El debate no termina mientras el cable no “llegue”

El funcionamiento del cable submarino que llegó a Cuba en 2011 ha despertado el interés de blogueros y ciudadanos interesados en el tema.

Tomado de Reduser

La penetración de Internet en Cuba es solo del 16%

La realidad de las carencias en Cuba atraviesa todos los estratos sociales. El algunos casos por los bajos niveles adquisitivos y, en otros, porque a pesar del dinero hay cosas que no están disponibles para ser compradas. Pueden ser de índole material, de las que pudieran reemplazarse, o algunas más difíciles de suplir, inatrapables para la gran mayoría de los ciudadanos.

Uno de los activos mejor valorados, la información, no escapa a este círculo de necesidades. Hombres y mujeres comparten lo que escucharon en algún lugar –casi siempre inexacto, variable- o aquello que suponen, y a todo esto le suman una dosis de subjetividad que termina por convertir una conversación informal en un intercambio de datos sobre los acontecimientos que no circulan en la prensa nacional. La teoría del rumor en estado puro.

Tales especulaciones han protagonizado el proceso de instalación del cable submarino ALBA 1 entre Venezuela y Cuba, desde las primeras declaraciones de intención del presidente Hugo Chávez en 2007. Las contadas noticias en torno al tema han sido publicadas con mucha diferencia temporal y han afectado el ciclo natural de información del que deben ser protagonistas los ciudadanos.

La última semana del mes de mayo de 2012 fue especialmente activa, tras el anuncio del Ministro de Ciencia y Tecnología de la nación sudamericana, Jorge Arreaza, del estado “absolutamente operativo” del mencionado cable y la aclaración de que la lentitud con que los cibernautas cubanos se conectan a Internet es “asunto soberano” de Cuba. Este hecho estuvo precedido por un dilatado silencio informativo que se inició al día siguiente de la llegada del barco Ile de Batz a las costas de Santiago de Cuba, en el extremo oriental de la isla, el 18 de agosto de 2011.

A partir de ese momento “surgieron rumores sobre complicaciones técnicas y otros sobre el miedo del gobierno a perder el control de la información. Luego se habló de que los encargados del proyecto habían sido arrestados por malversación de fondos. Pero el presidente del Tribunal Supremo nacional, Rubén Remigio, negó que alguien estuviera siendo juzgado por esas acusaciones en alguna corte cubana”, expresó Jordanis Rodríguez, en el blog Pueblo Nuevo Somos Todos.

Silvio Rodríguez, uno de los más importantes músicos de Cuba y autor del blog Segunda Cita afirmó en su espacio que “la capacidad del cable está sobredimensionada, pero de todos modos, también está destinada a prestar servicios a las operaciones de espionaje electrónico chinas en Cuba, específicamente a la Base Titán China, en Bejucal, provincia de La Habana, y al otro centro de escuchas chino localizado en Santiago de Cuba”, según fuentes que no especificó.

En torno a la falta de respuesta del gobierno de la nación caribeña sobre las declaraciones del funcionario venezolano se pronunció Roberto G. Peralo, colaborador de La Joven Cuba, en su post Los incumplimientos a lo acordado en la Conferencia del PCC. “A más de un año de haberse informado la puesta en funcionamiento del cable de fibra óptica, costándole al pueblo cubano 70 millones de dólares. Multiplicándole en 3000 veces la capacidad de transmisión de datos a Cuba. Hoy lo que tenemos son más restricciones, más limitaciones de conexión y ninguna información de lo que ha sucedido”, expresó.

El propio autor se pregunta más adelante “¿dónde quedó el cumplimiento del objetivo No. 7 (refiriéndose a los resultados de la Conferencia) ‘Garantizar la aplicación de un sistema ágil y oportuno que permita brindar una mayor información a los militantes, trabajadores y la población sobre los análisis y decisiones de los organismos del Partido, relacionados con la vida política, económica y social del país y de los territorios’?”.

Sus conclusiones son realmente alarmantes por la claridad con la cual quedaron expuestas y la fuerza de cada planteamiento. Roberto G. Peralo insistió en la desconfianza que el secretismo en torno al cable ha despertado en muchos ciudadanos y enfatizó que “si no se da información oportuna, objetiva, sistemática y transparente de este asunto, puede pensarse que a la dirección de este país no le importa lo que piensa el pueblo cubano y que fueron por gusto el tiempo y el esfuerzo que le dedicó el pueblo cubano a la confección de los lineamientos económicos y a los objetivos de la conferencia del PCC”, concluyó.

En tono de comedia trágica puede leerse el post de Arián Jesús Pérez Pérez en el blog de Ecured, la enciclopedia colaborativa cubana. Para este joven, la desinformación y el misterio es tal que valdría la pena unirse a blogueros como el periodista Francisco Rodríguez, Jefe de información del semanario Trabajadores, quien convocó a los participantes del encuentro Blogueros Cubanos en Revolución, a tratar entre todos “de encontrar el cable submarino de fibra óptica que llegó desde Venezuela hace ya más de un año”. Mientras, espera porque alguien le “tire un cable”.

Otros elementos completan el cuadro noticioso, al margen de las publicaciones oficiales. El cantautor Silvio Rodríguez recuerda que “desde el principio, el gobierno aseguró que hospitales y universidades tendrían prioridad en la conexión al nuevo sistema, así como el uso que fuera considerado de interés público. Los millones de cubanos con poco o ningún acceso a Internet en sus casas tendrían que esperar”.

Sin embargo, cita al comunicólogo venezolano Antonio Pasquali, cuando este expresa que tales afirmaciones “explican solo en forma parcial por qué el cable no se traduciría necesariamente en acceso a Internet para todos los cubanos, mientras que podría tener otros usos no declarados públicamente por las partes”, sostiene.

La seriedad y profundidad del debate generado –visible o no- alrededor del tema busca un pronunciamiento de las instancias gubernamentales que aclare la situación a un pueblo que ha demostrado su capacidad de apoyar complejas decisiones. No debe olvidarse que la penetración de Internet en Cuba es solo del 16%, por lo que la posibilidad de la conexión particular a la red de redes constituye un anhelo compartido nacionalmente por estudiantes, profesionales, amas de casa y trabajadores en general. El consenso está justificado, sobre todo, por las posibilidades de intercambio personal que ofrece el uso de Internet y la democracia comunicativa que puede estar implícita en su aprovechamiento.

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