertir Marina en un largometraje. Unos meses después viajó a Gibara, en los días previos al comienzo del Festival, y amparado por el evento, con un reducido equipo técnico y un ajustado presupuesto, rodó la película en dos semanas.

Vale la pena interrumpir un momento esta historia para hablar de la Muestra Temática, el primer empujón que tuvo Marina. Fue una idea de Humberto Solás y de Sergio Benvenuto Solás, materializada por este último, y uno de los mejores eventos de cine que ha habido en Cuba en los últimos años.

Se realizaron tres, de 2008 a 2010, y sirvieron para darle al Festival un respaldo teórico, que permitió la discusión de asuntos relacionados con el cine desde una mirada compartida de cineastas, críticos cinematográficos y científicos sociales, proyectar perspectivas de desarrollo, así como estrategias de producción y distribución para productos cinematográficos de bajo presupuesto.

La Muestra consiguió reunir a especialistas, artistas y críticos usualmente desvinculados entre sí, y los puso a perseguir un objetivo común. Marina no fue la única película que se vio favorecida por la Muestra Temática.

Una larga lista de producciones cubanas y extranjeras fueron sometidas en esos tres años a análisis estéticos y teóricos profundos, justos y desprejuiciados. Sería una pena que un evento como este desapareciera.

La idea original de la película fue una imagen en la que se confundían Gibara y la protagonista. Marina abandonó el pueblo hace años y ha regresado a buscar algo indefinible, tal vez nada en específico.

Descubre que su padre ha muerto y que la casa de su familia ha cambiado de dueño. Sin embargo, recupera un diario que escribió siendo niña, se encuentra con una amiga de la infancia y conoce a un muchacho que vive con su abuelo. El diario, la amiga, el muchacho y el abuelo son el aspecto equívoco que desde su llegada adquiere su pasado, y son los personajes que comparten la mayor parte del relato con ella.

Cuando Marina encuentra el diario, comienza a sospecharse el motivo de su regreso. Se trata de una de esas libretas donde los niños ponen las palabras que no se atrevieron a decirle a nadie, los dibujos que ningún maestro les pidió, y donde pegan fotos, recortes de revistas, envolturas de dulces o cualquier otra cosa que haya conseguido excitar su sensibilidad.

En esa libreta los niños atesoran físicamente lo que ya antes han incorporado en su mente. Allí van a parar, con cierto retraso y como constancia de su elección, aquellas cosas que han pasado a formar parte de su vida.

Lo interesante de esto es que, más que depósito de pertenencias, esa libreta es la expresión de una individualidad que comienza a reconocerse, y que se condensa en una colección de promesas e ilusiones que proyectan la imagen de lo que el niño será cuando sea grande.

En la libreta, Marina reconoce las ilusiones que se hizo siendo niña, las mismas que la llevaron a abandonar Gibara, y que por alguna razón no se han cumplido. Ha perdido su rumbo, y aunque lo sabe, no deja de sentir una extraña satisfacción cuando la lectura del diario se lo confirma.

En realidad, Marina no ha vuelto a Gibara a buscar nada en específico, sino exclusivamente porque tenía que regresar. Es esta una de las conclusiones más ejemplares de la película, y también que se haya configurado el regreso como una necesidad que no es vaga, pero que es abstracta.

Su otra gran conclusión, la más trascendental y valiente, es que la necesidad que tiene Marina de volver, por muy abstracta que sea, es un motivo en sí mismo y contiene el mismo peso moral que tuvo su necesidad de partir. Más aún, se complementan, se nutren, se confunden, como Marina y la bahía. Por eso Marina se siente feliz cuando regresa y lee su diario. Como la bahía, que eventualmente puede salirse de sus límites, Marina siempre ha estado atrapada en Gibara.

El resto de los personajes sirven para reafirmar todo esto: la amiga que está por irse con su esposo para La Habana y el muchacho que quiere abandonar el país en su bote. El abuelo es el único personaje que no quiere ir a ninguna parte, o sí, porque quiere morirse. Y mientras no se muera, quisiera atrapar una ballena como la que una vez llegó a la bahía, en una época en que semejante suerte todavía era posible.

Sin embargo, aún conserva la esperanza de pescar a la ballena, porque después de tantos años, esperarla se le ha vuelto una costumbre. El abuelo, el más complejo y sugerente de los personajes, es la afirmación de la vida de Marina.

En algún momento de la historia, su nieto y la protagonista descubren en su cuarto una caja con pinceles, tubos de pintura y recortes de periódicos que sugieren que alguna vez fue famoso. No siempre se movió renqueando por la costa de Gibara. Alguna vez salió de allí y vio el mundo, y luego regresó. Por eso quiere morirse, porque ya regresó, y porque sabe que la ballena ya no aparecerá.

Hablar más de la película sería revelar demasiados detalles de su historia, y eso nunca es una buena idea. Aunque las claves para entender Marina son rebuscadas y su comprensión exija observar con cuidado sus hermosos paisajes, los gestos poco expresivos de sus personajes y la angustia silenciosa que se aprieta en su interior, vale la pena penetrar en este ingenioso relato y reconocer sus zonas íntimas, mucho más complejas de lo que parecen cuando se miran desde la superficie.

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