Turismo en tiempo de redes

Las webs y redes turísticas están ganando legitimidad social.

Archivo IPS Cuba

Let´s google it! Esta expresión resume lo que significa Internet para el mundo moderno. ¿Alguna duda lo asalta en este minuto? Probablemente Internet guarde la respuesta a la distancia de un clic. A diario millones de personas en el mundo acceden a la web para buscar informaciones de diverso tipo: arte, deporte, lingüística. La red se ha consagrado como un medio lo suficientemente confiable para satisfacer necesidades informativas y de socialización que van desde conocer detalles del clima político en el Medio Oriente hasta intercambiar criterios sobre el servicio de un hotel en Cancún.

Miles de bits son publicados diariamente en Internet. En 60 segundos se realizan aproximadamente 694.445 búsquedas en Google y 695.000 actualizaciones en Facebook. La información viaja de un lado a otro y el contenido es tan diverso como instituciones, grupos y personas accedan.

De todos los sectores de la sociedad que han trasladado sus servicios a Internet, la industria turística es sin dudas una de las más activas y rentables.

Las redes, en su condición de espacios de conversación, están asumiendo el rol de prescriptores virtuales en el negocio de los viajes. Estudios realizados indican que el grado de influencia de los social media en la decisión de compra del viajero va en aumento. La Consumers Travel Trend Survey, investigación realizada por Phocus Wright, demostró que, desde 2007, más del 51 por ciento de los viajes estaban siendo vendidos a través de Internet; lo cual conllevó a pensar en la web como el vendedor turístico emergente.

Además de las redes habituales: Facebook, Twitter, etc.; han ido apareciendo de manera progresiva otras exclusivas para el sector, como es el caso de TripAdvisor, Kayak, SideStep, entre algunas otras cuyo propósito es generar conversaciones e intercambio entre viajeros.

En infografía publicada por el sitio TripAdvisor, se muestra que 54 por ciento de los viajeros declara que no reservaría un hotel cuyas referencias no aparecieran en dicha red; lo cual habla mucho del impacto que están teniendo estos espacios en la decisión de reserva y, por tanto, en el interés por uno u otro destino.

Del mismo modo, la encuesta TripBarometer –uno de los estudios más completos del campo–, declara que 69 por ciento de las webs turísticas a nivel mundial son de opiniones de viajeros, segmento dentro del cual 93 por ciento afirma que sus decisiones de reserva se ven influenciadas por las opiniones online.

Los Earn Media están logrando una integración de recursos que contribuyen a potenciar destinos turísticos, instalaciones; valiéndose de estrategias que van mucho más allá de la publicidad tradicional; de ahí que tendencias below the line, como el video blogging, estén siendo tan exitosas.

Por otra parte, los sitios web de la industria son cada vez más completos y ofrecen al usuario una experiencia de navegación grata, que satisface sus necesidades de búsqueda. La geo localización, los buscadores especializados, la posibilidad de reservar directamente a través de pasarelas de pago son algunos de esos servicios extra.
La web es parte de la cotidianidad de las personas y eso se traduce a casi todos los entornos posibles: el turismo y el ocio, entre ellos.

Las empresas turísticas han debido reinventarse, teniendo como premisa esta realidad. Las personas confían en lo que leen y les es recomendado por Internet, y cada vez apuestan más por las compras y reservas en línea; por lo cual mantener una reputación online se ha convertido en una necesidad. Y esos entornos se diversifican cada día más. Durante la sexta edición del Think Travel de Google, por ejemplo, se estimó que una de cada cinco búsquedas de viajes se realizó desde un Smartphone; otro de los nichos target para el marketing turístico.

Los viajeros acuden a la web como una guía virtual para diseñar su viaje ideal, consultar ofertas y buscar referencias sobre destinos. Ya se habla de un viajero 2.0 que utiliza las Nuevas Tecnologías como principal recurso de planificación y es por ello que la diversificación de las webs a una filosofía responsive es ya un desafío para los empresarios del sector.

Del total de websites de viajes a nivel mundial, alrededor de 27 han sido registrados hasta el momento con dominio .cu, según datos del directorio turístico www.cubaweb.cu. El sector del turismo cubano apenas comienza a dar los primeros pasos en las redes sociales de Internet. Con una inserción relativamente reciente, instalaciones, cadenas hoteleras y agencias de viaje se han sumado a la iniciativa del Ministerio de Turismo de Cuba y, de a poco, han ido consagrando rutinas y modos de decir propios que, si bien son aún iniciales, denotan la voluntad de no pasar inadvertidos por la red. Se ha iniciado de manera paralela un proceso de redefinición de las webs; ofreciendo al viajero productos integrados que le permitan completar el ciclo: búsqueda de información-identificación del destino de interés-decisión de compra-reservas-pagos en línea.

Las estrategias de promoción están siendo definidas e implementadas y en ese ánimo logra percibirse una voluntad sistémica. El desafío está en lograr un diálogo entre dichas estrategias y las filosofías empresariales a niveles macro, familiarizarse con las herramientas, ganar experiencias y asumir que la web llegó para quedarse, por lo que integrarse a la economía virtual es el único modo de garantizar rentabilidad para la industria.

Para el sector privado, estas realidades no son del todo ajenas; de hecho, una buena parte de los negocios que emergen hoy en Cuba están implementando estrategias de marketing online para posicionarse en mercados específicos. El sector del turismo privado se fortalece; las legislaciones del país amparan la díada estatal-privada y tanto los productos como sus estrategias de comercialización se diversifican. Entre ellas, el comercio electrónico destaca por la creatividad y seriedad con que está siendo emprendido.

Buena parte de los negocios designan montos importantes de presupuesto para potenciar la visibilidad online y, en medio de todo esto, la gestión de contenidos en redes sociales es un área priorizada. Muchos empresarios apuntan que las redes son “un canal para generar emociones”, y el turismo es un campo donde la emocionalidad ocupa un sitio importante.

Desde la privatización o el entorno estatal, la industria del turismo cubana comienza a moldear un camino propio en la red de redes. Las webs se optimizan y adaptan para favorecer el comercio electrónico y las estrategias promocionales desde las fan pages apuestan cada vez por un enfoque hacia el cliente final. Muchas son aún las limitantes para lograr prácticas verdaderamente eficaces, pero la voluntad de cambio es un hecho y, finalmente, las entidades decisoras han comenzado a ver en estos espacios el lugar donde, si se trata de notoriedad, no se puede dejar de estar en nuestros días.

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