El estatal, el privado… y el informático en Cuba

Muchas profesiones vinculadas al sector digital privado están prohibidas en la isla caribeña.

Tan solo en La Habana, más de 800 trabajadores cuentan con licencia de programadores de equipos de cómputo.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

En Cuba ser community manager de un reconocido restaurante, o asesor de prensa de un popular reguetonero, o periodista en un medio alternativo, o programador para una empresa extranjera, o desarrollador de aplicaciones móviles para un emprendimiento particular… es cuestión compleja.

La mayoría de estas actividades relacionadas con el sector privado están en un limbo legal o son simplemente prohibidas.

Porque, en el caso de la nación caribeña, salvo minúsculas excepciones, las profesiones vinculadas al desarrollo digital no estatal, cualesquiera que estas fuesen, no están ni autorizadas ni bien juzgadas por las autoridades.

Para tener solo una idea, de las casi 200 actividades por cuenta propia aprobadas en el país, solo cuatro están circunscritas a algunos servicios y producción de bienes en la esfera digital y de las telecomunicaciones.

Junto con los agentes de telecomunicaciones, los agentes postales, -meros vendedores de tarjetas pre pago de servicios telefónicos y de Internet-, figuran los reparadores de equipos eléctricos y electrónicos, y los programadores de equipos de cómputo.

Es decir, si el análisis es más detallado, solo existe en Cuba una actividad de carácter privado vinculada al entorno digital. O mejor decir, “todavía” existe. Porque, de las más de 20 actividades que en reciente resolución gubernamental fueron suspendidas las entregas de nuevas licencias, figura esta modalidad de desarrollo informático.

Según explicaron autoridades del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, la medida forma parte de un proceso sistemático de revisión y perfeccionamiento, encaminado a corregir insuficiencias, de manera que “ninguna acción quede al margen de la legalidad”.

No obstante, si hasta ahora han existido pronunciamientos oficiales sobre cuáles serán las posibles modificaciones que tendrán en un futuro actividades vinculadas a la gastronomía y los servicios; en el caso puntual de los programadores ningún criterio ha sido emitido.

Legal parece… ¿ilegal es?

Ser periodista, telecomunicador, analista de datos, gestor de redes sociales en emprendimientos privados carece de basamentos legales… Pero tampoco existen claros instrumentos jurídicos que lo prohíban.

Los informáticos figuran en una zona gris con el beneplácito de los emprendedores privados y la aprobación aparente del Estado, porque aunque exista la licencia de programador de equipos de cómputo, esta no es garantía alguna.

A eso se suma que, en la nación caribeña, no están legislados términos y posibles acuerdos mediante los cuales trabajadores cubanos puedan emplearse de forma independiente con empresas extranjeras.

Tampoco existe legalidad para cooperativas ni de comunicación o periodismo digitales, ni de servicios informáticos. Por tanto, sus posibles miembros no tienen personalidad jurídica para tener mejores opciones contractuales, tanto con empresas estatales como con negocios privados o inversionistas extranjeros.

Pese a ello, periodistas, telecomunicadores e informáticos se reúnen, trabajan en colectivo, toman riesgos. Existen.

En ese panorama de alegalidad, ni siquiera la recién creada Unión de Informáticos de Cuba (UIC) puede protegerlos jurídicamente. Según confesó a Cachivache Media Ailyn Febles, presidenta de la organización social, la UIC no tiene fuerza legal para defender a uno de sus miembros.

“Como organización social puede ayudar a esclarecer una duda jurídica, apoyar moralmente en la resolución de un conflicto, pero poco más. La Unión de Informáticos de Cuba evangeliza, pero no salvará a un informático del Armagedón”, resaltó el medio.

Ante tal desprotección, se repite la pregunta: ¿Por qué tanto recelo estatal ante los emprendimientos particulares de carácter digital?

En primera instancia, por una supuesta (pre) ocupación ideológica; y, en igual importancia, a que este sector está controlado y monopolizado por escasas empresas de software y telecomunicaciones, todas estatales.

Si nos dejan…

Ante tales prohibiciones y excesivas regulaciones, de las más de 560.000 personas que ejercen hoy el trabajo por cuenta propia en Cuba, solo un pequeño porcentaje corresponde al sector digital. Contradictoriamente, es uno de los ramos de mayor emprendimiento y crecimiento exponencial en la isla caribeña.

Tan solo en La Habana, más de 800 trabajadores cuentan con licencia de programadores de equipos de cómputo.

Aplicaciones para sitios web y el sistema Android, y la arquitectura de redes para clientes cubanos y extranjeros, son algunas de las prestaciones de estos profesionales.

En tanto, sobresalen iniciativas de medios alternativos vinculados a esferas sociales y tecnológicas; y cada vez son más y mejores equipados los talleres de celulares repartidos por todo el país que, mientras puedan, seguirán la innovación en el universo de los negocios digitales. (2017)

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