Los desafíos de la informatización en Cuba

Cuba 2.0 realiza una radiografía sobre el contexto actual del proceso de informatización de la sociedad cubana, los principales hitos que marcaron a 2015 y los retos y oportunidades en el futuro inmediato.

Durante 2015, Cuba se vio inmersa en importantes transformaciones en el terreno de las telecomunicaciones, particularmente en las posibilidades de acceso a Internet. El editorial de Granma  publicado en diciembre de 2014: “La informatización de la sociedad, una prioridad para Cuba”, presagiaba un importante cambio en la política estatal con respecto a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs), al considerarlas elementos “decisivos” en el desenvolvimiento orgánico de la sociedad cubana.

Y parece que este año el asunto seguirá siendo medular. Justo este 18 de enero, se dio a conocer que una delegación de alto nivel de la red social Facebook desembarcó en Cuba. El equipo tiene previsto sostener encuentros con emprendedores cubanos, artistas y autoridades del sector de las telecomunicaciones.676091ebc71184b3b493c133a431b831-360x240

Cuba ocupa el lugar 160 en infraestructura de acceso para establecer una conexión y tiene el número 44 respecto a la capacidad y formación intelectual para entender el mundo digital; tal cifra la ubica como una de las naciones con mayor empeño para concientizar la utilidad de Internet y las nuevas tecnologías.

La ampliación en número de las salas de navegación, la apertura de las áreas públicas de acceso a Internet -las wifi-, el incremento del servicio de correo Nauta, la celebración en febrero de 2015 del I Taller Nacional de Informática y Ciberseguridad y la resultante creación de la Unión de informáticos de Cuba son solo algunos de los hitos que marcaron la pauta en el mundo de las telecomunicaciones en 2015.

A ello se suman los primeros efectos del 17D, representados hasta ahora en las negociaciones de la estatal y única Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A. (Etecsa) con algunas compañías estadounidenses del sector y la visita de los representantes de Google Ideas a la isla.

El año recién concluido trajo consigo la habilitación de 65 puntos wifi y la ampliación a 339 salas de navegación en todo el país. En general existen más de 700 espacios para acceder a Internet, considerando también los ciber-café de los hoteles y aeropuertos. Esto ha propiciado que, hoy día, alrededor de 150.000 cubanos puedan acceder diariamente a la red de redes, una cifra sin precedente alguno y que duplica la alcanzada en 2014.

Instituciones como Infomed, los centros de Educación Superior y el Banco Central de Cuba se han visto beneficiadas con el aumento del ancho de banda a través sus conexiones por fibra óptica.

Al cierre de noviembre de 2015 existían 3.287.000 líneas móviles; de ellas, 1,2 millones con cuentas de correo @Nauta, las cuales se abren a un promedio de 2.000 diarias.

Para 2016, según la propia directiva de Etecsa, debe entrar la infraestructura que garantice crear 80 nuevos puntos wifi a lo largo del país.

La relevancia que han adquirido las TICs en todas las actividades que involucran el desarrollo de Cuba se va haciendo evidente y, aunque el panorama en cifras puede parecer alentador, no es tan así, a menos que se compare con períodos anteriores donde el acceso a Internet era prácticamente nulo. Persisten, actualmente, grandes inconvenientes en el  necesario acceso de la toda la ciudadanía –y no de una parte de ella- a este tipo de tecnologías.

Desafíos a la vista

El alto costo de las tarifas de conectividad, una de las más elevadas del planeta en un país donde el salario medio del trabajador estatal ronda los 23 dólares, pone en duda el carácter “público” de este servicio, definido por las posibilidades reales de una parte de la ciudadanía de costear los precios de acceso.

Encima, los usuarios han tenido que lidiar con reiterados fallos en el servicio técnico, atribuido a “sobrecargas” en los servidores de Etecsa, debido a un aumento de la demanda injustificablemente no prevista por esta institución, problemas con la velocidad de navegación en los puntos wifi y la reventa de cupones acaparados por terceras personas.

Al servicio de correo Nauta también le han señalado que es poca la cantidad de espacio disponible en el buzón y que, además, no utiliza la encriptación de los mensajes (protocolo seguro); con la vulnerabilidad y la posibilidad real de recibir correos no deseados (spam), que harían el servicio insoportable por su costo.

No es menos cierto que uno de los puntos más delicados lo constituye la obsoleta infraestructura con que cuenta el país, la cual limita las posibilidades reales de satisfacer la creciente demanda.

La inversión en esta área deberá ir aparejada con el desarrollo de la economía nacional, la cual posee además otras prioridades más urgentes. Conjuntamente, factores ajenos a la voluntad del Gobierno cubano, como el bloqueo económico-financiero de los Estados Unidos contra Cuba, dificultan el proceso.

Otro aspecto que ralentiza la universalización del acceso es la que define la investigadora Zuamy Campos como la “prevalencia (en el Estado cubano) de la percepción de riesgo en torno al lugar estratégico que ocupa Internet en la posición actual respecto a los Estados Unidos, lo cual le imprime un carácter peyorativo al acceso a Internet”.

Con respecto a esto último, y ya que las dificultades infraestructurales no cuentan lógicamente con una solución inmediata, sí se pudiera avanzar y con creces en lograr una mayor transparencia y diálogo entre las instituciones y la ciudadanía en todos los procesos relacionados con la informatización en Cuba. Aún hoy, no se conoce a ciencia cierta lo sucedido con el cable de fibra óptica ALBA-1 proveniente de Venezuela.

Como define Campos, más que decidir sobre infraestructura, es necesaria una política de acceso a las TICs en Cuba con un estatus legal superior. “Es tiempo de contar con un respaldo jurídico que avale el acceso a Internet (y a la información que eso supone) como un derecho ciudadano, no menor que el acceso a la educación, la cultura, el deporte… Mientras eso no suceda, se mantendrá la brecha de la incomunicación, la insatisfacción, la desinformación, el distanciamiento, incluso la confrontación…Internet y la conectividad son un bien público tan importante y vital como las playas y los parques, el correo y las bibliotecas públicas, la radio, el teléfono y la televisión. Y lo que debe caracterizar un bien público es una política gubernamental que garantice el libre acceso universal”.

Cuba lo necesita; más allá de la posibilidad instrumental de contar con una infraestructura apta y buenas terminales de acceso, precisa de nuevos espacios de diálogo y empoderamiento ciudadano que contribuyan al desarrollo de una sociedad más participativa, que pueda derivar en múltiples beneficios para todos.

 

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