Las recargas dobles de Cubacel, los bonos de la discordia y la trampa

Muchas personas en Cuba no tienen quien le recargue el celular desde el exterior con la oferta de doble saldo… por ello crean diferentes alternativas.

Yoandri es profesor de Informática en un preuniversitario. Gana cada mes el equivalente a 20 dólares. Bien poco. Por eso revende cuanta pieza de mecánica o dispositivos digitales les caen en las manos. Arregla computadoras y actualiza antivirus a domicilio. Compra pescado en los poblados costeros y lo comercializa a escondidas en la ciudad.

Con todo eso, a veces, más bien muchas veces, el dinero no alcanza. Y menos alcanza cuando se trata de recargar el saldo del celular.

Yoandri solo puede, ahora mismo, tener un móvil con limitadas prestaciones. Básicamente para llamar y enviar mensajes. La economía doméstica no puede más, sobre todo si cada vez que abona cinco CUC (moneda fuerte equivalente al dólar) representa un tercio de su salario como maestro.

Él no tiene familiares en el extranjero que le recarguen con cada oferta promocional de doble saldo que implementa la estatal y única compañía de telecomunicaciones, Etecsa. Tampoco cuenta con los 25 CUC para pagar por similar servicio en Cuba.

Pero Yoandri, como muchos, sabe la trampa. Y recarga doble y sobrevive. Y con cinco CUC resiste el mes, solo con el bono promocional.

Las recargas dobles de Cubacel

Las recargas promocionales desde el exterior es una oferta que Etecsa pone en marcha desde hace años.

Estas propuestas permiten que a partir del monto de 20 CUC el usuario reciba en el país caribeño, además de dicho saldo, un bono promocional que parte de 30 CUC. Es decir, por 20 CUC, recibes 50; si se abona más dinero, el bono se incrementa.

El saldo se mantiene por un ciclo de vida mayor, pero el bono tiene una fecha de vencimiento muy limitada y que cada vez se reduce más, para insatisfacción de los usuarios.

Las promociones de “recarga doble”, como se le conocen en la isla, tienen una frecuencia casi mensual. Aunque Etecsa ha implementado otras formas de promoción, en las cuales el bono no es un monto monetario determinado, si no que viene distribuido por cantidad de mensajes y minutos de llamadas.

Por ejemplo, en la oferta efectuada desde el 13 hasta el 16 de noviembre pasado, si se pagaba 20 CUC (siempre desde una cuenta en el exterior), el cliente recibía, junto con el monto, un bono de 50 SMS, 50 minutos de llamadas y 10 CUC.

¿Qué significa? Que la empresa obliga a emplear el saldo bonificado en determinados servicios que no son necesariamente los que más emplea el usuario.

Los bonos de la discordia

Esta última modalidad ha sido fuertemente criticada por las y los usuarios, por la repartición estricta del bono.

Otras inconformidades se asocian a que con el bono, sea cual sea su modalidad, no pueden acogerse a servicios como Bolsa Nauta para correo electrónico, Planes de minutos y SMS Nacionales, o Plan Amigos, todos con tarifas preferenciales.

Eso se traduce en que mientras dure el bono el descuento será directo en el monto de este. De esa forma, para lamentación de los clientes, moldean el patrón de consumo telefónico de los usuarios.

A este descontento se suma que cada vez se disminuye más el tiempo de expiración de bono. En un inicio esta propuesta duraba un mes y medio, ahora ronda los 16 días o los 25 como máximo.

Algunos directivos de Mercadotecnia de Etecsa expresaron a la prensa nacional que los periodos de duración pueden variar según la promoción en particular o la capacidad de respuesta de la red.

Además, insistieron en que también permite eliminar ilegalidades asociadas a servicio.

Pero… quien inventó la recarga, inventó…

La trampa

En ese sentido, una de las principales críticas corresponde al porqué estas promociones solo se ofertan desde la recarga en el extranjero. Aun cuando el monto inicial a abonar es excesivamente alto para el salario promedio en Cuba, muchos usuarios se quejan de no poder acceder a esta oferta desde adentro.

Estas propuestas dan por supuesto que todos los cubanos tienen familia o amigos en el extranjero con el dinero y la disposición de recargar cuentas telefónicas en la isla caribeña.

Ante el dilema, para quienes sí tienen el poder adquisitivo para sufragar esta modalidad y no cuentan con ayuda extra fronteras, abrieron varios puntos privados de compra de promoción en el país. El negocio es simple: abonas de 23 a 25 CUC, y se le realiza la recarga con la promoción al celular correspondiente.

¿Es ilegal?

Al menos legalmente no está establecido dentro de las actividades por cuenta propia aprobadas por el Estado cubano. Pero la empresa se hace de la vista gorda con el tema.

Para usuarios como Ymorantiv debían permitirse estas opciones. En un foro debate en el sitio del diario oficial Granma, el internauta defendió la iniciativa.

Si voy a un lugar donde pago mis 25 CUC para que alguien desde el extranjero recargue mi línea, ¿acaso la empresa no recibe su dinero? Que yo pague cinco CUC de más es mi problema, es mi dinero, mi bolsillo, mi decisión como adulto”, insiste.

Pero no todos son Ymorantiv. Para personas como el propio Yoandri, que no pueden abonar los 25 CUC, más que su salario mensual, existe una mejor opción: quedarse solo con el bono y vender los 20 CUC de saldo. Una vez recargado el celular, el profesor procede a vender poco a poco dicho monto a quienes lo necesiten y no tengan el tiempo de ir a un telepunto de Etecsa.

De esta manera, con cinco CUC, tiene un bono de 30 CUC, o 50 minutos o 50 llamadas, según la oferta y el tiempo de dure. Y así espera de promoción en promoción y optimiza su reducido presupuesto para telefonía. (2017)

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