Perfumes Hugo y Ernesto: ¿la culpa no la tiene nadie?

Dos frascos de perfume con nombres de prominentes figuras políticas han provocado la efusión dentro de la web cubana.

La noticia del lanzamiento de dos nuevos perfumes: Ernesto y Hugo, por parte del grupo empresarial Labiofam, no tuvo muy buena acogida en las redes sociales y espacios participativos frecuentados por cubanas y cubanos.

Mónica Rivero publicó en Cubadebate que “las reacciones ante la noticia van desde la indignación hasta la sátira”. Con más de 232 comentarios en este sitio web, quedó clara la poquísima popularidad de esa decisión.

Hedel espera que no lleguen al estante de una tienda. “No entiendo quién puede trazar una estrategia comercial con la imagen de figuras históricas y de tamaña importancia para el continente. En el caso del Ché, alguien que luchó tanto contra el mercado y contra el concepto del dinero, y que ahora se vendan camisetas, gorras, llaveros y cuanta mercadotecnia sea posible con su imagen.

“Para colmo, encerrar estas figuras en algo tan banal como un perfume es una falta de respeto. Con el perdón de los amantes de las fragancias, no se molesten, pero el perfume es algo banal e innecesario, propio de las pasarelas de moda, que no digo que sea malo, ni dañino, pero no me imagino un guerrillero o un presidente de pueblo detenidos delante del espejo a escoger que perfume se untarán”.

En la misma cuerda, Nha criticó como una enorme falta de respeto que Labiofam se haya tomado la atribución de colocar a estas personalidades al nivel de una mercancía. Y Adonay generaliza que “la banalización de los símbolos patrióticos, políticos y sociales de una nación parece lugar común en el mundo de hoy, (…) me duele pensar que también este comportamiento haya llegado a lugares que influyen sobre grandes masas de nuestra población, por lo que me parece en extremo indignante que una empresa tome los nombres de dos personalidades tan cercanas a nuestro entorno político, ejemplos del hombre nuevo que tanto necesitamos, y las usen, como si fueran un vulgar actor de cine o alguna que otra estrella de moda, para dar respaldo a un producto tan baladí como un perfume”.

Algunos comentaristas cuestionaron el objeto social de Labiofam, “¿acaso no es producir vacunas y medicamentos veterinarios?, ¿qué hacen fabricando perfumes y mucho menos profanando de ese modo el nombre de dos grandes hombres de la historia?, comenta Indómito.

Por otro lado, Progreso semanal informó en una nota “Aromas inexplicables” sobre la cobertura que la agencia AP le dio al asunto y su impacto en las redes sociales.

“Y como se sabe que todo juego con símbolos entraña también un acto simbólico, no han demorado las interpretaciones. Las más diversas reacciones entre personas informadas sobre el particular van desde el sarcasmo hasta la consternación; desde la burla hasta la ira. La mayoría de las discusiones en las redes sociales, por ejemplo, se enfocan a interpretar la carga ideológica de esta decisión comercial”, transmite Progreso.

Luego del intenso malestar generalizado en las redes sociales y medios de comunicación, el Consejo de Ministros cubano anunció en una nota en Granma “Los símbolos son sagrados”, para asegurar que esta fue una acción irresponsable y que se tomarían las medidas disciplinarias que correspondan. En ese espacio digital los comentarios alcanzaron la cifra de 110.

Por ejemplo, Juan Miguel catalogó de desatinada la decisión, pero no cree que sea para tanto, “¿acaso una vulgar cerveza cubana no lleva el nombre de Hatuey, nuestro primer libertador que se inmoló por nuestra patria?, pues él es tan héroe y tan libertador como los entrañables comandantes Hugo y Ernesto, ¿y su amada Guarina no es el nombre de mantequillas y queso cremas? Vamos compañeros, que como dice Silvio ¿hasta dónde debemos practicar nuestras verdades?”.

Allí mismo comentó Arturo, “que no es para tanto. Estoy seguro que no había malas intenciones. La imagen del Che ha estado en anuncios y propagandas de productos en muchas ocasiones. Ejemplos: Chevignon tiene un perfume llamado Che; uno de los zapatos de Converse usa su imagen; la marca de autos Dacia usó en el 2008 la imagen del comandante Che en sus anuncios. Hay muchos más ejemplos. No creo que haya que “destronar” a los responsables, solo tomar medidas para que no suceda más”.

También en Granma, Negra Cubana escribió que “solo espero que no los pasen por la plancha, porque si bien es un lamentable error, las personas que hasta ahora trabajaron en ese proyecto deben haber tenido el apoyo de la máxima dirección del centro, pues los planes de desarrollo, inversión, producción, etc., se discuten en los Consejos de Dirección generales y ahí son aprobados o no (…). No existen recipientes para la ideología”.

Para cerrar, desde su blog, el periodista cienfueguero Omar George analizó las cartas de disculpas a los familiares de Ernesto Guevara y Hugo Chávez, redactadas por Labiofam, y también el papel que jugó la prensa en este debate.

“Que tanto envases como etiquetas tuvieran ‘carácter provisional’ no quiere decir que no estuvieran en trance de convertirse en definitivos; ni que no se hubiera realizado aún ‘ninguna acción de registro ni mucho menos de comercialización para una red de ventas’ no deja claro si se haría en un futuro. No sé, pero todo esto me provoca una suspicacia que comparto con muchos”.

Omar se declaró decepcionado por los procederes de la empresa e irritado porque “se le haga pagar a la prensa los platos rotos de este incidente. Ni siquiera importa que la impugnada periodista sea de aquí o de acullá. Lo que molesta es cómo se trata de buscar en los medios el chivo expiatorio para un torpe proceder”.

“No, la periodista de AP no hizo un show mediático, ni alimentó con su ejercicio profesional ‘la voraz campaña de desinformación a la que someten a nuestra nación y al mundo’. Si bien este axioma esgrimido ahora es parte de un contexto de agresión real, no viene al caso”, comenta el periodista cienfueguero.

“No dudo que la estrategia, más allá del horizonte comercial, pretendiera un fin noble. Es más, abogo por que las anunciadas medidas disciplinarias que se tomarán contra los responsables tengan un carácter más aleccionador que punitivo. Entonces, vale la disculpa. Pero no así. No se expía un yerro inculpando a otros. Y al menos en este caso, no creo que la ‘maldita’ culpa sea de la prensa”.

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