Paquete estatal Mi Mochila: ¿a la segunda va la vencida?

El proyecto cubano despliega una nueva temporada en la cual distribuye cada sábado más de 400 GB de contenido multimedia.

Luego de un estancamiento desde su creación en 2014, el proyecto Mi Mochila, especie de paquete estatal de distribución multimedia, vuelve en una segunda temporada.

Desde inicios de enero, este compendio de distribución oficial pretende vencer las dificultades que atravesó hace dos años, cuando intentó contrarrestar la influencia del popular y privado Paquete Semanal, un compendio de un terabit de audiovisuales, software y otros contenidos digitales.

Pobre distribución, escasa aceptación de los usuarios, limitación en los contenidos y el poco dinamismo de las instituciones suministradoras y distribuidoras signaron el intento inicial de Mi Mochila.

Hoy, a dos años de la arrancada, la iniciativa exhibe una nueva imagen, mayor cantidad de materiales, mejor organización de las propuestas y otros canales de socialización.

Muchas personas se preguntan: ¿será suficiente?

Mochila Versión 2.0

Creada por los estatales Joven Club de Computación y Electrónica (JCCE), Mi Mochila comenzó su segunda temporada el pasado 27 de diciembre con una entrega especial dedicada al recién fallecido líder Fidel Castro (1926-2016).

Esta primera “carga” contiene música alegórica, entrevistas a personalidades, series históricas, documentales, entre otros materiales relacionados con la figura del ex mandatario.

Desde entonces y cada sábado, el paquete público es sacado al aire por diferentes vías y distribuido en cada una de las provincias. A diferencia de su versión inicial, socializada dos veces al mes, en esta ocasión el compendio tiene una frecuencia semanal y se podrá acceder a él a través de todos los JCCE del país, o mediante la descarga desde su sitio web.

Cada entrega está organizada en 13 carpetas con más de 400 GB de información, entre juegos, películas, series, música, libros utilitarios, publicaciones seriadas documentales, espectáculos, novelas y otros programas de televisión.

Uno de los principales valores de la presente versión es la inclusión de la sección De mi terruño, con archivos de cada una de las 15 provincias, como un intento destacable por abordar la producción audiovisual de la isla.

Aunque, en su generalidad, los materiales de Mi Mochila poseen un intencionado interés ideológico, hecho criticado por las y los usuarios. Los propios organizadores y coordinadores del proyecto insisten en que los productos dispuestos serán “acordes con los principios y valores que promueve el Estado Cubano, en pos de afianzar la cultura e identidad nacional”.

En ese sentido, la lista de proveedores son todos de carácter estatal, desde el Instituto Cubano de Radio y Televisión, el Consejo Nacional de Artes Escénicas, los Estudios Fílmicos del Ministerio del Interior, hasta la empresa discográfica EGREM, el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y el Instituto Cubano del Libro.

A ellos se suman las asociaciones no gubernamentales de carácter artístico, cuyos productos también cuentan con la aprobación oficial.

Malas costuras en Mi Mochila

En el intento actual, los coordinadores del proyecto intentan superar los 1.000 usuarios por edición, cifra alcanzada en su primera temporada. La cantidad de consumidores es, por demás, irrisoria ante la accesibilidad del público cubano al Paquete Semanal, que se reporta hasta en las zonas más intrincadas como las montañas.

Para alcanzar tal objetivo, Mi Mochila debe superar el todavía ineficiente sistema de distribución que posee.

Descargar directamente desde el sitio web resulta casi imposible, dada la cuestionable calidad y cantidad de la conectividad en Cuba.

Por otro lado, en cuanto a espacio físico, solo se puede acceder en los JCCE, lo cual limita su alcance territorial frente a cientos de distribuidores del Paquete Semanal existentes en el país que logran una socialización efectiva en apenas 24 horas.

Si bien el menú preparado por las autoridades cubanas intenta eliminar nociones de banalidad y los programa chatarra presentes en su competidor, el contenido sigue siendo altamente ideológico y desfasado en el tiempo.

Muchos de los materiales, salvo las novelas, tienen años de producción; sin contar que, en la mayoría de los casos, especialmente la música y los videos clips, son contenidos que ya circulan desde hace tiempo mediante otros canales informales.

A esto se suma que los productos aunados en este compendio pasan por un filtro que anula diferentes alternativas de producción independiente en la nación caribeña, no solo las de carácter audiovisual, sino el creciente mercado de las aplicaciones móviles que existe en el país.

Tampoco esta versión de Mi Mochila cuenta con una organización exhaustiva. Fuera de la selección de las 13 carpetas, los contenidos se disgregan y resulta difícil determinar los temas de algunos productos.

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