Humberto Solás: Rey por su propia mano

El 17 de septiembre se cumplió el tercer aniversario del fallecimiento del director de El siglo de las luces.

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Humberto Solás fue el creador del Festival Internacional de Cine Pobre.

En estos días, la Casa Víctor Hugo, sita en la Habana Vieja, ha realizado un homenaje al gran cineasta cubano, Humberto Solás. Precisamente el sábado 17 de septiembre se cumplió el tercer aniversario del fallecimiento del director de películas imprescindibles en nuestra cinematografía: Lucía, Un Hombre de éxito, Cecilia y El siglo de las luces, entre otras. El también creador del Festival Internacional de Cine Pobre fue recordado por su familia, amigos y admiradores.

A través de su película El siglo de las luces, basada en la novela homónima de Alejo Carpentier, se construyó la línea que guiaría los días de homenaje. Un análisis a partir de la reescritura cinematográfica de la novela carpenteriana, una mirada a la arquitectura como eje de significación en su cine y el encuentro con críticos y cineastas que estuvieron a su lado en el rodaje de la película, fue el detonante de esas jornadas acompañadas, además, por una muestra fotográfica que presenta imágenes del rodaje y que lleva por nombre Luces de Solás, curada por la especialista de la Cinemateca Alicia García y diseñada por Nelson Ponce.

Sin embargo, el periplo a las locaciones que formaron parte de la película, recorrido que comenzó en la propia casa en la que nació el cineasta, estuvo marcado por un halo especial de intimidad y emociones.

Desde allí, Elia Solás, su querida hermana y confidente, relató momentos interesantes de sus vidas: estoy aquí para decir la verdad, “nosotros venimos de una familia muy contradictoria, mi papá vivía del juego- y agrega- el misterio de Humberto está allí, cómo en un medio hostil aquel niño introvertido se convirtió en la persona profunda, brillante y creativa que ha dado para nuestro cine películas tan importantes”.

Elia cuenta cómo a Solás nada le llegó fácil y que sin ser un devoto, pero sí respetuoso de creencias; el patakí Rey por su propia mano, parecía que le hablaba del camino que al final transitaría.

Para nadie es un secreto que el director de Lucía, Amada, Un día de noviembre hubo de recorrer muchas veces momentos de incomprensiones, a pesar de demostrar, con cada uno de sus filmes, la grandeza de sus propuestas.

Sin dudas el reconocimiento a su obra existe y crecerá, su pensamiento, su ideario estético, cultural ha de ser revelado con estudios que profundicen aún más en su obra y lean desde su primera ficción Manuela hasta su Festival de Cine Pobre, el encuentro con el pensamiento de uno de los intelectuales más lúcidos de la cultura cubana.

En la mesa dedicada a comentar sobre El siglo de las Luces, Tomás Piard, realizador y amigo, dijo que para él esta película- y hablaba de la versión de tres capítulos- era uno de los monumentos de nuestra cultura, no ya del cine cubano, sino de nuestro acervo cultural como nación.

Creo este recordatorio, uno más entre tantos que vendrán, hace justicia al patakí que cuenta su hermana lo identificaba y que él, donde quiera que esté, disfrutará, pues tiene el sabor del talento, la tenacidad y la imaginación.

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