Cambios en Cuba: el derecho a la propiedad

Las normativas jurídicas aprobadas en 2011 fortalecieron el ejercicio del derecho de propiedad sobre las viviendas y los autos de los cubanos.

Jorge Luis Baños - IPS

En relación con los vehículos automotores, se aceptaron distintas fórmulas como la donación y la compraventa entre cubanos y extranjeros residentes permanentes en el país

Antes de concluir 2011, las personas en Cuba pudieron comprar y vender casas y autos, una reforma jurídica que les devolvió el derecho individual sobre esos bienes.

Este viejo anhelo de la ciudadanía fue una de las medidas más demandadas durante el análisis del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, aprobado en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en abril de 2011.

Según informó el periódico Granma en aquella ocasión, para la materialización de la medida –abordada en una reunión ampliada del Consejo de Ministros- se debe desmontar un amasijo de regulaciones y disposiciones legales vigentes -188 para la vivienda y 40 para los vehículos de motor.

Fue “indispensable llevar adelante una profunda labor de revisión del complejo entramado de normas jurídicas en vigor y trabajar por presentar una disposición para que las gestiones de los ciudadanos no sean entorpecidas por regulaciones burocráticas que propicien la repetición de las manifestaciones de ilegalidades y corrupción”, puntualizó el diario oficial.

La repercusión social de estos cambios fue y sigue siendo alta, si se considera que el déficit habitacional es uno de problemas sociales más graves que afecta a la población cubana hoy, así como las implicaciones que entrañan estas normativas para el ejercicio del derecho sobre la propiedad individual en Cuba.

Desde la pasada década del sesenta, con las medidas de expropiación adoptadas por el Estado, el grado de concentración estatal de la economía cubana se elevó notablemente.

Según datos aportados por el economista Armando Nova y publicados por IPS, “por ese entonces, el ciento por ciento de la Banca, Comercio Exterior, Comercio Mayorista, Comercio Minorista, Transporte, Construcción e Industria, así como el 70 por ciento de la tierra agrícola formaron parte del sector estatal.”

A inicios de los noventa, añade, el Estado llegó a poseer 82 por ciento de la tierra del país y no fue hasta 2008 que comenzó a entregar terrenos en usufructo a personas individuales y cooperativas.

El Estado figura como el único comprador legal de viviendas y automóviles fabricados después de 1959. Las prohibiciones vigentes entorpecen las gestiones de los ciudadanos cubanos, favorecen las ilegalidades de los implicados y la corrupción de funcionarios públicos, reconoció Granma.

A tono con el principio expresado por el presidente cubano Raúl Castro de “hacer las cosas sin prisa, pero sin pausa!”, y tras décadas de restricciones, se deberá legislar con certeza para evitar la especulación y el alza de los precios. De momento se mantiene la imposibilidad de tener más de un inmueble.

Cuba deberá aprender de los países que “convirtieron la vivienda en un bien para la especulación, disparando los precios y entregando préstamos bancarios impagables”, alertó el periodista Fernando Ravsberg en su bitácora Cartas desde Cuba.

“Se ha diseñado una política encaminada a simplificar las gestiones para realizar cualquier acto de transmisión de la propiedad, y disminuir las prohibiciones establecidas al respecto”, señaló Granma.

Para facilitar los trámites a la población, se capacitó fuerza de trabajo que asumió estas tareas. Por otra parte, los trámites de transmisión de la propiedad se comenzaron a realizar ante un notario, con el propósito de disminuir violaciones y prohibiciones administrativas.

El presidente Raúl Castro enfatizó en la necesidad de “mantener el orden y la legalidad” y resaltó la responsabilidad de la Fiscalía General de la República en este sentido.

Las regulaciones sentaron las bases para el fortalecimiento del derecho de propiedad de la población cubana, y posibilitaron a quienes emigren de Cuba el traspaso de viviendas y autos a familiares de hasta cuarto grado de consanguinidad.

Esta medida implicó dos cambios importantes en relación con las normativas vigentes hasta entonces, pues las propiedades que antes pasaban al Estado se transfieren ahora a la familia, que se extiende hasta un cuarto grado de consanguinidad, con lo cual se incluyen hijos, nietos, padres, hermanos, tíos, sobrinos y primos.

“Al fin el ciudadano común puede vender su motocicleta que trajo hace más de 30 años de la antigua Alemania Oriental o Checoslovaquia, algo que algunos ven como un permiso para respirar, pestañar o dormir cuando se está cansado”, precisó Luis Felipe Rojas en la bitácora Cruzar las alambradas.

En relación con los vehículos automotores, se aceptaron distintas fórmulas como la donación y la compraventa entre cubanos y extranjeros residentes permanentes en el país, sin importar el año de fabricación del auto.

Las expectativas en torno a las medidas siguen siendo altísimas meses después de aprobadas las disposiciones legales. El blog Kimbomboqueresbala recogió opiniones populares que resaltaron el nivel de satisfacción con las disposiciones anunciadas: “Esto es buenísimo. En realidad cada quien tiene derecho de hacer con su propiedad lo que estime conveniente. Le quita al Estado responsabilidades y además evitará en lo adelante el marañeo (negocio ilícito en el argot popular)”, afirman los entrevistados.

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