Estados Unidos–Cuba: la esperanza en Obama

Representantes de la blogosfera cubana esperan cambios favorables en las relaciones entre los dos países.

Tomado de Washington Post

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció el 13 de julio que extendería por otros seis meses la suspensión del polémico capítulo III de la Ley Helms-Burton

Con la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama, en enero de 2008, se despertaron expectativas en la sociedad civil cubana ante la posible introducción de cambios favorables en la política exterior de Estados Unidos hacia Cuba. Desde entonces, Obama goza de cierta simpatía entre un gran número de ciudadanos dentro y fuera de la isla, que vuelven a revivir esperanzas de cara a su segundo mandato.

Entre las medidas más esperadas por la ciudadanía han estado la flexibilización o eliminación del bloqueo, así como el fin de las restricciones para viajar y enviar remesas a Cuba por parte de los cubano-americanos.

“Obama les ‘viró la tortilla’ a los republicanos en la Florida. Ya no es el odio, la contrarrevolución recalcitrante, el daño a Cuba, fastidiar a la gente con tal de afectar al régimen de Fidel Castro lo que da los votos masivos en la Florida. Eso ya paso a la historia”, considera Esteban Morales Domínguez en su blog.

Desde Capítulo Cubano se reconoce que “el presidente demócrata, durante su primer mandato, ha desplegado una política verbalmente ‘menos agresiva’ y ‘más aperturista’ hacia Cuba, ha evitado el discurso mafioso, violento y fascista típico del lobby cubano-americano radicado en Miami y respaldado por el candidato republicano”.

Oscar Espinosa Chepe señala en Reconciliación Cubana “las facilidades brindadas a los artistas de la isla para actuar en Estados Unidos (…). También ha abierto espacios, todavía pequeños, para la estancia en Cuba de personas procedentes de distintas esferas de la sociedad estadounidense: cultura, deporte, religión, académicos y otros. Todo eso sin abandonar los principios democráticos y la defensa de los derechos humanos”.

El autor de Capítulo Cubano cree posible “un cambio de rumbo en la política exterior de Obama hacia Cuba en una dirección aún más aperturista, si se considera que es su último mandato y que, por lo tanto, está sujeto a menores limitaciones. En ese sentido, el presidente podría efectivamente levantar el bloqueo o liberar los Cinco, pero no se trataría finalmente de un cambio verdadero en las relaciones entre los dos países, que seguirían siendo hostiles”.

“’Lamentablemente’, Obama no ha sido el dictador de los Estados Unidos, sino solo un presidente que deber regirse por el sistema democrático que los norteamericanos han edificado a lo largo de más de dos siglos. No obstante, se eliminaron las restricciones impuestas por su antecesor Bush en relación con los cubano-americanos y el envío de remesas; más estadounidenses pudieron viajar a la isla en este tiempo, pero continuó la persecución a las empresas que comercian con Cuba y la prisión de Guantánamo siguió funcionando como antes”, es la opinión expresada en Desde aquí.

Sin embargo, estos “asuntos pendientes” son, justamente, los más complejos por su alcance y repercusión. El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba impide el acceso al crédito internacional, bloquea su crecimiento económico y dificulta su desarrollo social. Hasta la fecha, ha provocado incalculables daños económicos, humanos y sociales.

Por otra parte, tras más de un siglo, la base de Guantánamo, en el extremo oriental de Cuba, se ha convertido en “símbolo de la agresividad norteamericana, de su desprecio para los derechos humanos y, sobre todo, de la incapacidad del derecho internacional para imponer el respeto de sus normas. (…) La misma existencia de la cárcel de Guantánamo representa una violación grave (grossviolation) de los derechos humanos en términos de tortura a la que toda la comunidad internacional asiste impotente”, considera Vincenzo Basile en Capítulo Cubano.

En relación con las elecciones del pasado 6 de noviembre, El blog de Gustavo Pardo explica la respuesta dada por la ciudadanía en las urnas, a partir de los errores de la campaña electoral de MittRomney y cita entre ellos que “la campaña estuvo dirigida a los republicanos; su lenguaje tendió a complacer a la derecha extrema; se hizo muy poco énfasis en conquistar el voto independiente y nada por lograr el demócrata; a Romney se le vio frío, distante y poco convincente; el gobernador no fue claro al explicar su programa de gobierno, a las minorías; en particular a la afro americana y la hispana; la campaña violó el axioma que afirma ‘quien aspire a triunfar no debe inspirar miedo’; y eso, precisamente es lo que ha hecho la campaña de Romney: infundir temor”.

En un artículo publicado por La pupila insomne, Alejandro L. Perdomo Aguilera resalta como positivo el discurso que acompañó la campaña de Obama. Al tocar temas como las reformas en el seguro social, la reducción en los costos de la educación y la salud, creó un ambiente de mayores oportunidades.

Perdomo destaca también la batalla peculiar “desarrollada desde las redes sociales en Internet (RSI), para captar la atención de la juventud. La importancia concedida a estas plataformas digitales y la alta participación que se logró en estas elecciones, denota un cambio en la percepción de los medios. (…) Una vez lograda la victoria, Obama afirmó desde su cuenta en Twitter a sus 22 millones de seguidores: ‘Esto sucedió gracias a ustedes. Gracias’”.

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