Ciber-compras en Cuba…

Los usuarios nacionales construyen para sí modelos de comercio electrónico que funcionan casi como en cualquier país del mundo. El último eslabón, el de los pagos, es el que se ha modificado para aclimatarse a los “tiempos cubanos”.

¿Podemos hablar de comercio electrónico en Cuba?

En Agosto, IPS-Cuba publicaba una nota sobre Ofertas, un nuevo servicio de clasificados alojado en el punto cu y gestionado por la Agencia de Información Nacional. Con este sitio “Cuba amplió las vías para oxigenar el mercado privado, una plataforma para la presentación de clasificados y publicidad”, apunta el material periodístico.

Pero Ofertas.cu, desde su nacimiento, encuentra una fuerte competencia de sitios como Revolico y otros dedicados a los clasificados desde dominios asentados en el extranjero. Estos sitios extraoficiales existen desde hace varios años en la red de redes; Revolico desde 2007, por ejemplo, se autodenomina “el sitio de anuncios clasificados de Cuba por excelencia”.

Estos espacios propician la compra-venta de casi todo mediante Internet. Las personas publican sus ofertas o sus necesidades y brindan datos de contacto, los potenciales interesados cuentan con una gran base de datos para adquirir aquello que necesiten, pero la transacción se realiza solo en el mundo real, con dinero en efectivo.

Las compras online es una modlidad del comercio electrónico que realizan algunas empresas en Cuba.

La compra online es una modalidad del comercio electrónico que realizan algunas empresas en Cuba.

¿Podemos hablar de comercio electrónico en Cuba? ¿Se venden bienes y servicios a través de Internet en Cuba? Sí, pero la forma de pago —al menos entre los cubanos— nunca se realiza por medios electrónicos.

A pesar de los altos niveles de desconexión existentes en el archipiélago cubano, este tipo servicios tiene como valor la ubicuidad, ya sea mediante las cuentas Nauta, los puntos Wifi y el paquete semanal. También se benefician de la interactividad: los usuarios pueden compartir los anuncios, comentarlos, compararlos y valorar los precios.

El comercio electrónico puro también lo realizan en el país —pero con menor impacto— empresas como Plaza Carlos III, con compras online de electrodomésticos y comestibles, con precios ligeramente elevados respecto a los de las Tiendas Recaudadoras de Divisas, y tarifas de entregas de 10 CUC. Los pagos se realizan mediante tarjeta de crédito desde el exterior de Cuba, por lo tanto, su público meta son los ciudadanos extranjeros o cubanos residentes en el exterior que deseen comprar para sus familiares y amigos.

“Somos una empresa canadiense radicada en Toronto, que por más de 10 años se ha dedicado a las soluciones y servicios de Comercio Electrónico. Con este producto nos hemos propuesto, de alguna manera, ayudar a que las familias cubanas se sientan un poco más cerca, a pesar de las distancias geográficas”, así se catalogan.

Y en similar circunstancias se encuentra MallHabana, una tienda online que permite que usted realice sus compras o envíos mediante Internet, dirigido a clientes que principalmente se encuentran en Estados Unidos, Francia y España.

El mercado de las ventas online en Cuba se concentra, sobre todo, en los dos espacios antes descritos: las páginas de clasificados y los sitios de comercio online que operan a través de tarjetas de crédito foráneas. Pero también existe otra modalidad que va ganando adeptos: una suerte de bazar virtual con pagos reales.

En Facebook se han creado espacios como Fashion Habana y Napoli Moda, este último con 4.557 seguidores cuyo fin es promocionar mercancías que luego se entregan a domicilio.

IPS- Cuba conversa con una clienta asidua de Napoli Moda, Camila Álvarez, quien explica a detalle cómo funciona este modelo de negocio virtual.

“Casi dos años atrás recibí una solicitud de amistad de un hombre llamado Maximiliano, quien luego de aceptarlo me sugirió la página Napoli Moda. Allí se promocionan diversos productos, como ropa, zapatos y accesorios, siempre con una periodicidad mensual: los artículos que se venderán en el mes de octubre se promocionan desde septiembre en la página de Facebook y al mes se encuentran los pedidos en Cuba.

La entrevistada comenta que no interactúa públicamente con la página. Si le interesa alguna ropa, la solicita vía chat y, a inicios de mes, un mensajero la entrega en su casa. Al principio del negocio existía una casa-tienda para pagar los pedidos, pero ahora es mediante entregas a domicilio, cuyo servicio cuesta tres CUC, “aunque la pieza no te satisfaga, debes pagar por el servicio de mensajería”.

La principal inconformidad es la de las equivocaciones con las tallas de los productos, pero en general es un buen servicio, comenta Camila, quien lo prefiere por los precios competitivos y la relación calidad-precio.

La muchacha no considera que este sea un ejemplo de comercio electrónico, pues el pago no se realiza de manera virtual, más bien lo define como marketing online.

Los usuarios nacionales construyen para sí modelos de comercio electrónico que funcionan casi como en cualquier país del mundo, el último eslabón —el de los pagos— es el que se ha modificado para aclimatarse a los “tiempos cubanos”.

 

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