Cuba: en busca de un desarrollo sostenido

Satisfacer necesidades básicas como la alimentación, compromete el futuro de Cuba, para que esfuerzo y preocupación no se reduzcan al estómago.

Archivo IPS Cuba

Cuba acumula problemas inmediatos y cita entre ellos la insuficiente producción nacional de alimentos

Qué llevar a la mesa, es una de las mayores preocupaciones que consume horas de pensamiento y creatividad a amplios sectores populares en Cuba, cotidianamente.

Iván García en el blog Desde La Habana expone sus apreciaciones sobre las notables diferencias entre el nivel adquisitivo de la población cubana y la calidad de la alimentación:

Quienes reciben remesas “se alimentan mejor –argumenta García-. Comen pollo, carne de cerdo, frijoles negros y un surtido de viandas y hortalizas. Los fines de semana se pueden dar el lujo de cenar carne de res, pescado de calidad y hasta camarones. (…) Los que hace diez meses sacaron sus licencias como trabajadores por cuenta propia no están tan amplios a la hora de escoger el menú, pero el pollo, carne de cerdo y huevos no faltan en su dieta. Aquéllos que trabajan 40 horas semanales en una fábrica estatal son quienes peor están. Si (…) viven exclusivamente de su salario, entonces sólo pueden hacer una comida diaria y desayunar café ligado con chícharos y sin leche”.

“Unos y otros gastan el 80% del dinero para comer. Y hacer milagros. Pregúntele a Nora, jubilada, las recetas que inventa para alimentar a un nieto con Síndrome de Down y a su esposo retirado. «En mi casa entran 450 pesos por las pensiones mía y de mi marido, y mi hija mensualmente me da cien pesos. 550 pesos (21 dólares) en total. Con esa cantidad tengo que cocinar para todo un mes»”, refiere García en el mencionado post.

La distribución normada de alimentos a través de la libreta o cartilla de abastecimiento, solo cubre el 36 por ciento de las calorías diarias consumidas:

Grupo de macronutrientes

Número de días que cubren según

el consumo básico diario

Proteínas

10 días

Carbohidratos

12 días

Grasas

9 días

Fuente: IPS

De acuerdo con un análisis publicado por IPS, Cuba acumula problemas inmediatos y cita entre ellos: la insuficiente producción nacional de alimentos, bajo nivel de productividad, incremento sostenido y peligroso de las importaciones de alimentos y aumento de su vulnerabilidad alimentaria, altos precios de los productos alimenticios en los mercados no regulados, así como salario insuficiente para cubrir requerimientos alimentarios de primer orden.

“Si se empieza por la agricultura, (…) millones, de hectáreas de tierras cultivables se cubrieron de marabú frente a la mirada de unos ministerios de agricultura y azúcar totalmente incapaces de controlar el avance del espinoso arbusto. No quedó más remedio que repartir estas tierras entre particulares, lamentablemente con veinte o más años de retraso respecto al momento en que empezó a hacerse notar más seriamente el problema”, dice Rogelio M. Díaz Moreno, en la bitácora Bubusopía.

Para el reconocido periodista Luis Sexto, todavía no es momento de valorar los resultados del Decreto- Ley 259 que “autoriza la entrega de tierras estatales ociosas en concepto de usufructo a personas naturales o jurídicas”, para ser utilizadas “en forma racional y sostenible”:

Según lo expresado por Sexto en su blog Patria y Humanidad: “la tierra se ha entregado a productores individuales para que incrementen la producción agropecuaria y coadyuven a refundar un campesinado decreciente en número y saberes. Pero uno oye las cifras y se inquieta. Aún queda más del 30 por ciento de tierra ociosa sin distribuir. Y del total repartido, solo el  77,1 por ciento está en labor. (…) parece, por tanto, que el cuerno de la abundancia tardará un tanto en llover sobre el campo.”

El problema no termina con el traspaso de las tierras hacia manos laboriosas que la hagan parir porque sus frutos se pierden frecuentemente al caer en el mismo “vórtice de ineficiencia de los sistemas estatales.”

Al respecto, Rogelio M. Díaz Moreno comentó sobre la intervención del viceministro Marino Murillo en la Asamblea Nacional del Poder Popular, quien llamó a dinamitar las estructuras intermediarias entre productores y consumidores: “para que los productores puedan comercializar libremente sus mercancías (…), porque las instituciones oficiales son causa reconocida de sangrientas erogaciones subsidiadoras por parte del Estado”, resaltó.

Justamente en estas entidades Luis Sexto coloca una elevada cuota de responsabilidad: “el fracaso podría articularse en las entidades agrícolas, cooperativizadas o estatales, que retrasan su inventario de áreas vacantes y, en consecuencia, demoran en ponerlas sobre la tarima de la distribución”.

El blog Reconciliación Cubana, también hizo referencia al informe económico del primer semestre de 2011, presentado en la Asamblea Nacional, donde la agricultura es una de las actividades con mayores incumplimientos:

“En la agricultura se anunciaron dificultades en la producción de arroz, frijoles, carne de vacuno, leche y ajo, lo cual motivó la importación adicional de alimentos para compensar los déficits. Esto provocará que las importaciones de alimentos vuelvan a sobrepasar los 1 500 millones de dólares, en el marco de una coyuntura con precios de estos rubros al alza”, precisó el citado post.

Para Iván García, en Desde La Habana “este verano el abastecimiento de algunos alimentos en los agromercados se ha mantenido estable. Pero los frijoles, ya sean negros o colorados, han desaparecido, igual que las judías o los garbanzos”.

Según la comparación realizada por García, con igual periodo del 2010: “la gente tiene que pagar más caros los alimentos y el consumo eléctrico. Y lo peor: no hay una estrategia a corto plazo para elevar los salarios”.

Cuba deberá superar estas necesidades de primer orden para proyectarse al futuro y emprender vuelo. Habrá que atender a lo que nos dice la tierra, para ofrecer alimento a los estómagos. Pero los esfuerzos de la nación no deben continuar consumiéndose en el mero estómago, si se pretende un modelo de sociedad mejor.

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