Cuba, un gran libro

Como cada febrero, Cuba se convierte en un gran libro con páginas disímiles: infantiles, políticas, de ciencia y técnica, románticas, históricas… y hasta digitales.

Vuelve la Feria del Libro en Cuba, esta vez en su edición 23, con varias novedades editoriales, con una presencia abrumadora en todos los municipios del país para poner a disposición de los lectores textos nuevos y otros re-editados o re-publicados.

En una crónica publicada en Cubahora, el periodista Javier Montenegro describe el festín de las letras en la Cabaña como un evento que “puede provocar vértigo a quien la visite. Miles de personas, colas imposibles tanto para hacerse con un texto como para comerse un pan con lechón, bisutería, artesanía, baños públicos, olor a baños públicos donde no los hay, merchadising sobrante de otros países, revistas extranjeras fuera de fecha, polvo (…)

Montenegro respeta el trabajo del Instituto Cubano del Libro; “vender a un precio tan bajo literatura de calidad con un margen de ganancia muy estrecho, más si tenemos en cuenta la pequeña tajada del autor, es admirable. Pero igual me parece deplorable el sistema de precios establecidos para los textos provenientes de las casas editoras extranjeras; a veces no solo rozan el ridículo, sino que levantan sospechas sobre cómo los tasan”.

Desde Cubadebate, los lectores opinan sobre la calidad del magno evento literario. Hernán piensa que las dos últimas ferias del libro han sido un desastre: “llevé a mi niña al Pabellón Infantil y no hay adjetivo con el que se pueda calificar”. Este lector también marca las diferencias entre “las ferias de hace 10 años y las de ahora, con ofertas de muy mala calidad, bueno en M.N (moneda nacional), porque hay muchos volúmenes muy lindos e interesantes, que ya saben en qué moneda se cotizan”.

Por otro lado, en la revista Cuba Contemporánea,  Amado del Pino publica  con nostalgia que “esta es la tercera Feria del Libro de La Habana que me pierdo de forma consecutiva. No me gusta estar lejos de esa fiesta. Si ando por Cuba me aburro a ratos; me quejo, aplaudo hoy y reniego un poco mañana. Pero estar ahí es mejor. Y de lejos, los méritos de la gigantesca acción cultural se ven más claros”.

El periodista  cuenta sobre una selección de títulos que encargó a su familia: “mandé a que me consiguieran las novelas de Gertrudis Gómez de Avellaneda y una antología de los ensayos sobre su obra. Me alegra especialmente que se publique de nuevo –y en algunos casos con mayor amplitud que hasta ahora– buena parte del legado de la formidable poetisa, narradora y dramaturga, cuyos 200 años de nacimiento celebramos sus lectores en 2014”.

Justo debajo del artículo de Del Pino, comenta Hilda, quien agradece las “subsedes” y asegura que le gustaría “tropezar” con una reedición de los cuentos de Onelio Jorge Cardoso “y así recuperar el que presté hace tiempo y no regresó y que fue de los primeros libros que leí, siendo casi una niña, además tengo un pedido de mi primito de SEIS años, que sabe que cada año tiene nuevos libritos, más ahora que ya está aprendiendo a leer. Cada uno hace sus planes con la Feria, es como el Festival de Cine, un torbellino cultural que te atrapa sin poder evitarlo”.

LECTURAS DIGITALES

Este año parece cobrar más fuerza la oferta de textos digitales, ya sea por la iniciativa de Lecturas en Red o como propuestas novedosas de algunas editoriales que apuestan por los ebooks.

Dentro de los ebooks destaca la presentación de la biografía de la primera bailarina Viengsay Valdés, una de las cien mejores del mundo,  quien cuenta sus memorias en el texto electrónico De acero y nube, publicada por Ruth Casa Editorial. Aunque la versión en formato impreso verá la luz en octubre de este 2014, muchos cibernautas se preguntan cómo obtenerlo de manera digital y si estará accesible desde la intranet cubana.

Otro de los textos digitales que ve la luz en esta edición de la Feria y que aborda la temática de género, específicamente con un análisis antropológico de los presupuestos de las masculinidades, es el texto: Pingueros en La Habana. OnCuba publica una nota sobre la presentación de este libro, calificando su creación como un acto de osadía y compromiso social por parte del investigador cubano Julio César González Pagés.

El texto compila las historias de vida de 150 adolescentes y jóvenes de la isla que, entre 1998 y 2012, ejercieron la prostitución en determinadas zonas de la capital. Sobre la acogida de Pingueros en La Habana, el líder de la Red Iberoamericana y Africana de Masculinidades comentó: “El texto ha tenido una mirada recelosa por algunos sectores que no quieren que se hable de estos temas. No obstante, en sentido general, la población y las personas más sensibles hacia las problemáticas que aquejan a nuestra sociedad le han dado una acogida por encima de mis expectativas.”

Pagés también dijo que “hay otras personas que de momento temen hablarme, ven este libro como un acto de sacrilegio, como si se estuviera develando un gran secreto patrio. Suponen que con él se ayuda a crear una mala imagen de Cuba, subsiste en ellas el eterno miedo de dar armas al enemigo. Al final, la realidad es mucho más impactante, solo hay que darse un paseo por la ciudad, estudiar esos espacios y sobre todo estar comprometidos con nuestra sociedad, de una manera pragmática que vaya más allá del discurso”.

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