Educación y TIC en Cuba: ¿qué enseñanza merecemos?

Los logros en la pedagogía cubana, doblemente dignos y prestigiosos por ser un país subdesarrollado, corren riesgos si no se educa para y con las nuevas tecnologías.

Sobre muchas escuelas cubanas pesa 80 por ciento de obsolescencia tecnológica.

Foto: Tomada del diario Escambray

¿Qué enseñanza merecemos en un mundo colmado de bits? Cuestionarse los procesos educativos a la luz de los nuevos tiempos se torna más enfático para Cuba, un país que desde hace más de medio siglo sometió el analfabetismo a índice cero.

En ese sentido, la realidad cubana esboza una paradoja: ostenta una elevada preparación profesional que contrasta con la caducidad de equipos y planes de estudio.

Hoy la poca presencia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la educación implica instruir ciudadanos analógicos, en una época cada vez más conectada tecnológicamente.

Sobre muchas escuelas cubanas pesa 80 por ciento de obsolescencia tecnológica, dato que puntualizara Iván Barreto, director general de la Empresa de Informática y Audiovisuales del Ministerio de Educación, en la emisión del programa televisivo Mesa Redonda Informativa, del 3 de junio de 2015.

La caducidad trasciende la infraestructura.

A computadoras obsoletas le acompañan los mismos planes de estudios que iniciaron el funcionamiento de laboratorios de computación, sobre todo en la enseñanza primaria, como parte del programa político y social Batalla de Ideas, que comenzó en 1999.

“A mi hijo todavía le explican en la escuela que una computadora tiene periféricos de entrada y de salida, él los memoriza y después lo evalúan. Entonces, le compramos una tableta y me preguntó: ¿mamá, esto no es una computadora también?”, dijo Maité Luis a IPS Cuba sobre la enseñanza de su hijo, de seis años de edad.

En cambio, los softwares educativos que se usan son muy oportunos, sobre todo en los primeros niveles de la primaria, donde los niños aprenden a escribir y calcular, valoró. “A través del juego aprenden, incluso pueden practicarlos en la casa, fuera de la escuela”, sostuvo Luis.

En asignaturas como Computación e Informática, por ejemplo, priman concepciones instrumentalistas: se enseña qué son los procesadores de textos, cómo hacer una presentación en Power Point, cómo usar el Paint y otras nociones vinculadas a software y hardware.

En la enseñanza secundaria y preuniversitaria se introducen las nociones sobre las redes de datos. La mayoría de las veces se trata de conocimientos teóricos, en tanto estudiantes y profesores carecen en muchos casos de acceso a Internet a estos niveles.

“Si en la escuela no les enseñan cómo sacarles mejor provecho a esas tecnologías, les quedará aprender intuitivamente. Quizás algunos lo harán en las zonas wifi (acceso público), o de otra manera, pero está claro que aprenderán”, comentó la madre.

No obstante, Luis identifica “un riesgo: la escuela no debe perder su misión de formar acorde a su época”.

Si la conexión de los educadores, en el mejor de los casos, es insuficiente, si el acceso a las tecnologías es limitado y, además, los planes de estudio permanecen desactualizados, disminuyen considerablemente las posibilidades de “llevar al aula” filosofías de aprendizaje coherentes con los tiempos que vivimos.

¿Cómo puede un profesor explicar qué es la gran red de redes, si no la vive? ¿Cómo se pueden impartir clases de periodismo, cibernética, incluso de educación cívica en la casi desconexión? Quizás sea posible, de hecho, muchos profesores mitigan esas carencias con herramientas como capturas de pantallas o con sitios descargados, pero siempre a riesgo de formar profesionales a destiempo.

Para el actual curso escolar 2016-2017, deben tener conexión a Internet los 295 preuniversitarios y 329 politécnicos del país, así como más de 26.654 docentes de diferentes en­señanzas, desde sus centros laborales, informó Fernando Ortega, director de Informática Educativa de la cartera, en marzo de 2015.

En el presente año se deben cu­brir secundarias básicas, círculos infantiles y escuelas especiales, así como la enseñanza pri­maria para 2018. Asimismo, Ortega puntualizó la inclusión de pizarras interactivas, la sustitución de los videos VHS o DVD por interfaces de almacenamiento masivo MBOX.

Además de estas dos líneas prioritarias, el ramo de la enseñanza trabaja en el perfeccionamiento de los planes y programas de estudio por grados. Y se ha creado una nueva entidad rectora de contenidos e infraestructura: Empresa de Informática y Audiovisuales del Ministerio de Educación.

Todo esto se cobija bajo el reconocimiento expreso de Miguel Díaz-Canel, Primer Vicepresidente de los Con­sejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Primer Taller Nacional de Infor­matización y Ciberseguridad, de entender en calidad de pro­blemas y desafíos “la educación en Internet y sobre Internet, la educación a través de Internet, la gestión y acceso al conocimiento y la cultura general integral en In­ternet”.

Además de definir cuestiones relacionadas con la infraestructura, una política de acceso a Internet deberá contemplar el acceso sociocultural, asociado a las capacidades y conocimientos para la apropiación del entorno digital.

Quedan al descubierto muchos de los saltos cualitativos y cuantitativos que pretende la sociedad cubana en esta etapa de reajustes y reformas, mientras no promueva la formación de sujetos activos en la gestión de herramientas infocomunicacionales. (2017)

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