¿Cómo son los Youtubers en Cuba?

Jóvenes que incursionan en esta modalidad del espacio digital narran algunas de sus experiencias.

Dina, Adriano y Jahn coinciden en que su labor como YouTubers siempre está regida por la incomprensión generacional de sus padres.

Foto: IPS_Cuba

Tres jóvenes: dos muchachos y una muchacha han llegado, en la tarde del viernes 2 de noviembre, a una de las sesiones del III Encuentro de la crítica cinematográfica, que estuvo sesionando en la sala Terence Piard de la Muestra Joven ICAIC, desde el primero hasta el 3 de noviembre,en el Vedado habanero. El trío se define como YouTubers cubanos, quizás una nueva tribu urbana, surgida al calor de las “facilidades” de conexión con internet aparecidas hace menos de una década en Cuba; el grupo hoy suma más de un centenar.

¿Qué hacían en un evento de crítica cuyo temacentral era “1968 y el cine”? La primera respuesta, sin dudas, estaba relacionadacon la producción que los caracteriza: la creación de videos para “subirlos” a las redes, mediante un canal creado en las plataformasYouTube,Facebook, Instagram, o en todas al mismo tiempo. Una manifestación audiovisual con una amplia repercusión en el público joven, principalmente, en la cual están presentes de manera espontánea y naif los géneros televisivos, documentales y hasta la ficción.

Pero más que una intención de someter sus obras al análisis de la crítica especializada, el encuentro con los tres lo motivaba el deseo de conocer susmodus operandi, sus inquietudes y las peculiaridades de ser un YouTuber en este archipiélago del Caribe.

Por otra parte, funcionaba como antesala al panel del día siguiente: “Institucionalidad, modelos de producción y futuro del cine cubano”, porque no dudábamos, antes de la conversación, que la actividad de losYouTubers nacionales era una variación y un reto muy interesantesrespecto a los conceptos propuestos para examinar en el encuentro.

Empiezo por presentarlos. Jhan Oscar Alonso se interesó por convertirse en YouTubers, a partir de su participación como activista interesado en hablar sobre la situación de los homosexuales en Cuba. Su canal en la plataforma se llama LGTB+ y los temas abordados estánvinculados, entre otros, a ayudar a otros jóvenes a “salir del closet” y reconocer sus preferencias sexuales.

Adriano López es conocido por su “Come pizza on line”.Le gusta hablar sobre las cosas cotidianas de la vida, de lo que le ocurre a la gran mayoría de jóvenes como él y sus comentarios siempre están matizados por el humor. Tiene entre sus videos análisis y críticas sobre algunos gustos culturales de su generación.

Por último, Dina Fernández, reconocida como Dina star, aborda temas de sucesos que le ocurren a diario; pero también puede dar consejos sobre cosméticos, peinados, o cocinar para sus seguidores.

 

Peculiaridades de un YouTuber cubano:

  1. Ninguno tiene Internet en la casa, por lo tanto, para comprar tarjetas tienen que pagar la conexión. Esto significa que deben poseer una cantidad de dinero para comprar tarjetas y conectarse desde algún lugar donde haya wi-fi, a veces en horarios extremos por la noche, cuando aumenta la velocidad de conexión.

Dina: “Yo, por ejemplo, me conecto por lo regular en el Hotel Presidente y tengo que reservar dinero para pagar, por lo menos, un refresco para justificar qué hago allí conectada”.

Alejandro: “No recibimos dinero, pero lo gastamos”.

  1. Los YouTubers nacionales no reciben dinero por su trabajo en la plataforma, al contrario de lo que ocurre con sus colegas del mundo, pues carecen o no tienen claros los mecanismos que deben hacer para conseguirlo.

Dina confiesa que tiene su canal “monetizado”, es decir, está acumulando dinero, pero no puede cobrarlo, pues eso significa un trabajo burocrático y legal que no le interesa realizar por ahora.

  1. Los seguidores de los YouTubers cubanos en la plataforma que les da nombre no son, en su mayoría, de su propio país. Encuentran personas interesadas en su trabajo en países de América Latina y la comunidad de habla hispánica de los Estados Unidos de América. La potencial audiencia interna es escasa, porque casi nadie puede consumir youtube debido a las características de la conexión en el país (por lo general muy lenta) y sus costos.
  2. El reconocimiento lo alcanzan, por lo general, en otras plataformas como Facebook o Instagram. Sin embargo, su gran lanzador entre la juventud cubana fue “el paquete”, un medio alternativo de distribución de contenidos audiovisuales que se ha expandido por todo el país y da cabida a materiales de todo tipo. Incluso, para ellos mismos fue un espacio donde encontraron por primera vez esta forma de autoexpresarse.

Pero, en la actualidad, el paquete les ha cerrado prácticamente las puertas. Ahora les cobra 10.00 CUC[1] (250 CUP[2]) por cuatro videos semanales.

  1. El aprendizaje de los YouTubers cubanos es empírico. Casi todos han aprendido haciendo, imitando a otros, ya sea nacionales o extranjeros. No han recibido ningún tipo de superación. Son consumidores en gran escala de películas, series y quizás algún que otro tipo de programa que les interese personalmente; pero dicho consumo lo hacen mediante las pantallas de sus móviles, computadoras o laptops. Casi ninguno ha asistido a una sala de cine.

Jhan: “No consumo televisión y mucho menos la cubana”.

  1. Un aspecto en el que coinciden los tres es el tema Cuba en sus obras.

Jhan: “Aunque es muy productivo, porque nos da enseguida un grupo grande de “vistas”, es decir, visualizaciones, también es un tema muy propenso a ser manipulado por la prensa amarillista; y nosotros vivimos en Cuba y no estamos interesados en dar una mala imagen de nuestro país”.

 

Ser YouTubers es una meta en sus vidas

Foto: IPS_Cuba

Apoyo familiar:

Dina, Adriano y Jahn coinciden en que su labor como YouTubers siempre está regida por la incomprensión generacional de sus padres.

Jhan: “Imagínate, si a ellos les ha costado trabajo aceptar que soy gay, qué van a decir sobre esta actividad”.

Adriano: “Mis padres no lo entendían. Me veían todo el día en la computadora y para hallar una respuesta a mi comportamiento se decían: ¡Ah, está haciendo un video!”.

Dina: “Mi mamá, por etapas. A cada rato me pregunta: ¿Te vas a dedicar toda tu vida a hacer eso? No comprende que la actividad de YouTubers puede ser un trabajo a través del cual se puede ganar dinero”.

 

Influencers en la vida empresarial no estatal

Adriano: “Lo que está ocurriendo con nosotros en estos momentos es que nos estamos convirtiendo en influencers. Las cifras de seguidores y visualizaciones que alcanzamos en Cuba es de solo unos miles, lo cual para otros YouTubers en el resto del mundo no es significativo; pero en Cuba es una cifra importante”.

Jhan: “Ya hemos tenido nuestras primeras experiencias de intercambio con el mundo cuentapropista. Nos ocurrió en Súper Burger, aquí en La Habana. Hicimos un video allí porque fuimos a comer, las ventas subieron y no nos dieron nada”.

Dina: “Inicialmente la hacíamos a partir de nuestra propia inocencia; pero nos hemos dado cuenta de que somos útiles para ellos, pues ganan dinero a cuenta de nuestro trabajo y no pagan o nos dan un regalo. Yo tuve la experiencia con un spa, en el cual la señora que es propietaria me dijo que por cada cliente que fuera y le dijera una clave: Dinamita, le descontaba 10 por ciento, y ella me está muy agradecida, por los clientes que ganó; pero no me reportó ganancias ni beneficios”.

 

Una meta en la vida

Otro punto de absoluta coincidencia entre estos muchachos es que ser YouTubers es una meta en sus vidas, pues colocarse en las redes sociales les permite expresarse de una manera libre, espontánea, ser como quieren ser. Buscan divertirse y comunicarse a través de estos medios que los colocan y reciben respuestas desde los lugares más increíbles del mundo.

Dina: “Ser YouTuber cubano es mucho trabajo, pero también se obtienen resultados. Lo veo como una forma de crecimiento, de satisfacción”.

Jhan: “A pesar de que todo se hace con dinero, no queremos ser comerciales, no queremos ser ‘pomos de champú’, como dice Adriano en uno de sus videos, queremos ser originales. (2018)

[1]CUC es la moneda convertible cubana, equivalente a un dólar estadounidense de acuerdo con el cambio oficial.

[2]CUP es la moneda nacional: el peso cubano.

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