Parlamento cubano a debate

Actores de la blogosfera insular demandan un parlamento vigilante y crítico.

Jorge Luis Baños - IPS

Para el autor de Bubusopía, respetar los principios democráticos implica que los hombres y mujeres que componen la Asamblea Nacional del Poder Popular sigan “al pie de la letra la opinión de sus electores”

La adopción unánime de la Ley del Sistema Tributario, en la reunión del parlamento cubano de julio pasado, hace pensar, una vez más, en las potencialidades, capacidades y posibilidades de diputados y diputadas para actuar como representantes de la ciudadanía.

Según Cubadebate, la nueva legislación “es resultado de un amplio proceso de consultas en los últimos siete meses, en el que participaron los diputados, delegados de las Asambleas Provinciales, profesores universitarios, expertos en legislación tributaria, funcionarios de las Direcciones de Finanzas y la Administración Tributaria en los territorios y representantes del Ministerio de Finanzas y Precios”.

Al respecto, la intervención en la última cita parlamentaria del diputado Alexis Leyva Machado, Kcho, a favor de cobrar impuestos al 100 por ciento de los ciudadanos, desató un polémico intercambio en el espacio virtual.

“En lo particular, no estoy de acuerdo con el significado de lo que propone el conocido artista cubano, esto es la extensión de los impuestos a todos los ciudadanos cubanos, lo mismo al afortunado que gana mucho merced a sus talentos o suertes, que al infeliz que apenas es remunerado en una ínfima fracción de lo que vale su fuerza de trabajo y de lo que necesita para ganarse una vida modestamente decorosa”, opina Rogelio M. Díaz en su bitácora.

Para el autor de Bubusopía, respetar los principios democráticos implica que los hombres y mujeres que componen la Asamblea Nacional del Poder Popular sigan “al pie de la letra la opinión de sus electores”. Sin embargo, esta ley ha despertado preocupaciones entre la sociedad civil cubana, pues la precariedad de los salarios deja un conjunto de necesidades irresueltas cada mes.

“Los informes al parlamento de los ministros o del presidente solo recogen el aplauso de los diputados. Pero no se trata de un concurso de popularidad, sino de dirigir una nación necesitada de mentes críticas que corrijan permanentemente su rumbo”, considera el periodista Fernando Ravsberg en su blog Cartas desde Cuba.

Ravsberg sitúa el problema en “un modelo de gobierno, unos mecanismos y una mentalidad” que impiden a los elegidos “actuar como representantes de sus comunidades y jugar así el papel que realmente les tocaría en un país institucionalizado”.

La Red Observatorio Crítico considera lamentable que “el pueblo al que Kcho invoca no haya tenido oportunidad de conocer previamente los detalles de la ley tributaria que se discutió en la Asamblea. (…) En los años noventa, cuando se planteó el surgimiento de la cultura tributaria y el cobro de impuestos al salario, el tema se sometió al debate popular a través de los sindicatos (…) y fue ampliamente rechazado. Esta vez, mutismo total. Nos encontramos ahora con la aprobación de la Asamblea de un texto cuyos detalles desconocemos, aunque en espíritu compartamos su intención. Pero no debemos confiar en las buenas intenciones, si pretendemos erigir(nos) como artífices del destino del país.”

“La intervención de Kcho en la Asamblea Nacional se da a conocer (…) oficialmente, a raíz de la polémica que se ha armado. Antes, el que sabía de qué se trataba era porque estuvo presente en la sala o se enteró de trasmano. Esto significa que hay toda una serie de autoridades implicadas en la violación (…) de la agonizante, pero todavía vigente, Constitución cubana”, consta en el mencionado post de Bubusopía.

Para Ravsberg, en un contexto que “obliga a cambiar no solo las leyes sino hasta la propia Constitución”, se precisa de un parlamento activo, capaz de adelantarse a las necesidades de estos tiempos, “que mire la realidad con ojo crítico, que permanezca vigilante ante el poder central, que no tema el debate público y que conforme el interés nacional como síntesis de los diferentes intereses locales que representan los diputados”.

“Creo que el momento presente exige un cambio de mentalidad, como dice Raúl. Eso para mí significa abandonar el teque barato, la pose radicalista, las visiones abstractas, en pos de un análisis comedido, detallado y dinámico de la realidad social, de nuestros modos de vida. Ello significa también que –a diferencia de generaciones anteriores- no otorgaremos a nadie, ni siquiera al diputado Kcho, el derecho de hablar en nuestro nombre. Queremos participación, discusión abierta, debate a rajatabla. Basta de socialismo representativo”, es el deseo expresado desde la Red Observatorio Crítico.

La propuesta de Rogelio M. Díaz retoma la idea de Silvio Rodríguez: “cambiemos la ‘R’ de Revolución y dejemos ‘Evolución’”.

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