Computadoras ¿made in Cuba?

Este mes estarán listas las primeras laptops y tabletas producidas en el país, noticia que llega con un intenso debate online.

Foto: Tomada de JR

¿Cuál será el precio de los productos una vez dispuestos en el mercado minorista? ¿Por qué se instalará Sistema Operativo Nova, la versión cubana de Linux? ¿Qué pasará luego de los tres años de convenio con el gigante chino Haier?

Estas son las principales preguntas que una y otra vez refieren lectores y lectoras de foros cubanos online, desde que las autoridades anunciaron que Cuba produce, por primera vez, laptops y tabletas.

La noticia se dio a conocer en diciembre último y ya para este inicio de año la fábrica cubana entregará un primer lote que tendrá como destino inicial el mercado mayorista, en función de centros estatales.

Aunque, para ser exactos, el país no fabricará sino ensamblará computadoras, gracias a un convenio de tres años con el gigante tecnológico chino Haier.

A cargo de la estatal Empresa Industrial para la Informática, las Comunicaciones y Electrónica (Gedeme), el proyecto se montó en apenas cuatro meses.

El director de la institución, Rene Cano explicó a la prensa nacional que Haier no solo proveyó tecnología, equipamiento y conocimiento, sino que facilitó los laboratorios de control y capacitación del personal, además de suministrar las primeras materias primas.

Buena tecnología, ¿buen precio?

Las laptos serán de sexta generación Corei3, Celeron y Corei5 mientras las tabletas tendrán ocho y diez pulgadas. En este último caso, las tabletas contarán con accesorios y un teclado, además de poseer la capacidad de operar con un terabyte de información.

Según los especialistas del proyecto, los productos pasan por 27 pruebas de funcionamiento para la comprobación de la calidad.

La factoría cuenta con una capacidad de producción de 500 equipos diarios y una previsión de entregar cerca de 120.000 unidades anuales.

El principal distribuidor será la estatal empresa Copextel, perteneciente al Ministerio de las Comunicaciones, institución que comercializa la mayoría de los servicios y productos tecnológicos de la nación caribeña.

Y aquí inician los debates fundamentales. La mayoría de las y los lectores coinciden con los aportes que brindará al país esta nueva fábrica, pero no pocos tienen dudas.

Para usuarios de diferentes foros de medios de prensa nacionales como Cubadebate y Juventud Rebelde, la principal preocupación radica en el precio de los productos, una vez dispuestos en el mercado minorista.

Aunque no se ha especificado cuándo ocurrirá esto y en un inicio las producciones engrosarán el parque tecnológico de centros estatales, los lectores confían en que lleguen estas computadoras a las tiendas.

La inquietud frecuente es el posible importe, si se tiene en cuenta que hoy la mayoría de los cubanos acceden a productos y accesorios informáticos, mediante la red informal, debido a los altos precios en las tiendas estatales.

Para cibernauta identificado como JLMF, que exista una fábrica en Cuba debe ser buen motivo para que se favorezca la población cubana con precios acomodados al nivel adquisitivo promedio.

Otros, como Esteban Rivera, temen que con los importes ocurra como con los televisores producidos y ensamblados en la isla, que hoy se comercializan a precios prohibitivos para un asalariado promedio (23 dólares por mes en el sector estatal).

Al tema del precio se suma otra preocupación. Algunos miran con escepticismo el convenio internacional, por temor a qué pasará una vez culminados los tres años de acuerdo con Haier.

No sería la primera vez que productos hechos en Cuba, a partir de alianzas internacionales, son descontinuados luego por falta de materias primas o proveedores de tecnología.

Software cubano ¿confiable?

A estas incertidumbres se suma una duda recurrente referida a la instalación, en los nuevos dispositivos, de softwares cubanos diseñados en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI).

Las computadoras contarán con Sistemas Operativos Nova y NovaDroid y otras aplicaciones, concebidas bajo el concepto de software libre.

Aunque hace años el país ha incentivado una política de migración a este tipo tecnología de código abierto, no ha surtido el efecto deseado.

La resistencia de los usuarios, tanto en centros estatales como desde los hogares cubanos, se debe al desconocimiento sobre tecnologías libres, además del uso casi extendido de Windows y Android, aun cuando sea de forma ilegal o pirateada, debido a las restricciones estadounidenses.

En ese escenario, la UCI ha desarrollado una carpeta de softwares de código abierto para su uso extensivo. Pero el empleo no ha sido ni generalizado ni bien acogido por buena parte de los usuarios en la nación caribeña.

Por eso, lectores como David88 ya aconsejan reinstalar el sistema operativo de las nuevas computadoras.

Otros, como Alfredo Galano, piensan con optimismo sobre las aplicaciones cubanas, si bien reconocen que no existe una capacitación pertinente, toda vez que tanto el sistema educativo cubano como la mayoría de las instituciones estatales emplean Windows en sus dispositivos informáticos.

Pero ya sea con incertidumbres sobre precios, destinos, aplicaciones o el futuro de la fábrica de laptops y tabletas cubanas, la isla caribeña vuelve a fabricar dispositivos informáticos, más de 45 años después que obtuviera su primera computadora CID 201.(2017)

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